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Cultivos

La patata balear, al límite: el plan urgente que busca evitar su desaparición

La patata balear atraviesa uno de sus momentos más delicados. Una plaga silenciosa ha puesto en jaque al cultivo y ha obligado al Govern a activar un plan urgente para evitar que desaparezca del campo

Las patatas se mantendrán frescas durante 4 meses sin brotar si se conservan en este lugar inusual
La patata balear, al límite: el plan urgente que busca evitar su desapariciónPexels

El cultivo de la patata en Baleares atraviesa un momento crítico por la amenaza de la globodera pallida, un nematodo del suelo que pone en riesgo unas 900 hectáreas en el archipiélago.

Para frenarlo, el Govern ha activado un programa de cuatro años con más de siete millones de euros, con el objetivo de evitar el colapso de un sector que supera las 35.000 toneladas anuales.

La iniciativa, impulsada por la Conselleria de Agricultura, busca que los productores no asuman el coste de la transformación. El conseller Joan Simonet ha señalado que el Ejecutivo cubrirá íntegramente el gasto subvencionable y ha defendido que se trata de una respuesta necesaria ante un problema estructural.

Más allá de la competencia exterior, el principal problema es ahora esta plaga del suelo, que está afectando directamente a la viabilidad de las explotaciones.

La rotación, clave para frenar la plaga

La clave pasa por una rotación de cultivos de cuatro años para cortar el ciclo del nematodo, junto a medidas como el uso de plantas “trampa”, que favorecen su eclosión pero impiden su reproducción y ayudan a reducir la plaga.

El programa llega además en un contexto de restricciones a los productos químicos, lo que obliga a apostar por técnicas agronómicas. El coste se sitúa en unos 7.820 euros por hectárea en cuatro años, con un impacto anual de unos 2.738 euros, que asumirá el Govern para no cargarlo sobre los agricultores.

El cultivo ocupa unas 900 hectáreas y supera las 35.000 toneladas, con la patata extratemprana como principal motor. Los técnicos advierten de que, sin intervención, las pérdidas pueden ser graves, lo que refuerza la urgencia de aplicar estas medidas.