
Armas
El dron que “caza drones”: así funciona Sting, el arma ucraniana contra los Shahed
Ucrania ha desarrollado el sistema Sting para interceptar drones kamikaze como los Shahed iraníes. Su bajo coste y eficacia han despertado el interés de varios países del Golfo

Estados Unidos y Qatar han iniciado conversaciones con Ucrania para adquirir drones interceptores Sting, un sistema diseñado para derribar los drones kamikaze Shahed-136 de origen iraní.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó el interés y aseguró que ha ordenado destinar los recursos necesarios para facilitar esta cooperación. Kiev también estaría dispuesta a enviar especialistas para ayudar a desplegar estos sistemas y supervisar su uso sobre el terreno.
Las conversaciones llegan en un momento de fuerte tensión en Oriente Medio. El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán podría afectar al suministro de munición que Ucrania utiliza para su defensa aérea frente a Rusia, lo que ha llevado a buscar alternativas más baratas para interceptar drones.
En este escenario ha empezado a destacar el Sting, un dron interceptor que Ucrania presentó en agosto de 2025 y que está diseñado específicamente para cazar drones kamikaze como los Shahed-136.
Un dron rápido y de bajo coste
Desarrollado por la empresa ucraniana Wild Hornets, el Sting tiene un diseño de cuadricóptero con una cúpula frontal transparente que integra cámara, sensores ópticos y una pequeña carga explosiva.
El dron puede superar los 300 kilómetros por hora, operar a más de 3.000 metros de altura y tiene un alcance aproximado de 25 kilómetros. Sus sistemas de seguimiento automático y sus algoritmos permiten detectar y perseguir drones enemigos con gran precisión.
Una vez localizado el objetivo, puede derribarlo mediante colisión directa o detonando su carga explosiva a corta distancia.
Otra de sus características es que utiliza tecnología FPV (first person view). Esto permite que el operador lo pilote desde tierra mediante gafas especiales que transmiten en directo la imagen de la cámara del dron, lo que facilita un control muy preciso durante la interceptación.
El interés de los países del Golfo está relacionado con el aumento de ataques con drones iraníes Shahed-136, uno de los modelos más utilizados por Teherán.
Estos drones, apodados en ocasiones “el AK-47 de los cielos”, destacan por su diseño simple y relativamente barato. Utilizan navegación por satélite y sistemas de guiado inercial para seguir una ruta programada hasta el objetivo, donde se destruyen al impactar.
Su bajo coste permite fabricarlos en grandes cantidades y lanzar ataques masivos que pueden saturar las defensas aéreas. Frente a esta amenaza, sistemas como el Sting se plantean como una alternativa mucho más barata que los misiles antiaéreos tradicionales.
Según el diario The Telegraph, fabricar uno de estos drones cuesta entre 2.000 y 5.000 dólares (unos 1.700 a 4.300 euros), una cifra muy inferior al coste de muchos sistemas antiaéreos convencionales.
El interés por este tipo de tecnologías refleja cómo está cambiando la defensa aérea: cada vez más países buscan soluciones rápidas y relativamente baratas para derribar drones enemigos sin recurrir a misiles mucho más caros.
✕
Accede a tu cuenta para comentar

Teatro de operaciones

