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Netflix rompe con las mermeladas y velas de Meghan Markle
El entorno de la duquesa de Sussex asegura que el negocio está listo para "volar solo"

La dulce historia entre Netflix y las mermeladas, tés y velas de Meghan Markle ha terminado bastante antes de lo previsto. As Ever, la marca de estilo de vida de la duquesa de Sussex —reconvertida en empresaria tras su etapa como actriz y royal— seguirá adelante, pero sin el apoyo estratégico y operativo del gigante del streaming, que abandona el proyecto apenas un año después de haberlo presentado como un laboratorio de consumo “a largo plazo”.
Oficialmente, se trata de un divorcio amistoso. Un portavoz de Meghan asegura que As Ever está “agradecida” a Netflix por su apoyo durante el lanzamiento y su primer año, y subraya que la marca ha experimentado “un crecimiento significativo” y ahora “está lista para sostenerse por sí sola”. Netflix, por su parte, ha difundido un mensaje igualmente cordial: la “pasión” de Meghan por elevar los momentos cotidianos habría inspirado el nacimiento del proyecto, y la plataforma se declara “encantada” de haber contribuido a hacerlo realidad.
Sin embargo, el relato público choca con la memoria reciente. Cuando la duquesa anunció en febrero de 2025 la reconfiguración de su marca, rebautizada de American Riviera Orchard a As Ever, elogió a Netflix como algo “más que un socio de contenidos”, definiéndolo como “socio en mi negocio”, y calificó esa implicación como “enorme”. Meses después, explicaba que ella y la división de productos de consumo de la compañía estaban en contacto “a diario”, afinando catálogos, inventario y proveedores mientras se perfilaba la expansión.
Desde Netflix, el propio CEO Ted Sarandos llegó a presentar As Ever como “un gran modelo de descubrimiento” para la compañía, parte de un plan de colaboraciones plurianuales en torno a los Sussex. Con ese contexto, cuesta sostener que la alianza estuviese concebida desde el inicio como un experimento de solo un año, tal y como sugieren ahora los comunicados oficiales. As Ever se lanzó apoyándose en el tirón mediático de Meghan y en la estética cuidada de Montecito, la localidad californiana que inspiró la anterior marca American Riviera Orchard. Su catálogo, vendido solo online en Estados Unidos, incluía “fruit spreads” (mermeladas técnicamente definidas como untables de fruta) a 15 dólares, mezclas de flores comestibles, tés y velas aromáticas de 64 dólares, además de otros productos de hogar y cocina.
Lejos del relato aspiracional, las reseñas gastronómicas no siempre han sido benévolas. Algunos críticos han descrito las mermeladas como demasiado líquidas y excesivamente dulces, mientras la prensa sensacionalista y los comentaristas de YouTube ridiculizaban el precio de las velas frente a alternativas de supermercado. El proyecto aspiraba a situar a Meghan en la liga de las gurús del lifestyle al estilo Gwyneth Paltrow, pero los indicios apuntan a un encaje comercial más bien discreto. El plan original pasaba por un círculo virtuoso entre producto y pantalla: la serie culinaria y de entretenimiento doméstico “With Love, Meghan”, producida por Archewell para Netflix, debía servir de escaparate natural para los tarros, las velas y la vajilla de As Ever. Sin embargo, el programa tuvo una acogida tibia y terminó sin renovar tras dos temporadas, sin figurar entre los títulos más vistos de la plataforma.
La ruptura de Netflix con las mermeladas y velas de Meghan llega, además, en un contexto de progresivo enfriamiento entre ambas partes. El verano pasado, la plataforma ya había degradado el gran acuerdo global con los Sussex —del que salieron el documental “Harry & Meghan” o el proyecto ecuestre “Polo”— a un pacto más modesto de “first look”, manteniendo la puerta abierta a contenidos, pero con compromiso mucho menor. Otros proyectos también se han ido desinflando. El film “Cookie Queens”, estrenado en Sundance, no fue finalmente adquirido por Netflix pese a las expectativas, y la adaptación de la novela “Meet Me at the Lake”, cuyos derechos compró la pareja hace más de dos años, continúa oficialmente “en desarrollo”, sin noticias de rodaje. El mensaje implícito es claro: el nombre Sussex ya no garantiza prioridad en la agenda creativa de la plataforma.
Mientras tanto, la propia explotación comercial del universo As Ever había sufrido reveses anteriores. Planes tempranos para llevar las mermeladas y otros productos a las futuras tiendas físicas “Netflix House” en centros comerciales de Estados Unidos se fueron diluyendo, hasta que distintas informaciones apuntaron a que la marca quedaba fuera del catálogo inaugural de esos espacios. Desde el entorno de Meghan se insiste en que la separación responde al deseo de acelerar la expansión internacional, con mercados como Reino Unido, Australia o Nueva Zelanda en el punto de mira. Netflix, alegan, era demasiado “cauteloso” en su aproximación minorista, mientras la duquesa quiere escalar la distribución de sus mermeladas, flores comestibles y velas más allá del circuito digital estadounidense.
A corto plazo, el reto para As Ever será doble. Por un lado, demostrar que el negocio puede sostenerse sin la logística, la potencia de marca y el altavoz global de Netflix, que hasta ahora aportaba personal de desarrollo y apoyo de back office. Por otro, convencer a consumidores y distribuidores de que hay algo más que “humo aromático” en unas velas premium y unos tarros de fruta que ya han sido escrutados —y a menudo caricaturizados— por la opinión pública.
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