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Cáncer renal: Los nuevos tratamientos y cirugías buscan conservar el órgano

En la última década, las novedades farmacológicas han sumado años y calidad de vida a los pacientes con este tumor que pasa desapercibido en gran parte de los casos

  • De izda. a dcha., José Ángel Arranz, Joan Carles Galcerán, Javier Puente, Teresa Terrén, Ángeles Bravo y Juan Carlos Julián
    De izda. a dcha., José Ángel Arranz, Joan Carles Galcerán, Javier Puente, Teresa Terrén, Ángeles Bravo y Juan Carlos Julián / Cristina Bejarano

Tiempo de lectura 8 min.

04 de diciembre de 2017. 17:03h

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Pilar Pérez 4/12/2017

Silente. Una de las principales características de un tumor que ocupa el décimo puesto tanto en mortalidad (3.000 vidas al año), como en incidencia (unos 5.800 nuevos casos anuales) es su capacidad para pasar inadvertido. Así, en el 95% de los casos el origen esporádico del cáncer renal hace que se descubra por cualquier dolencia en la zona abdominal, que no lleva a una sospecha directa de la presencia de un tumor. Y entonces, ¿cómo enfrentarse a un enemigo que uno se encuentra por casualidad?

Para dar respuestas a esta incógnita A TU SALUD, en colaboración con Bristol Myers-Squibb (BMS), reunió en la casa de LA RAZÓN a los principales expertos en cáncer renal. Desde un punto de vista práctico y sencillo, llevar una vida alejada de los hábitos nocivos. «Los factores de riesgo clásicos son el tabaco, la obesidad la hipertensión, junto a otros asociados a comorbilidades que surgen de la diálisis –en pacientes con problemas ya en el riñón– o de la toma excesiva de antiinflamatorios», explicó Joan Carles Galcerán, oncólogo del Hospital Vall D’Hebrón de Barcelona, coordinador del Instituto Oncológico Teknon y del Centro Médico Teknon de Barcelona.

Una de las «ventajas» que tiene este tumor es que la cirugía se convierte «en el 85% de los casos en una de las opciones terapéuticas con carácter curativo, sobre todo cuando hablamos de casos en los que la enfermedad está localizada y podemos efectuar una nefrectomía parcial –antes se realizaban totales– y ser más conservadores gracias a los avances en los tratamientos farmacológicos», subrayó Javier Puente, oncólogo médico y director del Instituto de Oncología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

Resulta clave destacar los grandes avances que se han producido en este tumor, pese al incremento de casos entre un 2 y 5% anual –se debe sobre todo a que se hacen más detecciones–, «ya que hablamos de 11 medicamentos nuevos en 10 años», recalcó Puente. El presidente del Grupo Español de Tratamiento de Tumores Genitourinarios (Sogug), oncólogo médico del Hospital General Universitario Gregorio Marañón y del MD Anderson de Madrid, José Ángel Arranz, puntualizó que «es importante la llegada de nuevas técnicas quirúrgicas más conservadoras, junto al desarrollo de terapias farmacológicas más eficaces (como los inhibidores de la tirosinkinasa); y, las alegrías que está dando la inmunoterapia, nos lleva a pensar que estamos ante un tumor con buen pronóstico a pesar de todo».

Más conocimiento

Como presidente de Sogug, Arranz explica que «estamos inmersos en una campaña que se llama ‘‘50-50’’, para estrechar la relación entre médico y paciente. Vamos a recorrer en 2018 las 50 capitales de provincia españolas para dar a conocer el tumor y el proyecto». Desde las asociaciones de pacientes aplauden este tipo de iniciativas. Teresa Terrén, cofundadora de la Fundación Más Que Ideas (FMQI), contó que «la relación médico paciente es fundamental para llevar mejor los tratamientos, gestionar las expectativas y conocer a fondo y de forma real la situación en cada caso».

