Entrevista

Rosa Rodríguez: "La preparación para 'Pasapalabra' me ha supuesto cambios a nivel de salud, de forma física y de mentalidad"

La flamante ganadora del mayor bote en la historia de 'Pasapalabra' atiende a LA RAZÓN para comentar su gesta

Rosa Rodríguez se ha hecho con el mayor bote en la historia de 'Pasapalabra'
Rosa Rodríguez se ha hecho con el mayor bote en la historia de 'Pasapalabra'Atresmedia

El nombre de Earl Morrall, un quarterback de la NFL en los años 60 y 70, nunca lo olvidará Rosa Rodríguez (Quilmes, Argentina, 1993). Con su apellido, la coruñesa de adopción obtuvo el bote más cuantioso en la historia de 'Pasapalabra': 2.716.000 euros. Tras casi dos años de duelo sin cuartel con Manu Pascual, el pasado jueves se alzó como ganadora de esta pugna. Atiende a LA RAZÓN confesando no ser aún consciente de lo conseguido.

¿Cómo llega al apellido "Morrall" en esa última palabra? ¿Qué pasó por su cabeza?

Es una de esas cosas que tú, como concursante de Pasapalabra, has visto muchas veces en los Roscos. En mi caso, después de tanto tiempo participando, pensé que en algún momento podían preguntar algo así y decidí mirarlo, apuntarlo y estudiarlo por si algún día salía. Hay muchas cosas que preparas y que nunca aparecen, pero esta vez sí salió. Además, ya tenía en mente que en otras ediciones —tanto en la etapa de Telecinco como después en Antena 3— habían preguntado por jugadores de la NBA o de golf; de hecho, el día anterior a mí me preguntaron por un campeón de golf. Al final piensas que, dentro del deporte, es imposible conocer a todos los jugadores, pero dentro de lo razonable intentas abarcar lo que puede entrar en el concurso. En este caso era el mejor jugador de una temporada de la NFL, y pensé: “a ver si algún día cae”.

¿Qué sintió durante esos últimos segundos antes de completar el Rosco?

Muchísimos nervios, porque yo creía que sabía la respuesta, pero ahí siempre dudas de todo. Tenía en la cabeza a varios jugadores de la NFL con la letra M; por época, ese era el que más me cuadraba, pero pensaba: “a ver si me estoy liando con otras cosas”. En realidad, lo que más ocupaba mi cabeza era confirmar bien los años, recordar qué venía antes y después, y asegurarme de que el apellido que yo tenía en mente no era de otro jugador. Así que, en esos instantes previos —mientras Manu hacía sus turnos—, estaba justo en eso: en comprobar si de verdad era ese y no otro.

Ha conseguido el mayor bote histórico de 'Pasapalabra'. ¿Cuándo y cómo tomó conciencia de lo que había logrado?

Te voy a ser sincera: no sé si todavía he tomado conciencia de lo que ha pasado. Lo sigo asimilando y creo que aún me va a llevar un tiempo, también para entender lo que significa. Porque, como tú dices, es el bote más alto, y creo que ni Manu ni yo lo teníamos en la cabeza. Durante el concurso estás centrada en intentar hacerlo lo mejor posible; en mi caso, yo no pensaba en el dinero. El bote va subiendo, pero yo no miraba la cifra porque era mareante: me decía “yo me centro en sacar la pregunta”.

Cuando salió del plató y se quedó a solas, sin cámaras, ¿qué sintió?

Al principio, después de la emoción de completar el Rosco y de toda la celebración en plató, cuando pones el pie fuera, en mi caso me invadió casi más la tristeza de sentir que se acababa esa etapa: que ya no iba a volver a pisar ese plató, que ya no iba a volver a hacer más Roscos. Y eso pesó más que la alegría, porque todavía no lo estaba asumiendo. Te vas despidiendo de los compañeros con los que has compartido tanto, y yo tenía un sentimiento muy agridulce. A la vez, también es bonito compartirlo y dar la alegría a tanta gente de la que has estado rodeada, en mi caso durante un año y pico. En resumen: felicidad, sí, pero también un punto de tristeza por el final.

Después de un duelo de casi dos años con Manu, ¿qué han aprendido el uno del otro y cómo han logrado mantener una rivalidad tan sana?

Creo que hay dos cosas fundamentales. La primera, el respeto: como personas, como compañeros y como concursantes. Y la segunda, las razones por las que concursábamos y la manera de enfrentarnos al Rosco. Coincidíamos en algo: no vernos como rivales, sino sentir que cada uno estaba luchando con su propio Rosco. El objetivo era completar el tuyo o, si no, hacerlo lo mejor posible. Al final, la competencia era con uno mismo. Creo que eso ayudó mucho a que hubiera más compañerismo que rivalidad. A la hora de concursar, se traduce en una competencia sana: tú no estás intentando machacar al otro. Obviamente no quieres perder, pero te esfuerzas por hacerlo de la mejor manera posible. Y también compartíamos el hecho de que los dos éramos novatos en la tele, y eso influyó en ese entendimiento mutuo. En resumen: mucho respeto y mucho compañerismo.

Más allá del bote, ¿qué se lleva de 'Pasapalabra' en lo personal?

Me llevo una vida nueva. Y no solo a raíz de haber participado, sino incluso desde antes. Para mí, la decisión de prepararme, todo el camino de preparación y luego la participación —y, en este caso, el bote— me transformó la vida de una manera que nunca habría imaginado: me lo cambió todo. Para esto necesitas una disciplina muy fuerte y constancia, y en mi caso eso me supuso cambios a nivel de salud, de forma física, de mentalidad y de forma de ver la vida. Y ese es, para mí, el regalo más grande. Por eso siempre decía: aunque al final me lo he llevado, si no me hubiera llevado el bote también me habría ido feliz, porque 'Pasapalabra'me ha transformado la vida totalmente.

Pregunta casi obligada, ¿qué planes tiene ahora?

Lo primero y más inmediato: descansar. Las próximas semanas, un mes, dos meses… tomarme un respiro y desconectar. Han sido muchos años con la cabeza siempre conectada: el trabajo, el estudio y, este último año, el concurso. Me apetece tomarme unas semanas —o unos meses— sin tener que pensar en nada, simplemente disfrutar. También quiero recuperar tiempo con la familia y los amigos. Y luego ya veré: tengo la intención de volver a trabajar; me encantaría seguir haciéndolo, con la tranquilidad que me da este dinero.