Naturaleza Cultura
Una acequia centenaria, balcones de tea y una cascada urbana de 30 metros: el pueblo de España que enamora en primavera
Tiene un espacio natural protegido, siglos de historia y está a menos de media hora de la capital
La primavera está a la vuelta de la esquina y, aunque Firgas no tenga playa, ni puerto, ni paseo marítimo, ni ninguno de los reclamos que mueve el turismo en Gran Canaria, sí dispone de una belleza especial por un elemento esencial: el agua. Con solo eso ha bastando para construir una identidad que pocos municipios del Archipiélago pueden igualar. Corre por el centro histórico, se escucha antes de verla, y ha dado nombre a un apelativo que los vecinos llevan con orgullo: la Villa del Agua.
La cascada que bajó a la ciudad
La calle Gran Canaria, arteria principal del caso histórico, esconde algo que pocas vías urbanas tienen: una cascada de 30 metros que desciende entre losas de piedra y mosaicos de azulejos con un caudal que no cesa. El agua procede de los manantiales y barrancos de la zona, y aunque la estructura es completamente artificial, el efecto así no lo proyecta. No es el tipo de fuente ornamental que hay en cualquier plaza. Es más viva, ruidosa y presente.
Junto a ella, una hilera de bancos de colores vivos representa los 21 municipios de Gran Canaria con sus respectivos escudos heráldicos. Los mosaicos llegaron desde Sevilla, un detalle que permite encajar algunas de las influencias que caracterizan buena parte del patrimonio canario.
A escasos metros, el Paseo de Canarias ocupa una calle estrecha y empinada donde cada isla del Archipiélago tiene su espacio: relieve, paisaje y escudo. El tipo de rincón que en otro municipio pasaría desapercibido pero que entre la piedra y el sonido constante del agua adquiere una dimensión distinta.
La plaza que lo sostiene todo
La plaza de San Roque lleva siendo el centro de Firgas desde hace siglos. A su alrededor se aglutinan los edificios que mejor definen el carácter del municipio. El Ayuntamiento, una casona de estilo neocanario construida en los años cuarenta, conserva balcones de tea canaria y muros de piedra azul extraída de las canteras de la zona baja. Materiales locales, arquitectura también.
Al lado, la Antigua Acequia Real merece una parada. Discurre paralela al barranco de Las Madres hasta llegar a Arucas, con molinos, lavaderos, coladeros y galerías que explican cómo se gestionaba el agua en una isla donde siempre fue un bien disputado. En los lavaderos, unas esculturas reproducen manos de mujer lavando ropa: un homenaje a las lavanderas que trabajaron durante generaciones en esa misma acequia.
La Casa de la Cultura completa el perímetro de la plaza. Levantada en 1870 para hospedar a quienes acudían a los baños de Azuaje -hoy clausurados-, el edificio ha ido cambiando de uso con el tiempo hasta albergar la biblioteca municipal, un salón de actos y una sala de exposiciones. Uno de esos inmuebles que acumula capas de historia sin que ninguna borre del todo a la anterior.
El bosque que casi desapareció
Una parte considerable del término municipal se integra en el Parque Rural de Doramas, espacio natural protegido que toma el nombre del guerrero canario que lideró la resistencia aborigen frente a la conquista castellana. El espacio se extiende por varios municipios de la medianía insular - Arucas, Moya, Valleseco, Santa María de Guía y Teror- y lo que en su día fue la gran Selva de Doramas ha quedado reducido a retazos de laurisilva que sobreviven en los barrancos.
El Barranco de Azuaje, el de los Tilos y el Barranco Oscuro son los tres rincones donde todavía es posible ver ese bosque relicto. Para quienes hacen senderismo, la ruta que sigue la Acequia Real a lo largo del barranco de Las Madres combina patrimonio hidráulico con entorno natural sin que ninguno eclipse al otro.
En conclusión, Firgas no es el destino más visitado de Gran Canaria, pero para quien quiera entender cómo una comunidad construye su carácter a partir de lo que tiene -en este caso, agua en una isla donde siempre escaseó- es complicado encontrar un lugar más elocuente.
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