Enigma

La mujer que descolocó a Manuel entra en "La Promesa" y abre una grieta familiar

Un encuentro fugaz en una celebración aristocrática regresa convertido en visita inesperada. Hay miradas pendientes, silencios que pesan y un vínculo con el recién llegado que amenaza con reordenar lealtades

La mujer que descolocó a Manuel entra en "La Promesa" y abre una grieta familiar
La mujer que descolocó a Manuel entra en "La Promesa" y abre una grieta familiarRTVE

Manuel de Luján no es un hombre de entusiasmos fáciles. Por eso llamó la atención que, tras la fiesta de don Pedro de Artiaga, se quedara prendido de una conversación breve, casi accidental, con una joven de la que no supo ni el nombre. Un intercambio de pocas frases, pero con la intensidad suficiente como para no borrarse.

Aquel día, empujado por la insistencia de Martina, el heredero acudió al encuentro social y buscó refugio lejos de la muchedumbre. Fue entonces cuando, frente a una obra de arte y en un rincón más propicio para la confidencia que para el saludo protocolario, ella apareció con naturalidad y le habló como si ya se conocieran. No hubo presentaciones. Solo un chispazo.

Desde entonces, Manuel ha vivido con esa incómoda certeza: la de haber dejado escapar una pista decisiva. Sin dirección, sin apellidos, sin un gesto que permitiera reconstruir el camino. La memoria, en estos casos, se convierte en una forma de insistencia, y la ausencia, en un interrogatorio silencioso.

Por eso el impacto es mayúsculo cuando la joven aparece, de pronto, en "La Promesa". Manuel la reconoce de inmediato; y lo que se le lee en el rostro es una mezcla de alivio y desconcierto. Él intenta poner palabras al asombro, pero la escena se sostiene en lo esencial: ese momento en que dos miradas se encuentran y dicen más de lo que conviene decir en un palacio.

La visita, sin embargo, no tiene a Manuel como destino principal. Ahí está el verdadero vuelco. La llegada del recién incorporado, Ciro, irrumpe en la intimidad del reencuentro, y Margarita remata la escena con la cortesía que corta el aire: bienvenida, querida. La “mujer misteriosa” tiene nombre: Julieta. Y su presencia no es casual.

La revelación cae con una precisión quirúrgica: Julieta es la esposa de Ciro, el primo de Manuel. Lo que parecía un capítulo de azar se convierte en un nudo familiar con consecuencias. Desde aquí, la pregunta no es solo qué sintió Manuel aquella noche, sino qué se permite sentir ahora. Porque en "La Promesa" los vínculos no se explican: se administran, se esconden y, cuando estallan, lo hacen con educación y daño a partes iguales.

Mientras la trama toma velocidad, la serie sigue emitiéndose de lunes a viernes en La 1 y también puede verse en RTVE Play, con los episodios ya disponibles y un canal dedicado para recuperar momentos clave. El interés, en este punto, no está en el “qué”, sino en el “cómo”: cómo se sostendrá la convivencia cuando el pasado entra por la puerta principal y se sienta a la mesa sin pedir permiso.