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Turismo
Ormuz pone en alerta al turismo balear ante el encarecimiento de los vuelos chárter
El encarecimiento del queroseno asfixia a los vuelos chárter y pone en jaque la conectividad de las islas

El recrudecimiento del conflicto en Irán y el cierre del estratégico estrecho de Ormuz han comenzado a tener ya un impacto directo en los mercados energéticos internacionales. Además de la subida del precio de la gasolina en numerosos países, el encarecimiento del queroseno —combustible esencial para la aviación— se ha acelerado en las últimas semanas, generando preocupación en el sector del transporte y anticipando posibles aumentos en los costes de viajes y mercancías si la situación se prolonga.
El problema fundamental radica en la rigidez del modelo de turoperación frente a la flexibilidad de las aerolíneas convencionales. Según los datos que maneja la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT), el turismo organizado representa hasta el 50% de las llegadas en destinos estratégicos como Baleares y Canarias. Mientras que los vuelos regulares pueden ajustar sus tarifas de forma dinámica, los chárter operan con contratos cerrados con meses de antelación, lo que les deja sin margen de maniobra para absorber el encarecimiento del combustible.
Incertidumbre en los mercados emisores
Ante esta situación, los turoperadores se están viendo obligados a tomar decisiones que afectan directamente a la conectividad española. La opción más recurrente ante el alza de costes no es repercutir el precio al cliente, sino reducir o cancelar directamente la programación de rutas. Esta vulnerabilidad es especialmente preocupante en el turismo de paquete, un segmento altamente sensible al precio y el primero en contraerse ante la incertidumbre económica.
Para los archipiélagos, la amenaza adquiere tintes existenciales ante la ausencia de alternativas de transporte terrestre. En las islas, la dependencia del avión es absoluta: cada asiento que se pierde en un vuelo chárter equivale, matemáticamente, a una plaza hotelera vacía. El riesgo real no es un desplome abrupto del sector, sino un goteo incesante de cancelaciones que acabe lastrando la rentabilidad de la industria que más aporta al PIB nacional.
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