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La Vuelta se juega en Andorra

La penúltima etapa, que se disputará íntegramente en territorio andorrano, debe ser decisiva. Landa no correrá el Giro y se apunta a la ronda española

  • Entre el 25 de agosto y el 16 de septiembre se disputará la Vuelta
    Entre el 25 de agosto y el 16 de septiembre se disputará la Vuelta

Tiempo de lectura 2 min.

14 de enero de 2018. 02:44h

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Domingo García 14/1/2018

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Alberto Contador se emocionaba al ver el vídeo con sus mejores momentos en la Vuelta, con sus declaraciones tras ganar el año pasado en el Angliru de fondo. «Cuando estás en carrera sientes una emoción diferente, pero lo ves en casa y dices “qué suerte vivir esto”», confesaba el madrileño. Fue la mejor manera de cerrar su carrera y también la pasada edición de la Vuelta. Por eso la organización se ha esforzado por ofrecer un final a la altura en 2018, una etapa que transitará integramente por terreno andorrano, con seis puertos de montaña y 4.000 metros de desnivel concentrados en poco más de 100 kilómetros. «Lo que no queremos es que se decida en la primera semana y lo que sí queremos es que se decida en la penúltima etapa. Creo que hemos conseguido hacer lo que veníamos haciendo porque funciona, y mientras funcione tenemos que seguir insistiendo y apostando por ello», confesaba ayer el director general de la carrera, Javier Guillén.

La Vuelta, que comienza el 25 de agosto y termina el16 de septiembre, continúa ofreciendo finales en alto explosivos e inéditos. Llegadas como Les Praeres, en Asturias, con un porcentaje medio de desnivel del 13 por ciento y tramos que alcanzan el 20 en menos de cinco kilómetros. Algunos de esos tramos tendrán que ser remendados antes de la llegada de los ciclistas. «Se van a hacer los arreglos pertinentes. Se va a asfaltar toda la entrada de Praeres», afirma Guillén. «Los últimos trescientos metros no se van a asfaltar sino que se van a quedar con una grava especial simulando lo que es la tierra», añade. Lo mismo sucede con la llegada al Balcón de Vizcaya, otra llegada novedosa que puede marcar el destino de la carrera.

La Vuelta recupera, además, la subida a los Lagos de Covadonga, terreno mítico en el que Nairo Quintana cimentó su triunfo en la edición de 2016. La contrarreloj inicial por las calles de Málaga cambia el formato habitual. Deja de ser una lucha por equipos para convertirse en individual. Ocho kilómetros que, sumados a los 32 de la contrarreloj entre Santillana y Torrelavega dejan la lucha contra el crono en apenas 40 kilómetros. Una carrera muy al gusto de escaladores como Mikel Landa, que tendrán su oportunidad en la segunda etapa con el primer final en alto en el Caminito del Rey. El gran fichaje de Movistar para esta temporada confirmó que renuncia al Giro. «No es que no quiera hacerlo, es que quiero llegar al Tour con un primer pico de forma potente y creo que tengo que sacrificar el Giro», admite. Eso le acerca a la Vuelta, que además puede ser la preparación idónea para disputar el Mundial. «Me gustaría estar ahí, un Mundial tan duro es una oportunidad única», asegura. Aunque sabe que ahí el jefe es Valverde.

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