Al principio, después de la emoción de completar el Rosco y de toda la celebración en plató, cuando pones el pie fuera, en mi caso me invadió casi más la tristeza de sentir que se acababa esa etapa: que ya no iba a volver a pisar ese plató, que ya no iba a volver a hacer más Roscos. Y eso pesó más que la alegría, porque todavía no lo estaba asumiendo. Te vas despidiendo de los compañeros con los que has compartido tanto, y yo tenía un sentimiento muy agridulce. A la vez, también es bonito compartirlo y dar la alegría a tanta gente de la que has estado rodeada, en mi caso durante un año y pico. En resumen: felicidad, sí, pero también un punto de tristeza por el final.
Después de un duelo de casi dos años con Manu, ¿qué han aprendido el uno del otro y cómo han logrado mantener una rivalidad tan sana?
Creo que hay dos cosas fundamentales. La primera, el respeto: como personas, como compañeros y como concursantes. Y la segunda, las razones por las que concursábamos y la manera de enfrentarnos al Rosco. Coincidíamos en algo: no vernos como rivales, sino sentir que cada uno estaba luchando con su propio Rosco. El objetivo era completar el tuyo o, si no, hacerlo lo mejor posible. Al final, la competencia era con uno mismo. Creo que eso ayudó mucho a que hubiera más compañerismo que rivalidad. A la hora de concursar, se traduce en una competencia sana: tú no estás intentando machacar al otro. Obviamente no quieres perder, pero te esfuerzas por hacerlo de la mejor manera posible. Y también compartíamos el hecho de que los dos éramos novatos en la tele, y eso influyó en ese entendimiento mutuo. En resumen: mucho respeto y mucho compañerismo.
Más allá del bote, ¿qué se lleva de 'Pasapalabra' en lo personal?
Me llevo una vida nueva. Y no solo a raíz de haber participado, sino incluso desde antes. Para mí, la decisión de prepararme, todo el camino de preparación y luego la participación —y, en este caso, el bote— me transformó la vida de una manera que nunca habría imaginado: me lo cambió todo. Para esto necesitas una disciplina muy fuerte y constancia, y en mi caso eso me supuso cambios a nivel de salud, de forma física, de mentalidad y de forma de ver la vida. Y ese es, para mí, el regalo más grande. Por eso siempre decía: aunque al final me lo he llevado, si no me hubiera llevado el bote también me habría ido feliz, porque 'Pasapalabra'me ha transformado la vida totalmente.
Pregunta casi obligada, ¿qué planes tiene ahora?
Lo primero y más inmediato: descansar. Las próximas semanas, un mes, dos meses… tomarme un respiro y desconectar. Han sido muchos años con la cabeza siempre conectada: el trabajo, el estudio y, este último año, el concurso. Me apetece tomarme unas semanas —o unos meses— sin tener que pensar en nada, simplemente disfrutar. También quiero recuperar tiempo con la familia y los amigos. Y luego ya veré: tengo la intención de volver a trabajar; me encantaría seguir haciéndolo, con la tranquilidad que me da este dinero.




