Opinión | "Méritos e infamias"
España y la humanidad
"La política, la mala, ha logrado emponzoñar hasta los últimos recovecos del alma de los ciudadanos
Aún sufrimos la resaca de la larga semana del andalucismo ralo, ramplón y vulgar que nos intentan meter, cuando ganso destinado al foie, con la matraca del 28-F. Vuelvo a casa observando a niños pequeños con banderitas blanquiverdes pintadas en la cara que salen del colegio desmadejados. Política en sus mejillas, adoctrinamiento infantil, no lo tengo claro, pero sobre lo que no tengo dudas es de cómo la política, la mala, ha logrado emponzoñar hasta los últimos recovecos del alma de los ciudadanos. Se levanten del suelo unos pocos centímetros o yazcan en tosco sayal camino de la eterna Venta del Pimiento. Sobre todo cuando ante un sentimiento tan conflictivo como el de la nación se le añaden ingredientes irracionales y tópicos que parecen salidos de catetas agencias de publicidad madrileñas, que crean un batiburrillo obsceno en el corazón de la supuesta identidad andaluza de todos nosotros. «Mentira cochina», para empezar porque en cualquier caso prefiero el concepto de patria, que además es el original de Blas Infante, y me muestro en contra de nación. La primera tiene fronteras físicas y en su reconocimiento no se exige la negación de los demás pueblos. Un precipicio al que te empujan los nacionalismos, que es la peor invención, con la bomba atómica y el reggaetón, salida de la mente humana. Uno puede ser un patriota, entender y respetar la de los demás, el nacionalista sólo reconoce la suya, no las otras. Busquen si les apetece el concepto de «alemanes étnicos» y disfruten de la larga vida del nacionalismo alemán desde el periodo teresiano a la Guerra de los Balcanes, por ejemplo. No me gustan los himnos, salvo el goliardesco de la Universidad, pero para mí lo mejor del nuestro llega en el final, cuando se deja claro lo más importante para cualquiera que entienda bien el andalucismo. «España y la humanidad», dos conceptos que no existen sin Andalucía. A eso deberíamos aspirar.