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Turismo

Este pueblo de Teruel custodia un patrimonio de quinientas bodegas excavadas a mano que horadan su cerro

Este enclave de doscientos vecinos fusiona el arte rupestre protegido por la UNESCO con su legado barroco, consolidándose como un referente etnográfico y paleontológico fundamental en el corazón del Parque Cultural del Río Martín

El municipio alberga cerca de 500 bodegas horadadas directamente en la roca Turismo de Aragón

Alacón no es una referencia más en el mapa de Aragón; es un prodigio de arquitectura vernácula que sobrevive en la comarca de Andorra-Sierra de Arcos. Este núcleo urbano, encaramado sobre un cerro en la provincia de Teruel, oculta bajo su superficie un laberinto de galerías que supera con creces el número de sus propios pobladores. Con apenas un par de centenares de vecinos, la localidad custodia una red subterránea que define su fisonomía y su resistencia al paso de los siglos.

Un patrimonio excavado a mano

La magnitud de este legado es abrumadora: el municipio alberga cerca de 500 bodegas horadadas directamente en la roca. Según los registros del INE de 2024, la población oficial se sitúa en los 208 habitantes, lo que arroja una estadística insólita en la geografía nacional: más de dos cavidades por cada residente. Estas estancias fueron perforadas íntegramente a mano, en una labor titánica de picos y palas que podía prolongarse durante varios inviernos. Las galerías más antiguas se sitúan bajo la Iglesia de la Asunción, mientras que las más recientes se asientan en la base del cerro.

De refugios de guerra a centros sociales

El uso de estas infraestructuras ha evolucionado en paralelo al devenir de la historia de España. Tal y como documentan los informes técnicos municipales, aunque su origen fue puramente vinícola, las bodegas desempeñaron un papel estratégico como refugios antiaéreos durante la Guerra Civil. En la actualidad, este entramado ha derivado hacia un uso social, funcionando como epicentro de reunión para las peñas y familias, manteniendo intacta su utilidad tradicional para la conservación del vino en condiciones óptimas.

Arte rupestre y legado medieval

Más allá del subsuelo, el municipio ostenta una riqueza que trasciende fronteras. Alacón se integra en el Parque Cultural del Río Martín y su arte rupestre está catalogado como Patrimonio Mundial por la UNESCO. Los yacimientos de Cerro Felio y el Barranco del Mortero contienen escenas de caza del Arte Rupestre Levantino que hoy se replican en diez murales por todo el casco urbano, integrando el pasado prehistórico en la vida cotidiana de la localidad.

La oferta cultural se completa con el Centro de Interpretación de Paleontología ‘Francisco Andreu’ y un museo dedicado al aceite de oliva en la antigua almazara. Entre la Torre Vieja medieval y las rutas de senderismo que recorren el Barranco del Mortero, el pueblo se reivindica como un destino de primer orden para el turismo activo. Alacón demuestra que la provincia de Teruel atesora bajo tierra y en sus riscos una herencia monumental imbatible, capaz de atraer al viajero que busca la autenticidad más profunda del territorio nacional.

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