lunes, 05 diciembre 2016
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Miguel Zugaza: «He dimitido varias veces»

  • El director del Museo del Prado explica los motivos de su marcha de la pinacoteca

Miguel Zugaza, ayer
Miguel Zugaza, ayer
Cristina Bejarano

William Turner concluyó en 1837 un lienzo hoy conocido como el nombre de "La despedida". Un óleo, de tema mitológico, en el que reflejó, a través de su inapreciable talento para recoger el clima que alientan las inestabilidades atmosféricas, todas esas incógnitas y temores que siempre laten detrás de una partida: las emociones del pasado, las amenazas del presente y los temores que aguardan en el futuro. Una pintura que se adepta con una genial sencillez al imprevisto adiós de Miguel Zugaza a la dirección del Museo del Prado -aunque todavía permanezca al frente de la pinacoteca los meses que el patronato necesite para encontrar un sucesor adecuado-. Su anuncio, que se hizo público el miércoles pasado, ha supuesto un "shock" en el mundo de la cultura, y ayer mismo, durante los minutos previos al encuentro que él mantuvo con los medios de comunicación para explicar su decisión, aún existía cierta incredulidad. Una impresión que es compartida por las perso

nas que durante estos últimos quince años han acompañado su ejercicio profesional y que, en la reunión que escogió para comunicarles su marcha, le aplaudieron durante unos largos y emocionantes minutos. Pero si existe un momento que ilustra bien el sentimiento general fue la anécdota inocente, y muy esclarecedora, que protagonizó una de las vigilantes de las salas del propio museo cuando se le acercó de manera espontánea y, sin reparar en los periodistas, le dijo: "No te vayas".

Más de una carrera profesional ha evolucionado con Miguel Zugaza al frente del Prado y aunque él se esforzara en asegurar que "dejaba el museo con la tranquilidad de que estaba en buena forma y con proyectos de futuro, como la rehabilitación del Salón de Reinos", más de uno recela aún de los motivos personales que ha aducido para regresar a Bilbao y ponerse al frente de su Museo de Bellas Artes, donde inició su trayectoria y que tan relevante es entender su formación y posterior evolución. "Si algo he hecho bien es identificar el talento que había en el Prado, aparte de la belleza. Pero si se suma la belleza y la sabiduría de este museo, resulta que el Prado funciona con la energía de una central nuclear", comentó. Admitió que estaba "contento por lo que hemos hechos aquí" y explicó que "no estoy harto, al revés tengo mono del Prado, porque esta pinacoteca es como una drogadicción muy importante. Yo espero desengancharme". A pesar de esta fuerte dependencia, Zugaza, por razones exclusivamente personales, según ha alegado, se marchará en 2017. Un paso determinante que, a lo mejor, le ha ayudado tomar esa "visión de interenidad" que tenía de sí mismo en el museo, de saber que algún día "tenía que resolver y este es un buen momento, para el Prado, para Bilbao y para mí". Zugaza explicó que "no me dejo nada en la cartera", y, casi inmediatamente después, dio algunas pautas que le han orientado: "Sería un poco infantil que esta pinacoteca pudiera funcionar con los caprichos de un director. Siempre que había un proyecto más interesante que el que yo proponía, me aseguraba que saliera hacia adelante". Respecto a su futuro relevo, para el que el Patronato deberá convocar una comisión, adimitió que él había dado su opinión y que "espero que se tenga en cuenta". Pero se negó a revelar el nombre que ha propuesto. Lo que sí matizó fue que los responsables del buque insignia de la cultura española siempre podrán contar con él, que ya conocen sus opiniones y que él tiene "la confianza de que va a encontrar a la mejor persona para darle más impulso al Prado, un director de altura intelectual, porque lo que hoy diferencia a los museos internacional es tener a alguien con una visión del arte y de la misión de los museos".

- Todavía sin sucesor

Zugaza bromeó cuando le mencionaron si había recibido una contraoferta para que se quedara: "No. Si hubiera dado este paso en falso, me hubiera llevado una sorpresa". Pero confesó que desde el comienzo "he estado dimitiendo varias veces. Incontables. Una cuando traje a Finaldi. Me pusieron obstáculos porque decían que era extranjero y yo dije, pues si un director no puede traer al que considera el hombre adecuado...". Otra ocasión sucedió con "la necesidad de regular El Prado". Zugaza, que ha afirmado que "no va a haber ningún vacío de poder. Siempre he querido mantener al museo alejado de las crisis, y no voy yo a abrir una", recordó los problemas que tenía la pinacoteca madrileña cuando él se incorporó a ella, con una ampliación sin terminar, una programa expositivo prácticamente inexistente y un confuso organigrama interno que impedía que la institución se abriera con comodidad hacia el futuro. Su partida da inicio a un proceso de sucesión y, aunque se mostró cauto, respecto a los concursos para elegir a un director de museo, dejó una frase que no decía nada y, sin embargo, traslucía ciertas impresiones particulares. "El Prado ahora no está en peligro. Yo creo que se debería reeditarse el pacto del 95, incluir en él a las nuevas fuerzas políticas que han irrumpido, de cara a la rehabilitación del Salón de Reinos. Creo que sería esencial para el Prado. En el fondo, despolitizar una institución es profesionalizarla", comentó. Y, en un mensaje a su sucesor, señaló: "cuando yo vine, no había más que una exposición programada. Se pretendía que no hubiera más hasta que concluyera la ampliación. Nosotros cambiamos esa regla y eso fue parte de la transición del viejo al nuevo museo y para desarrollar las siguientes etapas. Vamos a seguir trabajando, organizando muestras y al nuevo director, cuando llegue, tendrá un museo que ya viajará velocidad de crucero".

Museo de Bellas Artes de Bilbao

En agosto de 2015 se marchó Finaldi a Londres. En noviembre de ese año, Zugaza entró en contacto de nuevo con el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Un artista, Jesús Mari Lazcano le comentó que el director de esta institución se marchaba y que, aunque le parecía extraño, si él iba a incorporarse. Zugaza, que se ha negado a tomar ninguna decisión mientras existiera la indefinición política de este último año, confirmó su voluntad de ayudar al museo vasco, pero la decisión de irse a él la ha tomado recientemente.

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