Cargando...
Client Challenge

Estreno

"Monarch": los monstruos nos hacen más humanos

Apple TV estrena la segunda temporada de una de sus series estrella, protagonizada por Kurt Russell

Humanos y monstruos comparten la Tierra Apple TV

Apple TV (ya sin más) ha conseguido labrarse una brillante cartera de series originales que destacan por su calidad y por el elenco de primer orden. Le faltaba crear un universo que compartir con los espectadores. Y llegó el «monsterverse», las películas que recuperaban a King Kong, Godzilla y al resto de la caterva de titanes en su lucha por ocupar un espacio que ahora ocupan los seres humanos. Y Apple TV creó «Monarch: el legado de los monstruos», un universo completo que orbita alrededor de la franquicia y que en su primera temporada ya demostró que la simbiosis entre nosotros y los monstruos va más allá de golpes y peleas.

Client Challenge

Ahora la plataforma acaba de estrenar la segunda entrega de la serie en la que nos recuerdan cómo nos quedamos atados al final de la trama de la primera. En los 10 episodios de su estreno, la serie nos recordaba el trauma mundial causado por el «día G» (el ataque de Godzilla a San Francisco en 2014). En este estado conoceremos a la maestra Cate Randa (Anna Sawai), a su padre Hiroshi (Takehiro Hira), de quien se desvela que tenía una segunda familia en Japón, con su segunda esposa, Emiko (Qyoko Kudo), y un hijo adolescente, Kentaro (Ren Watabe). Las narraciones en el pasado y en el presente van aclarando la relación de todos los protagonistas y su «herencia» relacionada con los titanes. Tras localizar a Lee Shaw (Kurt Russell), atrapado por la burocracia y desaparecido junto a otros secretos de Monarch, reaparece en el presente para elegir bando y lo vemos en el pasado conformando lo que ahora pretende arreglar.

En la segunda temporada, Natalia Verdugo (Mirelly Taylor), directora de Monarch, intenta poner orden en su casa, pero antes de que lo consiga, la responsabilidad cae en un chupatintas con aspiraciones, Tim (Joe Tippet), al que solo nos falta ayudarle a vestirse por la mañana. Existe el pequeño problema de que Shaw se ha quedado atrapado en la llamada «hollow earth» (también «axis mundi»), ecosistema dentro de la Tierra por donde los titanes campan a sus anchas. El pasado nos lleva hasta 1957, al trío formado por la pareja de Keiko (Mari Yamamoto) y Bill Randa (Anders Holm), y su amigo, un joven Lee Shaw (Wyatt Russell). El equipo llegará al misterioso pueblo de Santa Soledad, donde la población les sugiere que abandonen el lugar, pero unas inscripciones en unas cuevas cercanas les dictan que están en el sitio correcto. Sus vidas se pondrán realmente en peligro, mientras la tensión entre Keiko y Lee alcanza sus momentos más evidentes ante la ausencia de Bill.

La serie vuelve al presente para ver a la familia unida por una meta común. Todos tienen una deuda con Lee, por lo que a Hiroshi, Kentaro, Cate y nuestra hacker favorita Corah (May Olowe-Hewitt), no se les ocurre otra cosa más que robar una nave para viajar al mundo interior y rescatar a Lee. Este será uno de los puntos de inflexión, puesto que esta acción acabará desembocando en la llegada a la Tierra de un nuevo monstruo: el titán X. Y siempre dos caras de la misma moneda, dependiendo de cómo gestione cada parte el legado de encontrar, catalogar y archivar a todos los titanes. Así, junto al monopolio de Monarch, llega un nuevo jugador, Apex, que de la mano de su dueña, Isabel (Amber Midthunder), hará lo posible por separar a la familia y hacerse con el control del poder que ostenta Monarch.

En esta temporada hay más de todo. Si en la primera entrega el equilibrio entre la historia familiar, de trauma, separación y reunión, había opacado cualquier aparición monstruosa. En esta ocasión, los guionistas han dado más salida a los grandes titanes. Cualquier escena que sirva para mostrar a Kong, Godzilla o el nuevo Titán X es todo un alarde de efectos especiales que tallan la realidad. Pero lo importante sigue siendo la senda de perdón a la que la familia tiene que hacer frente con todo su esfuerzo. Varias generaciones conviviendo juntas; amando y odiando. Los personajes no dejan de ser el centro del universo, tanto por los muchos perjuicios que causan como por sus grandes problemas asociados a grandes titanes. Pero los monstruos no son sino el reflejo de aquello que nos puede separar o unir como humanos. Cada uno de los personajes pasará por el proceso de decidir cómo quiere comportarse ante el posible fin de la humanidad. Aquello que merece la pena ser salvado.

Y por supuesto está Kurt, por el que parece que nunca pasa el tiempo. Acometiendo escenas de acción que debería ejecutar su hijo, pero que equilibran una gran segunda temporada en la que los monstruos están sobre la Tierra, pero no son titanes.