Gastronomía

El artículo de Carmen Lomana: Que no mueran los clásicos

Carmen Lomana en el Mercado de la Brecha de San Sebastián
Carmen Lomana en el Mercado de la Brecha de San Sebastiánlarazon

Uno de mis grandes disgustos fue el cierre del mítico Café Comercial, en la Glorieta de Bilbao, en julio de 2015, tras 128 años de historia. Un estupendo café cuya historia estuvo ligada a las tertulias de cine y literatura con un ambiente maravilloso que reflejaba el de «La colmena», de Camilo José Cela. Era el más antiguo de Madrid, frecuentado por Antonio Machado –que tenía su propia mesa–, Francisco Umbral, Jardiel Poncela, Jaime Capmany, Mingote y otros muchos nombres de nuestra literatura. Para mí, era una delicia sentarme a tomar un chocolate con churros y observar a las personas que por allí zascandileaban; leer un rato tranquila o reunirme con amigos del mundo del arte o del teatro para charlar y cambiar opiniones. Los antiguos cafés imprimen carácter a las ciudades y forman parte de su historia. Son acogedores y envuelven con su belleza arquitectónica. En el Café Comercial eran famosos sus premios literarios, presentaciones de libros, lectura de poesía e, incluso, actuaciones del Club de la Comedia. A principios de siglo, Madrid tenía más de cien cafés. De aquellos viejos lugares ya sólo quedan dos: el Gijón, en el Paseo de Recoletos, y el Central, cerca de la plaza de Santa Ana, al que acudo a menudo para escuchar magníficos conciertos de jazz.

Envidio ciudades como Viena, Praga, París o Budapest, llenas de gente joven leyendo o charlando en sus preciosos cafés. Es muy triste enterarte de que en España hay un 40 por ciento de personas que nunca leen un libro. Hagamos la campaña «regala un libro» y entreguemos alguno de los nuestros al portero, amigos o a quien nos crucemos por la calle. La fisonomía de nuestras ciudades está cambiando, abducidas por el «american way», sustituyendo emblemáticos lugares por Starbucks o Burger Kings, de la misma forma que sastrerías, sombrererías, casas de moda de toda la vida desaparecen bajo el imperio del «low cost». Vivimos en un mundo uniformado, guiado por las modas que cambian continuamente y que hacen difícil distinguir un local de otro porque todos siguen las mismas pautas sin alma ni identidad definida; sin defender la belleza ni la historia de nuestras calles.

- «Esa playa de mi vida»

Esta semana la he pasado en mi ciudad, San Sebastián, disfrutando de mis amigos y ensimismada con su bahía, sus montañas, el perfecto trazado de sus calles y lo apacible del discurrir de la vida sin demasiada prisa; sintiendo el disfrute de la gente en su hermosa ciudad. A las 7 de la mañana, casi sin amanecer, ya estaba paseando por la playa. Se me había olvidado despertarme enfrente de una imponente playa..., «esa playa de mi vida...», como dice la canción de La Oreja de Van Gogh. Pero el gran disgusto fue ver cómo habían desaparecido tiendas de toda la vida, que configuraban nuestras calles, y que personas que venían de fuera adoraban porque marcaban la diferencia con la elegancia que siempre distinguió a nuestra ciudad. De la misma forma, cafés como El Gaviria, que vio pasar la historia en los mejores y peores momentos de la ciudad, será sustituido por una cadena americana. Si yo fuese el alcalde lo prohibiría. Lo que nunca cambia, sino que va a mejor, son los deliciosos pintxos que nos ofrecen los bares del viejo donostiarra. De una forma bastante glotona reconozco que me lanzo ante la suculenta visión de sus barras, unas delicatessen que regadas con un buen txacoli o una sidra son el mejor manjar.

Disfruté muchísimo en el bar Zeruko, muy cerca del Mercado de la Brecha, en el que me vuelvo loca comprando productos frescos de los caseríos. No se pierdan tampoco comer en alguna sidrería una buena tortilla de bacalao con ensalada de tomates frescos. Ya sé que todo el mundo en estas fechas habla de dietas detox, pero yo no. Lo importante es comer buenos productos frescos y poca cantidad, de esa forma les aseguro que no tendrán nunca sobrepeso. Y, por encima de todo, defendamos nuestros «clásicos lugares» y la cultura e historia que conllevan.