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Estreno

Sacrificar el alma humana por la tecnología

Prime Video estrena la serie de thriller futurista «Day One», ambientada en Barcelona durante un Mobile Word Congress

Jordi Mollà interpreta al gurú tecnológico Damián Diskin, dispuesto a cualquier cosa para conseguir sus objetivos
Jordi Mollà interpreta al gurú tecnológico Damián Diskin, dispuesto a cualquier cosa para conseguir sus objetivosPrime Video

Samuel Barrera camina nervioso por las instalaciones futuristas de Diskin en Barcelona. Acaba de descubrir en su trabajo que puede haber graves repercusiones con una nueva tecnología a punto de salir al mercado. Su única opción es contactar con su amigo Ulises Albet, con el que no se habla desde hace una década, para desvelarle el peligro al que está expuesto todo el mundo. Así comienza Day One, la nueva serie de Prime Video protagonizada por Jordi Mollà, Álex González, Iván Massagué, Asier Etxeandia y Alba Planas.

Day One sigue, a partir de ahí, la historia de Ulises (González), un prodigio de la informática que abandonó Barcelona y el mundo tecnológico tras el fallecimiento de su hermana pequeña. Diez años después, una misteriosa llamada de su antiguo socio y mejor amigo, Samuel Barrera (Etxeandia), le obliga a regresar durante la celebración del Mobile World Congress.

Su vuelta también le traerá viejos recuerdos de su exnovia Paula (Melina Matthews), que sigue enamorada y no dudará en prestarle ayuda, incluso poniendo en riesgo su matrimonio. Todo gira en torno a Damián Diskin (Mollà), un gurú tecnológico dispuesto a sacar al mercado el revolucionario dispositivo «Día Uno», incluso pasando por encima de cualquiera que intente impedirlo.

Pero enseguida intuimos que el dispositivo tiene un fallo, detectado por Samuel, y que en manos de Ulises podría desvelarse la verdad antes de que el producto llegue al consumidor. Entra entonces en juego la joven programadora Rebeca (Planas), que llega a Barcelona para participar en una hackatón y que se verá inmersa en una persecución que pondrá su vida al límite.

Ambos serán perseguidos por una asesina sin piedad, Birán, interpretada por la mexicana Renata Notni, que también esconde una vida paralela de mentiras y secretos junto a su pareja: un hombre aparentemente normal que pronto empezará a sospechar la verdad.

Otro de los alicientes de Day One es que está rodada en algunos de los espacios tecnológicos más emblemáticos de Barcelona —como el Barcelona Supercomputing Center (BSC-CNS), el Sincrotrón ALBA, Talent Arena, la Torre de Collserola, la Universitat Pompeu Fabra (UPF), el Mirador Torre Glòries o el innovador Distrito 22@—, convirtiendo a la ciudad en un personaje más de la historia, un escenario donde la tecnología y la humanidad colisionan.

Todavía queda por descubrir a otro personaje clave: el policía de los Mossos d’Esquadra, Salvador (Massagué), que arrastra una enfermedad incurable y ve cómo su vida se tambalea tanto por su estado de salud como porque el caso de la muerte de Samuel le pone sobre la pista de Damián y sus intenciones.

Además, su condición le impide desempeñar ya sus funciones con normalidad: sufre cansancio, mal humor, mareos frecuentes y fallos de coordinación. Incluso su jefe le pide que descanse mientras entrega el caso a otro departamento, para frustración de Salva.

La serie, compuesta por 6 episodios de 45 minutos, ha sido dirigida por Marta Pahissa y Víctor Cuadrado, con guion de Cristina Pons, Luis Arranz, Luis Moreno y Juan Salvador López. La producción corre a cargo de Zebra Producciones, NewCo Audiovisual y Documentales en Canarias S. L., con la producción asociada de Mobile World Capital Barcelona Foundation y la participación de 3Cat.

La miniserie pone el foco en la ética: ¿hasta qué punto está permitida la alienación del alma humana, doblegada por nuestro uso irresponsable de la tecnología?

Las interpretaciones tienen altibajos, pero el espectador se sorprenderá al ver a Álex González cabizbajo, con el pelo largo y lacio, y sin mostrar un gramo de músculo, lo que favorece su trabajo en un registro poco habitual en él.

El thriller se vuelve vertiginoso cuando las escenas salen al exterior, con persecuciones, tiroteos y peleas, pero también resultan significativos los diálogos, que sostienen una historia pensada inicialmente para un futuro más lejano, aunque muy conectada con la velocidad de los cambios tecnológicos actuales.

La serie ahonda en cómo esa transformación está dividiendo a las personas entre los cautos, los oportunistas y el resto de los mortales, que desconocen estos movimientos. La IA solo es la punta del iceberg, y resulta curioso comprobar cómo, en tan poco tiempo, nos hemos anclado a la necesidad de una inteligencia artificial a la que incluso damos las gracias.