Perros
Científico descubren un fármaco pionero que podría retrasar el envejecimiento canino durante un año
Más de 1.300 perros participan en el ensayo clínico, que se desarrollado por 72 clíncias veterinarias en EE UU

Perder a un perro es uno de los momentos más duros para cualquier familia. Pero un equipo de científicos en Estados Unidos cree que ese día podría posponerse. Una empresa biotecnológica con sede en San Francisco está desarrollando un medicamento que promete extender la vida de los perros mayores al menos un año, un avance que podría transformar la medicina veterinaria preventiva.
El compuesto, denominado LOY‑002, actúa sobre la disfunción metabólica, uno de los procesos más vinculados al envejecimiento y a enfermedades como la artritis, el cáncer o el deterioro cognitivo. Su objetivo es reproducir los beneficios de la restricción calórica —una estrategia que ha demostrado prolongar la vida en múltiples especies— sin necesidad de someter al animal a una dieta estricta.
Más de 1.300 perros de todo Estados Unidos participan ya en el ensayo clínico, conocido como STAY, que se desarrolla en 72 clínicas veterinarias. Los animales reciben diariamente el fármaco o un placebo, mientras los investigadores recopilan datos sobre movilidad, salud general, aparición de enfermedades y calidad de vida. El veterinario Brennan McKenzie, director científico del proyecto, explica que el objetivo es comprobar si los perros tratados viven más tiempo y con menos fragilidad.
El estudio durará al menos cuatro años, pero la compañía ha logrado un avance clave: la FDA ha aprobado la seguridad del fármaco, un paso que podría permitir su comercialización antes de que finalice el ensayo, siempre que supere la evaluación final. McKenzie subraya que no existe actualmente ningún medicamento destinado a ralentizar el envejecimiento en animales, por lo que demostrar seguridad y eficacia abriría la puerta a una nueva categoría terapéutica.
Un tratamiento pensado para actuar antes de que aparezcan los problemas
La filosofía detrás del proyecto es cambiar el enfoque tradicional de la medicina veterinaria: en lugar de tratar enfermedades cuando ya están avanzadas, intervenir antes de que el envejecimiento cause daños irreversibles. La empresa espera que el coste mensual del tratamiento sea inferior a 100 dólares, lo que lo situaría al alcance de muchos propietarios.
El primer participante del estudio fue Boo, un whippet de 11 años. Como él, cientos de perros mayores están siendo monitorizados para detectar si existe una diferencia significativa —al menos un año— entre los animales tratados y los que reciben placebo. Para algunas razas, ese año adicional podría suponer un 10% más de esperanza de vida.
Un avance que podría llegar a los humanos
Aunque el ensayo está centrado en perros, los investigadores no ocultan que los resultados podrían tener implicaciones para la medicina humana. Si el fármaco demuestra que es posible modular el envejecimiento mediante la intervención metabólica, abriría la puerta a futuros tratamientos para personas.
McKenzie recuerda que acompañar a un perro durante su vejez es una experiencia tan tierna como dolorosa: caminar más despacio, jugar menos, cansarse antes o dejar de subir al sofá son señales que los dueños conocen bien. Para él, disponer de una herramienta que prolongue los “mejores años” de un perro sería un avance enorme tanto para los animales como para las familias que los consideran parte de su vida.