
Maltrato animal
Un año de cárcel por matar de un pisotón a un cachorro de gato que le molestaba en un bar de Sevilla
El hombre, de 58 años, admitió que tiene adicciones al alcohol o la cocaína, “pero que no hizo daño a nadie”

La titular de la sección penal del Tribunal de Instancia de Sevilla, plaza 5, ha condenado a un vecino de La Algaba a 12 meses de cárcel tras matar de un pisotón en la cabeza a un cachorro de gato que entró en una venta de su propiedad porque molestaba, según dijo, a los clientes que estaban almorzando.
En la sentencia, a la que ha tenido acceso EFE, se recoge que los hechos se produjeron el 3 de julio de 2022, sobre las 14.15 horas, cuando el ahora condenado, de 58 años, se encontraba en un bar del municipio y echó a una cría de gato que entró en el local. Cuando lo hizo por segunda vez le pisó la cabeza, causando la muerte del animal.
En el establecimiento se encontraba una pareja con dos hijos menores, y uno de ellos llamó “asesino” al encausado tras los gritos de su madre por lo que había visto, a pesar de que negó los hechos y aseguró que no pisó al gato, sino que “lo paró con el pie” para que no volviese a entrar en el local, y si lo pisó fue “por la columna”.
Aseguró además en su misma declaración que tiene adicciones al alcohol o la cocaína, “pero que no hizo daño a nadie”, y se reafirmó en que se limitó a pisar al animal y sacarlo del bar, porque “había una familia comiendo allí y eso no lo tolera”, indica la misma sentencia.
El Partido Animalista y con el Medio Ambiente (Pacma) ha sido acusación particular en esta causa y la mujer que presentó la denuncia se ratificó en su declaración para indicar, contra el testimonio del condenado, que vieron perfectamente los hechos: “le estrelló contra el suelo y le pisó la cabeza y se metió en una explanada y sale sin el gato”.
El gato tendría unos dos meses, según afirmó, mientras que el hijo, que llamó asesino al autor de los hechos, declaró que le pisó la cabeza dos o tres veces, “que fue a la cabeza directamente”, aunque un camarero negó los hechos y aseguró que días después se pudo ver un gato negro por la zona similar al muerto y que en la camada que está cerca del local solo había uno de ese color.
La magistrada señala en la sentencia que en el juicio se vertieron versiones contradictorias, pero le da veracidad a lo declarado por la pareja que se encontraba en el local, además de encontrar contradicciones entre los propios testigos, trabajadores de la venta, mientras las declaraciones de la pareja fueron “contundentes”.
La magistrada, además, desvincula de los hechos a la propia venta y sus trabajadores (el condenado es el propietario pero la tenía alquilada), subraya que sus trabajadores ofrecen comida a los gatos que se encuentran por los alrededores, y califica el caso como “un hecho aislado”.
El autor de los hechos, que cuenta con antecedentes penales, ha sido condenado a 12 meses de prisión y durante tres años y medio no podrá hacer ningún trabajo relacionado con animales ni tenerlos como mascota, además de tener que pagar las costas del juicio.
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