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Las cejas de Carolyn Bessette y el minimalismo de los 90 que vuelve a verse en belleza
Discretas y con un arco apenas marcado, este tipo de ceja empieza a verse cada vez más. La experta en micropigmentación Mónica Aránguez explica por qué este diseño reaparece ahora

En muchas fotografías de archivo de Carolyn Bessette-Kennedy hay un detalle que llama la atención cuando se observa con calma: sus cejas. No eran especialmente densas ni estaban dibujadas con líneas muy marcadas. Más bien seguían una línea bastante recta, con una curvatura muy suave y una presencia discreta que se integraba con naturalidad en el rostro.
Ese tipo de ceja, bastante habitual en los años noventa, vuelve a despertar interés ahora que muchas tendencias de belleza se inclinan por acabados más naturales. Frente a los diseños muy definidos que dominaron durante años, cada vez se ven más propuestas que apuestan por respetar la estructura real del vello y evitar contornos demasiado rígidos.
Por eso, la estética de Carolyn resulta sorprendentemente actual. Su imagen transmitía equilibrio. El maquillaje era muy ligero y los peinados sencillos, de modo que todo parecía trabajado sin exceso de producto.
Una ceja discreta que encajaba con su estética minimalista
El estilo de Carolyn Bessette se caracterizaba por una cierta contención. Su forma de vestir —abrigos rectos, vestidos minimalistas, bolsos negros o camisas blancas— se apoyaba en líneas limpias y una paleta neutra. Sus cejas respondían a esa misma estética. Tenían una densidad moderada y un arco apenas marcado. Esa elección respetaba su estructura facial y contribuía a una expresión serena y equilibrada.

Hoy ese tipo de diseño vuelve a verse en muchas propuestas de belleza. Después de años en los que muchas rutinas apostaban por cejas muy definidas o muy pobladas, empieza a abrirse paso una interpretación más relajada.
Por qué las cejas menos marcadas vuelven a ganar terreno
La experta en micropigmentación Mónica Aránguez señala que el diseño de cejas está evolucionando hacia un enfoque más equilibrado: “La tendencia actual no busca cejas que se noten, sino cejas que acompañen”.
En lugar de intentar transformar completamente la ceja, la idea es trabajar con la forma del rostro. “El foco ya no está en dibujar más, sino en respetar la estructura natural y reforzarla con precisión”, añade Aránguez.
Ese planteamiento se percibe cada vez más en maquillaje y en tratamientos de cejas. Se busca mantener la dirección del pelo, evitar líneas demasiado rígidas y conservar una densidad que resulte creíble.
La armonía del rostro como punto de partida

Otro de los aspectos que influye en este tipo de diseño es la forma del arco. Cuando la curva es demasiado pronunciada, la expresión puede endurecerse. Por eso muchas propuestas actuales prefieren líneas más relajadas. “Un arco suave, bien colocado, puede aportar sofisticación sin endurecer la expresión”, explica Aránguez. En el caso de Carolyn Bessette, ese equilibrio se veía reforzado también por el color.“El tono de sus cejas funciona en perfecta sintonía con su rubio de matiz frío”, añade la experta.
Ese conjunto de decisiones hacía que la mirada se percibiera natural, sin contrastes excesivos ni trazos evidentes. Tres décadas después, esa manera de entender el maquillaje sigue encajando con lo que se busca hoy. Las cejas discretas y con un trazo más sencillo vuelven a ganar protagonismo, y la estética de Carolyn sirve de nuevo como referencia.
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