Cultura
Fernando Bonete rescata a la hija de Lope de Vega que logró la calidad literaria del padre
De los quince hijos que se sabe que tuvo Lope de Vega, una había seguido sus pasos en la literatura, Marcela
Por Alfredo Valenzuela
Menéndez Pelayo la catalogó como una de las grandes escritoras del Siglo de Oro, por lo que Fernando Bonete, autor de "La hija del Fénix" (Espasa), insiste en que él no ha descubierto nada y que la protagonista de su novela, Marcela de san Félix, hija de Lope de Vega, merecía que se contara su historia por haber alcanzado la misma calidad literaria que su padre.
Fernando Bonete, que ya publicó el anecdotario literario "Malas lenguas", es uno de los más influyentes lectores y críticos del país, ya que mientras concedía esta entrevista a EFE sobrepasaba los 551.000 seguidores -recibe por encima de 200 mensajes diarios- en una cuenta de internet en la que habla exclusivamente de libros.
Bonete, de 35 años, ha dicho a EFE que lo primero que le llamó la atención del personaje fue saber que de los quince hijos que se sabe que tuvo Lope de Vega --tuvieron que ser bastantes más porque no reconoció a todos, apunta el escritor-- una había seguido sus pasos en la literatura, Marcela, además hija ilegítima.
"De lo poco que se sabe de su vida y de su obra todo es apasionante; y había que contarlo; teniéndolo todo en contra, siendo hija ilegítima, siendo mujer, no reconociéndole su padre su talento, aun sabiendo Lope que lo tenía, vence todas las barreras y logra ser lo que siempre quiso, escritora, y no cualquier escritora, sino la gran representante del teatro conventual de su tiempo".
De los cinco cuadernos que escribió Marcela de san Félix, cuatro acabaron en el fuego porque esa era la penitencia que imponían los confesores a las monjas de clausura como ella -también a frailes y monjes-, pero solo el quinto, que se conservó, es suficiente para acreditarla, según Bonete, como una de las grandes escritoras del Siglo de Oro.
Una inmensa escritora
"Así se evitaba que la vanidad ensombreciera la fe; el quinto cuaderno se salvó porque Marcela ya tenía una cierta entidad y su confesor consideró que no se iba a dejar llevar por el ego; es algo escandaloso visto con ojos de hoy porque se perdió una obra de incalculable valor de una inmensa escritora", ha señalado Bonete sobre las obras de teatro de Marcela, denominadas "coloquios espirituales" por estar destinadas a su representación en el propio convento por parte de las monjas.
También fue autora de loas y de otras formas poéticas breves, lo suficiente, ha insistido el autor, para considerarla "una gran escritora", además de una de esas mujeres que "no escribían por la fama ni para ser conocidas, sino solo por el placer de escribir, algo que ha perdido el escritor contemporáneo, lo cual también tiene su lado poético".
Marcela de san Félix, que llegó a enfrentarse con Pedro Calderón de la Barca, como se cuenta en la novela, fue para Bonete "una voz silenciada" porque "a pesar de la magistralidad de su obra no se le puso nunca el foco", aún con la reseña histórica a su favor de Menéndez Pelayo -quien afirmó que sus versos igualan a los de su padre- y de que hay obras de teatro del Romanticismo que hablan de ella.
"La relación de Marcela con su padre fue complicada y tortuosa, desde el momento en que nació no la reconoció como hija y se esforzó además por no dejar reconocimiento de su paternidad, con lo que Marcela creció solo con su madre, Micaela de Luján, amante de Lope y una de las grandes actrices del momento", ha señalado el autor, para concluir que Lope de Vega se aprovechó de ella hasta hacerla su secretaria para su correspondencia cuando solo tenía nueve años, otra muestra de su innegable talento.