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Brianda Fitz-James Stuart: «Soy tímida por educación»

La ilustradora y DJ, nieta de la Duquesa de Alba, asegura que su perfil público la ha ayudado a luchar contra su timidez: «He espabilado».

  • Brianda Ftiz-James también es amante de la literatura fantástica
    Brianda Ftiz-James también es amante de la literatura fantástica
Carmen Duerto. 

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20 de abril de 2017. 01:01h

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Carmen Duerto.  20/4/2017

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Esta noche se presenta el nuevo modelo de reloj Pop Swatch diseñado por Brianda Fitz-James Stuart, que sólo se podrá comprar durante 2017. Su correa de silicona decorada con una sirena verde y la esfera con un cielo estrellado fluorescente es desmontable y se pondrá a la venta por 75 euros. Brianda podría haber sido musa en el Renacimiento, su época artística favorita. Modelo de pasarela, mide 1,83 centímetros –«a veces no me entero de las conversaciones porque suceden muy por debajo de mi cabeza», admite– o, también, podría seguir siendo DJ e incluso, si hubiese querido, nada, porque vivir del cuento es una ocupación que muchos practican con menos bagaje que el de Brianda Fitz-James Stuart Fernández de Castro, apellidos difíciles de meter en una tarjeta de visita pero que abren puertas.

«Como terapia de choque, el que me inviten a eventos me ha venido muy bien, así he espabilado. He mejorado muchísimo porque soy muy tímida. No me incomoda hablar de mi familia, pero sí que sólo se hable de ello y no de lo que yo hago», afirma. Brianda es ilustradora: «Me apasiona», dice. Y gracias a su padre, el Conde de Siruela, y a su madre, Eugenia, dos cultivados estetas, tiene los pies en la tierra y una interesante formación artística que fue recibiendo con tan solo pasear por los palacios de Liria, Dueñas o Monterrey, propiedades de su abuela, la Duquesa de Alba. «Soy consecuencia de la educación que he recibido y el cuadro que me hubiese llevado a casa y, que he visto toda mi vida, sería “La virgen de la granada”», confiesa. Se refiere a una pintura del Renacimiento que colgaba de los muros del Palacio de Liria y que el actual Duque de Alba vendió.

Hace dos años Brianda fue invitada por Swatch a la Bienal de Venecia y allí conoció al director creativo de la marca, Carlo Giordanetti, que se interesó por sus ilustraciones y semanas más tarde le hacía una propuesta imposible de rechazar. «Carlo conoció mi trabajo, le gustó y me ofrecieron diseñar un reloj. Para mí es un sueño, la verdad es que no les pregunté que por qué yo y no otro», comenta Brianda. Antes de ella fueron invitados a crear su reloj pop Pedro Almodóvar y Keith Haring. Ahora, con el nombre de Brianda, hay un papel pintado, un libro y un reloj. Ella que no usa «ni reloj ni nada, sólo me pinto las uñas» es una firme defensora de su uso: «Creo que deberíamos volver a llevarlo para desintoxicarnos del móvil porque hay veces que sólo lo miramos para ver la hora y acabamos enganchados. Tener un reloj nos vendría muy bien y además el mío te lo puedes prender en la ropa. Reconozco que no uso, pero sí los colecciono».

Por cierto, el reloj diseñado por la nieta de Cayetana de Alba es de color verde menta y ella lleva las uñas pintadas haciendo juego: «Lo hice inconscientemente, pero es uno de mis colores favoritos», afirma. Cuando Brianda era pequeña (nació en 1984), tenía en el techo de su habitación un firmamento fluorescente y leía literatura fantástica que editaba su padre en su editorial, Siruela. «De niña estaba fascinada con el cuento de la sirena Melusina. Una historia medieval francesa ilustrada del hada que era mitad serpiente y mitad mujer, hija del rey de Escocia y del hada Persina. Me encanta la literatura fantástica, la ciencia ficción, las cosas sobrenaturales y mitológicas», asegura. Eso sucedía en la misma época en que nacía el modelo pop de la marca suiza, un cruce de circunstancias que tiene como resultado un nuevo modelo.

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