Mariscos

Científicos piden prohibir hervir vivos los crustáceos tras nuevas pruebas de que sienten dolor

Los expertos señalan que existen métodos más éticos para sacrficarlos como el aturdimiento eléctircoºº

El trasmallo de langosta en Italia y España es un arte estudiado en el proyecto durante los últimos dos años
El trasmallo de langosta en Italia y España es un arte estudiado en el proyecto durante los últimos dos añoslarazon

Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, ha reavivado la discusión sobre el trato que reciben las langostas y otros crustáceos en la cocina. Los científicos sostienen que estos animales experimentan dolor de forma compleja, muy lejos de la idea tradicional de que solo reaccionan por reflejo.

El equipo observó que las langostas sometidas a estímulos potencialmente dolorosos reaccionaban de forma intensa, pero cuando se les administraban analgésicos como aspirina o lidocaína, esas respuestas prácticamente desaparecían. Para los investigadores, esta reacción demuestra que los crustáceos poseen mecanismos neurológicos comparables a los de los vertebrados, lo que implica que pueden sufrir de manera consciente.

El autor principal del estudio, Eleftherios Kasiouras, afirma que la evidencia acumulada apunta a que estos animales son capaces de sentir dolor real. En sus declaraciones al Daily Mail, sostiene que, dado que el Reino Unido ya reconoce legalmente a los decápodos como animales sintientes, la práctica de hervirlos vivos debería considerarse inaceptable.

En 2022, el Reino Unido aprobó la Ley de Bienestar Animal (Sentimiento), que reconoce oficialmente que crustáceos como langostas y cangrejos pueden experimentar sufrimiento. A finales de 2025, el Partido Laborista propuso una estrategia de bienestar animal que incluía prohibir hervir crustáceos vivos tanto en hogares como en cocinas profesionales.

Alternativas más éticas para la industria

Los expertos consultados por el medio señalan que existen métodos más humanitarios para sacrificar crustáceos, como el aturdimiento eléctrico en operaciones industriales o técnicas de sacrificio rápido que evitan sufrimiento prolongado. Organizaciones como The Animal Law Foundation insisten en que la práctica actual provoca un dolor “innecesario, prolongado e intenso” en animales que ya están reconocidos como sintientes.

El profesor Henrik Lauridsen, de la Universidad de Aarhus (Dinamarca), coincide en que las langostas probablemente sienten dolor durante la ebullición, pero advierte que esto no implica necesariamente que la práctica deba prohibirse en todos los casos. Lauridsen compara la situación con la caza recreativa, donde la sociedad tolera cierto nivel de sufrimiento animal. Además, señala que para especies pequeñas como los langostinos, métodos alternativos serían poco prácticos en entornos domésticos.

Para Lauridsen, la cuestión central no es solo científica, sino moral: cuánta capacidad de sufrimiento estamos dispuestos a aceptar en nuestra relación con otras especies. El debate, que combina ciencia, gastronomía y ética, está lejos de cerrarse, pero los nuevos estudios apuntan a que la sensibilidad de estos animales es mayor de lo que se creía, lo que podría impulsar cambios legislativos en los próximos años.