
Esta semana
RTVE vuelve a reordenar su prime time: ajustes continuos y emisiones recortadas
Entre retransmisiones, previos y citas especiales, el espectador se acostumbra a una guía que se retoca cada pocos días. La continuidad se resiente y la fidelidad se pone a prueba

En RTVE, la estabilidad de la parrilla se ha convertido en un bien escaso. No es un drama, pero sí un síntoma: cada semana aparece un nuevo motivo para reordenar el horario, y el resultado es una programación que, para el espectador, a veces se parece más a un borrador que a un plano definitivo.
Esta semana, La 1 vuelve a vivir esa lógica del “encaje de bolillos”. Las semifinales de ida de la Copa del Rey, con dos partidos en prime time —Athletic de Bilbao-Real Sociedad el miércoles 11 y Atlético de Madrid-FC Barcelona el jueves 12, desde las 21:00— obligan a mover piezas. Y cuando el directo entra en juego, lo demás se recoloca… o se cae.
Lo más llamativo no es que el fútbol mande —eso entra dentro de lo esperable en una televisión generalista—, sino la frecuencia con la que el ajuste se repite y cómo afecta a la sensación de continuidad. No se trata de “quitar y poner” un espacio concreto, sino de que el espectador acaba asumiendo que la noche puede cambiar en cualquier momento.
En este caso, la cadena protege dos puntos que considera estratégicos. El miércoles, no quiere alterar la inercia de "The Floor", que viene de una semana con señales positivas en audiencias. Y el jueves, el calendario deja poco margen: tras el partido, La 1 enlaza con la 2ª semifinal del "Benidorm Fest 2026", programada a partir de las 22:55. El prime time queda así blindado por dos grandes citas ajenas a la rutina diaria.
La sacudida también llega a la franja previa. "Aquí la tierra" se mantiene, sí, pero con tijera: el previo de los partidos arranca a las 20:45 y el programa divulgativo de Jacob Petrus se queda en una versión reducida, de apenas unos minutos entre el final de "Malas Lenguas" (20:25) y el inicio del bloque deportivo.
RTVE no está sola en esto: todas las cadenas generalistas sufren cuando los eventos se imponen. Pero en la televisión pública, donde se presupone un cierto sentido de servicio y previsibilidad, la cadena debería cuidar especialmente la coherencia del conjunto. Porque la audiencia no solo busca contenidos: busca también el hábito. Y el hábito necesita, al menos, un poco de estabilidad.
✕
Accede a tu cuenta para comentar


