
Crítica
'Riot Women': ¿Y si el punk rock al femenil fuera la salvación?
La serie de seis capítulos, disponible en Movistar Plus+, pone el foco en un grupo de amigas menopaúsicas que encuentran voz en la música y alcanza su punto álgido en las interacciones de sus protagonistas

Revelarse nunca había sido tan liberatorio para una profesora tediosa, una policía recién jubilada, la egocentrista dueña de un pub, una comadrona y una alborotadora; todas ellas mujeres menopáusicas que encuentran en la música la manera de hacerse visibles cuando deciden formar una banda de punk rock en Hebden Bridge para participar en un concurso benéfico local. El nombre elegido para el grupo, 'Riot Women', no es casual. Al escucharlo es imposible no pensar en el movimiento feminista 'Riot grrrl' nacido en Estados Unidos en 1991 con la intención de restablecer el equilibrio de poder a través del punk rock underground utilizando lemas, fanzines, reuniones y espectáculos solo para mujeres.
Además, el término 'Riot' en inglés viene a describir una situación en la que un gran número de personas se comportan de manera ruidosa, violenta y descontrolada en público, a menudo como protesta, algo así como una revolución, que es exactamente el sentimiento que madura en las protagonistas de 'Riot Women', la nueva serie que acaba de estrenar Movistar Plus+, cuando el mundo que las envuelve las convierte en un juguete roto que ha dejado de ser útil a la sociedad.
Creada, escrita y dirigida por Sally Wainwright, la ficción reúne a experimentadas actrices británicas que, en un ejercicio coral de interpretación, impregnan a cada personaje con la dosis necesaria para no eclipsarse entre sí. Todas ellas son piezas imprescindibles en la narrativa y terminan componiendo el puzzle final, transformándose en grupo musical. Su actuación traspasa la pantalla, logrando que el público pueda identificarse con cada una de ellas, mérito de un guion que no deja nada al azar. Aunque, tan exhaustivo que, en ciertos momentos, la producción se mimetiza en exceso con la propia invisibilidad que denuncia.
Al retratar con tanta precisión la apatía y el ninguneo que sufren sus protagonistas, el relato corre el riesgo de contagiar ese mismo sentimiento al espectador, lo que se traduce a su vez en una paradoja. 'Riot Women' es tan efectiva mostrando cómo la sociedad ignora a estas mujeres que, por momentos, el público puede sentir la tentación de hacer lo mismo, experimentando un hastío que refleja fielmente la realidad del personaje, pero que compromete el atractivo del ritmo ficcional.
El primer episodio sienta esas bases con un tono maduro y sombrío, que tan solo se colorea cuando suenan los acordes de 'Waterloo' de Abba, 'The Passenger' de Iggy Pop o algunas menciones a The Clash y Nirvana. Por un lado, Joanna Scanlan, en la piel de la maestra Beth, está a punto de decir adiós a ese mundo tan cruel que le ha despojado de cualquier esencia y le hace sentir como si de un fantasma se tratara. Abandonada por su marido, con una madre que presenta demencia e ignorada por su hijo recién casado, no necesita tener superpoderes como los de los cómics para ser invisible, desgraciadamente.
Pero el sonido del teléfono la desvía de su objetivo principal, una vez más una nota musical como luz en tanta oscuridad, para aceptar la propuesta de Jess (Lorraine Ashbourne), su amiga y gerenta de un local de copas. La ideadora del proyecto musical también es madre y abuela y cultiva un odio desmedido hacia los hombres, que no han dejado una buena carta de presentación en su vida.
No muy lejos de allí, Holly, interpretada por Tamsin Grieg, ya piensa en su nueva juventud como jubilada y divorciada, aunque la demencia de su madre vaya a ocupar gran parte de sus preocupaciones y su hermana, a quien encarna Amelia Bullmore, no le sea de mucha ayuda. Su último día como agente no carece de emoción, al tener que ocuparse de una embriagada Kitty (Rosalie Craig), cuya 'bingo card' está repleta de relaciones con hombres tóxicos. Sus vidas están conectadas por ese famoso hilo rojo invisible, que en este caso, coincide con el final de su período fértil.
Las cinco mujeres confluyen en el mismo punto de partida, un hartazgo compartido hacia una sociedad misógina que les ha hecho sufrir micromachismos, tales como ninguneo laboral o la soledad ante el cuidado de los seres queridos, lo que convierte a 'Riot Women' en un óptimo retrato para ser proyectado en una clase de sociología y pensar en un género musical dominado por hombres como única vía de escape.
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