martes, 25 julio 2017
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Olomuc, capital espiritual de la República Checa
Carlos R. Zapata. 
La columnata de la Santísima Trinidad es el orgullo de la ciudad de Olomouc.
La columnata de la Santísima Trinidad es el orgullo de la ciudad de Olomouc.
Carlos R. zapata

La importancia de Olomouc, ubicada muy cerca de la frontera polaca y situada a la mitad de camino entre Viena y Cracovia, viene reflejada a lo largo de los siglos por su herencia y testimonio en defender los preceptos de la iglesia Romana en contra de las reformas protestantes de los Husitas. De hecho, a partir del año 1566 se convirtió en la ciudad por excelencia de los jesuitas, los cuales construyeron no solamente iglesias y conventos, sino también colegios y palacios que hacían las veces de universidad.

Debido a la guerra de los Treinta Años, Brno se impuso como la capital de Moravia, pero Olomouc mantuvo su importancia, hasta el punto de que en 1778 pasó a ser sede arzobispal. En 1848, un joven austriaco de nombre Francisco José, escogió este palacio Arzobispal para proclamarse emperador del Imperio Austrohúngaro. De visita obligada es esta sede del Arzobispado, un espléndido edificio barroco del siglo XVII, donde se verán entre otras estancias la sala del trono donde se entronizó al rey Francisco José I, futuro marido de la emperatriz Sisi.

Morada de Mozart

El núcleo principal del casco histórico de la ciudad lo conforman dos plazas prácticamente unidas, a cada cual más bella: la Horni Námesti y la Dolni Námesti. La ciudad presume de tener doce fuentes renacentistas, y en esta plaza de Dolni se encuentran dos: la fuente de Neptuno y la de Júpiter y, además, la Columna mariana de la peste. Pero el edificio que destaca sobre los demás es el bello palacio del siglo XVI de Hauenschild, que tiene la particularidad de ser el lugar donde vivió un tiempo Mozart cuando tenía 14 años en 1767. En esta ciudad Mozart compuso su sexta sinfonía. Y otro gran músico, Gustav Mahler, trabajó como director de orquesta en el antiguo teatro alemán.

Con la música de fondo de estos dos genios, nos adentramos en la plaza principal de la ciudad: Horni Námesti. Rodeada de palacios góticos, renacentistas y barrocos, no tiene nada que envidiar en tamaño y belleza a la plaza de la ciudad vieja de Praga. En el centro de ella se encuentra el ayuntamiento gótico-renacentista (Radnice), que aunque reformado a principios del XVII, sigue siendo un bello edificio. De uno de sus lados se encuentra la torre del reloj, que merece la pena subir para tener una hermosa vista de toda la ciudad. Pero si hay algo que destaque de este edificio es su reloj astronómico. Construido en estilo gótico a imagen y semejanza del de Praga, tuvo la mala suerte de ser reformado en los años de la posguerra, siguiendo la estética oficial del realismo socialista. Con el tiempo se ha convertido en un reclamo turístico, no tanto por su importancia artística, sino por ser uno de los últimos recuerdos vintage que quedan de esa época en la República Checa. La mejor forma de verlo funcionar es a las 12 horas del mediodía, donde figuritas de obreros, campesinos e intelectuales se ponen en marcha acompañadas del repicar de las campanas. Todo un símbolo de un tiempo que desapareció para siempre.

La plaza tiene también dos fuentes renacentistas, siendo la ecuestre de Julio César una de las más queridas por los lugareños. Pero si hay algo que destaca en toda esta plaza, y que es el verdadero símbolo de la ciudad, es la Columna de la Santísima Trinidad. Construida entre 1716 y 1754, está considerada la estatua barroca más grande de Europa Central. Con sus 32 metros de altura, es toda una elegancia de monumento que deja impresionado a sus visitantes. La Unesco la premió con el título de Patrimonio de la Humanidad en el año 2000.

De iglesia en iglesia

Saliendo de la plaza, resulta indispensable pasear sin rumbo fijo por la ciudad. Si comparamos el número de iglesias de esta ciudad con el número de sus habitantes, la ciudad de Olomouc está a la cabeza de Europa. Así veremos la iglesia gótica de San Mauricio, con su enorme órgano, la iglesia barroca de los Capuchinos, la de Nuestra Señora de las Nieves, la Iglesia de San Miguel y la Catedral gótica de San Venceslao, donde se encuentran los restos del santo patrón de la ciudad: San Juan Sarkander, un sacerdote que murió torturado por los protestantes en 1620, y que fue designado santo en la visita que hizo Juan Pablo ll a esta catedral.

En los alrededores de Olomouc sobresalen las Cuevas de Javoricko, que con sus cuatro kilómetros de recorrido, su perfecto estado de conservación y con una colonia de murciélagos, que casi se pueden tocar, hacen de ella, la más impresionante cueva de la República Checa. Muy cerca, en Cechy Pod Kosírem, queda el Museo Histórico de Carruajes (Kocáru), que tiene la particularidad de poseer la carroza funeraria más grande del mundo.

No muy lejos, visitamos la granja familiar de «Levandulovy» donde comercializan lavanda con fines alimenticios. Como colofón hay que visitar el castillo de Bouzov, uno de los más fotogénicos de Chequia. Sede de la Orden de los Caballeros Teutónicos hasta el principio de la II Guerra Mundial, el castillo fue ocupado, al igual que el pueblo, por los nazis que establecieron aquí uno de sus cuarteles generales. El castillo es una de las atracciones más impresionantes de Moravia que nos deja sin palabras, por lo que lo celebramos en la fábrica familiar de cerveza «Pivovar Kosír», donde brindamos con cervezas artesanales consideradas de las mejores de Europa. Más información en la página web tourism.olomouc.eu.

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