Sucesos

La madre que ahogó a su hija de 20 meses en Gran Canaria: "Sentí un impulso, las voces me lo ordenaron"

La acusada se enfrenta a una pena de prisión permanente revisable por un presunto delito de asesinato con alevosía

Barrio de San Cristóbal, Las Palmas de Gran Canaria
La madre que ahogó a su hija de 20 meses en Gran Canaria: "Sentí un impulso, las voces me lo ordenaron"Cabildo de Gran Canaria

Richely Petri G. L., la mujer de 29 años que acabó con la vida de su hija de 20 meses en el barrio marinero de San Cristóbal, en Las Palmas de Gran Canaria, ingresó este lunes en prisión provisional comunicada y sin fianza. Según recoge el auto de prisión al que tuvo acceso La Provincia, la acusada aseguró durante su declaración ante los agentes que unas voces le indicaron que la pequeña debía "irse con los ángeles", lo que, según su relato, la llevó a actuar.

El crimen ocurrió el pasado miércoles por la noche. La Policía Nacional recibió un aviso sobre el fallecimiento de una menor en Hoya de la Playa y, al personarse en el lugar, encontró al cadáver de la bebé con un parterre junto a al intercambiador de guaguas, con su madre al lado, ausente. Pese a los más de 40 minutos de maniobra de reanimación en el Hospital Materno Infantil, los sanitarios no lograron salvar a la pequeña, según informa La Provincia.

Ya en dependencias policiales, la versión de Richely fue cambiando. En un primer momento sostuvo que la niña se había caído al mar, pero posteriormente reconoció que ese día, tras regresar de Maspalomas con su hija, se dirigió a una zona de rocas y charcos en San Cristóbal. Fue allí donde, según sus propias palabras y recoge La Provincia, "sintió un impulso que la llevó a coger a la menor por la cara y tumbarla boca arriba en uno de los charcos". No supo precisar cuánto tiempo la mantuvo sumergida. "Un rato", se limitó a responder.

El padre de la niña, exnovio de Richely con quien había mantenido una relación de tres años en Colombia -país donde nació la pequeña-, declaró ante la Policía que los días previos al suceso había notado en ella comportamientos erráticos, con expresiones paranoides y referencias a escuchar voces y sentirse perseguida. La madrugada del miércoles, apenas unas horas antes del crimen, le envió mensajes por WhatsApp que le resultaron especialmente inquietantes, por lo que le pidió que tuviera cuidado y protegiera a la niña. Sin embargo, el informe psiquiátrico elaborado tras su detención descartó cualquier alteración de conciencia o de la percepción, sin antecedentes de patologías psiquiátricas previas. Las pruebas toxicológicas, por su parte, arrojaron resultado negativo. Lo único que apreciaron los médicos fue "cierta indiferencia afectiva".

La acusada se enfrenta ahora a una pena de prisión permanente revisable por un presunto delito de asesinato con alevosía a menor de dieciséis años.