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Brenda Chávez: «Soy una consumidora responsable y no tengo el presupuesto de Gwyneth Paltrow»

Hay 2.500 millones de personas en el mundo dispuestas a comprar con valores. Este libro, mitad ensayo mitad manual, pretende ser una herramienta sencilla para cambiar de hábitos y así reeducar el sistema productivo

  • Brenda Chávez/ Periodista y escritora. Autora del libro «Tú consumo puede cambiar el mundo»
    Brenda Chávez/ Periodista y escritora. Autora del libro «Tú consumo puede cambiar el mundo» / Daniel Ordóñez

Tiempo de lectura 5 min.

15 de mayo de 2017. 15:56h

Comentada
15/5/2017

-Su interés por el consumo responsable ¿nace de su trabajo o de la curiosidad?

-Las dos cosas. Empecé a consumir cosmética ecológica porque tengo una piel muy reactiva. Como periodista de cultura he conocido el proceso productivo de muchos objetos y sus impactos medioambientales y sociales. Sobre todo, trabajando en moda tomé una gran conciencia. Todo esto me ha hecho una consumidora más responsable y he ido acumulando mucha información para el libro.

-¿Qué ha descubierto sobre lo que consumía?

-Cosas muy locas como que teniendo lentejas castellanas estamos consumiendo de Chile. Es algo insólito por el coste del transporte.

-El libro, ¿es un ensayo, un manual?

-Está concebido para que lo tengas en casa y puedas consultar lo más concreto que es dónde me voy a comprar la camisa mañana.

-¿El consumo puede cambiar el mundo?

-Detrás de muchas marcas hay problemas laborales, impactos ambientales... Cuando ves ciertas cosas, dices: ¿yo quiero participar de esto, en serio? Cuando descubrí que hay gente que hace cosas fantásticas sin incurrir en estos métodos me pareció maravilloso. Si planteamos el consumo como un premio es una herramienta muy buena para reeducar el sistema.

-¿Qué situación vive el consumo responsable?

-Casos como el de Volkswagen nos han abierto mucho los ojos y esto está haciendo que no nos enfrentemos al consumo de forma tan ingenua. Hay estadísticas que dicen que hay 2.500 millones de potenciales compradores con valores. Eso es mucha gente. Las empresas son muy conscientes de ello; los estudios lo reflejan. Que las firmas tengan interés por ello marca otra época para el consumo. Cada vez se ve más gente poniéndose las gafas y leyendo las etiquetas en los sitios.

-Muchas veces no aporta mucho leer la etiqueta

-Se entienden poco y parece que balbucean pero, a poco que te cuentan, ya se puede intuir cómo se ha producido lo que compras.

-¿Cómo se empieza en el consumo responsable?

-Los procesos de cambio son muy personales. En el segundo capítulo recomiendo hacer un cambio al mes y dentro de 20 años cuando eches la vista atrás verás la cantidad de cosas que has incorporado a tu vida. Lo que hay que hacer es ir dando pasos de una forma orgánica, el que cada uno crea que tiene que tomar, si es en la cosmética o la moda. Lo que veas que te motiva, porque tiene que ser un cambio hacia la salud, el bienestar para ti y para el planeta. No puede ser una especie de penalidad, de suplicio o de castigo porque si no es imposible.

-¿No resulta más caro?

-Es un mito. Es más caro si trasladas el consumo tradicional al ecológico y lo haces literalmente. Yo soy una consumidora responsable y no tengo el presupuesto de Gwyneth Paltrow.

-Comprobado entonces...

-Soy la prueba viviente de que es posible. En vez de comprar tres vaqueros de «fast fashion» compro uno orgánico. No sé si necesitamos tantos vaqueros baratos. Con que tengamos unos cuantos buenos y que no hayan tenido impactos detrás creo que es suficiente. Igual que con los productos del hogar. Se nos vende que necesitamos uno para los cristales, otro para el inodoro... al final tienes 18 productos que te ocupan espacio cuando puedes limpiar la casa con un jabón neutro vegetal y ya está. Y con la belleza igual. Nos venden, sobre todo a las mujeres, más de 20 productos, podríamos estar todo el día poniéndonos cremas. Y nos generan inseguridad. Ves los anuncios de las fases del envejecimiento y dices: «¡Ahí va la pera que esto me va a pasar. Darme esa crema ya!», pero igual las arrugas te dan un rollo interesantón que ni te imaginas. Lo que tenemos que hacer es querernos como somos. Ahora, de repente mi baño es más grande... y la cocina igual.

-Dice que hay que empoderarse.

-La sociedad de consumo nos invita a que deleguemos nuestras responsabilidades en la industria Pero realmente si te empoderas, por ejemplo cocinando, al final consumes más sano y comes mejor. En mi caso pensé: «¡Brenda aprende a hacer galletas que no puede ser tan complicado!» Efectivamente, tardo 15 minutos y salen una cantidad de galletas que si las tuviera que comprar me descuadrarían el presupuesto del mes.

-¿No es un poco sacrificado?

-Yo lo he vivido como una exploración; he comprado cosas con las que me he equivocado. Es una locura levantarte por la mañana y pretender tirar medio armario. Eso es completamente irresponsable. Lo que has consumido, te lo quedas y lo usas hasta el final de su vida que es lo responsable con los recursos. Si te lo tomas como un proceso de aprendizaje es muy divertido y aprendes mucho del mundo sabiendo de dónde vienen las cosas.

-¿Es importante planificarse?

-Lo interesante es reducir el consumo. Una persona normal utiliza el 30% de su armario. Podemos consumir la mitad y el doble de bien y gastarnos lo mismo. Hubo un momento en que en vez de llamarnos seres humanos o ciudadanos nos empezaron a llamar consumidores. Creo que ha llegado el momento de pensar si necesitamos tanto y si el planeta lo necesita.

-¿Internet facilita el consumo responsable?

-El comercio on-line facilita el acceso, aunque tampoco podemos abusar de él porque depende del transporte. Tiene sentido si son productos que no puedes encontrar de otra forma. A veces es más fácil ir a tu mercado y hablar con los productores. El mercado te da muchas alegrías. Yo en el mío tengo un puesto de productores locales y no es una excepción. Cuando buscas, las cosas aparecen.

-¿Hay meritocracia en el consumo?

-Todavía se premia que tener impactos salga gratis. En el fondo, el consumo y el dinero está empoderando a la empresa que igual no se lo merece y que está provocando unos impactos que no tienen que ver con nuestros valores. Estamos en un momento en que, con tu consumo, puedes apoyar a esos modelos de empresa que lo está haciendo bien. Cuantos más consumidores seamos conscientes más se regenerarán las empresas.

PERFIL

- Ha trabajado para Vogue o de subdirectora de Cosmopolitan. Colabora con diversos medios y en proyectos de cultura y sostenibilidad.

- Ha dedicado tres años a elaborar este libro, aunque como ella misma dice, lleva preparándolo desde hace diez años. Los dos primeros capítulos son introductorios y a partir del tercero desgrana por temas el modelo productivo y sus alternativas. Una guía de uso

que sigue on-line en su web

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