Además, Juan Carlos Julián, coodinador general de la Fundación Alcer (Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón), añadió que «para nosotros resulta básico trabajar con los médicos, porque no sólo se trata de combatir el cáncer, sino que nos expliquen qué pasa cuando éste desaparece, qué secuelas vamos a tener y cómo vamos a enfrentarlas». Lo cierto es que en este aspecto Julián subrayó el carácter emocional de la enfermedad desde el momento del diagnóstico y explicó el apoyo que en este sentido son los colectivos de pacientes.

En cuanto al aumento de información sobre la existencia de este tumor, tanto desde Alcer como FMQI creen que hay que darle un impulso para que se sepa que existe, que pese a que no hay cribados ni «screening» hay que darla a conocer más allá de los días mundiales. Por ello, a través de campañas actuales como «+Tiempo X el cáncer renal», se intenta subrayar la importancia del tiempo como un elemento clave a la hora de prevenir, diagnosticar y tratar el cáncer renal. Porque, como apuntan desde Alcer, «hay que informarse sobre este tumor para evitar esta enfermedad, conocer los factores de riesgo y, sobre todo, para apoyar a los que luchan contra el cáncer renal».

Más investigación

Son los colectivos de pacientes quienes también reclamaron que no se deje de lado la innovación, que fue otro de los puntos claves en la mesa redonda, puesto que en España se llevan a cabo importantes ensayos clínicos a todos los niveles, desde fase I hasta IV. Por eso los pacientes quieren y tienen que estar en esos comités de aprobación, «porque podemos aportar una visión de lo que puede suponer un fármaco, puede que no sea tan eficaz, pero sí ofrezca una buena calidad de vida un tiempo significativo», aportó Julián. Luchar contra el estigma de los ensayos clínicos también es una prioridad para los pacientes, «hay que ofrecerlos, informar sobre lo que suponen tener a su alcance una opción terapéutica que siempre va a ser igual o mejor que la estándar. Hay que animar a los pacientes», explicó Arranz. Todo esto, en definitiva, ayuda a que «se den los largos supervivientes, pacientes en los que permanece controlada la enfermedad –a modo de crónicos–», puntualizó Puente.

Quizás el reto se encuentra en darle la vuelta a la tortilla y conseguir que no se hable de gasto en Sanidad, sino de inversión. El presidente de Sogug apostó por «hablar de que la mayor empresa de España, que es el Sistema Nacional de Salud, fabrica precisamente eso, salud, y que no se trata de gastar menos, sino de gestionar mejor los recursos, pero no sólo los farmacológicos». En este sentido, los expertos abogaron por que exista una subespecialización tal que conduzca a los médicos a poder realizar la tan ansiada medicina personalizada. «Claro que nos gustaría encontrar un biomarcador, un factor pronóstico, algo, que nos indicase, como ocurre en otras patologías –cáncer de mama, pulmón o colon–, qué terapia va a funcionar mejor en cada caso. Trabajamos en ello y creo que en los próximos años está por llegar, seguro», subrayó el oncólogo del Clínico San Carlos. Por eso, el tema de la innovación resulta crítico, porque hay que optar, como apunta Terrén, por la óptica de la inversión, «ya que no sólo queremos volver a poder trabajar para sentirnos útiles, sino porque ponerse malo en España tiene coste económico». De aquí surge la idea del retorno que supone curar a un paciente y devolverlo al engranaje laboral para que sea productivo.

Más información, más investigación para poder encontrar armas de detección precoz y tratamiento dirigido y mejores relaciones entre médicos y pacientes sería la receta que los agentes implicados en el cáncer renal podrían elaborar. «Tenemos bien cubierta la parte médica, pero aún adolecemos de abordar los problemas fisico-emocionales derivados de la enfermedad, como son la rehabilitación –tras determinados tipos de cirugías– y la psicooncología –para afrontar el impacto y la asunción de la nueva situación–», comentó Carles. Y por eso, todos acordaron que las asociaciones de pacientes y médicos van de la mano con el objetivo común de trabajar en favor del afectado.

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