
Volcán
¿Por qué tiembla tanto el volcán de Enmedio? Las claves del terremoto de 4,1 en Canarias
La zona acumula movimientos frecuentes y ya ha registrado terremotos de mayor magnitud en el pasado, incluido el mayor documentado instrumentalmente en el área

La franja marina que separa Tenerife y Gran Canaria vuelve a recordar por qué es una de las zonas con mayor pulso sísmico del Archipiélago. En el entorno del llamado volcán de Enmedio se registró este jueves un terremoto de magnitud 4,1 a unos cinco kilómetros de profundidad. Un movimiento que se dejó sentir en una gran cantidad de municipios de las Islas y que, aunque llamativo, porque coincide con enjambres sísmicos en el entorno del Teide estas semanas, este encaja dentro de la dinámica habitual de un sector donde la tierra y el fondo marino rara vez están del todo quietos.
El Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) salió al paso pocas horas después para despejar dudas y señalar que "el seísmo no guarda relación directa con el repunte de señales registrado en Tenerife en las últimas semanas". Son procesos distintos. En Tenerife continúan detectándose eventos sísmicos híbridos de muy baja amplitud, "vinculados al movimiento de fluidos hidrotermales en el interior del edificio volcánico insular", señalan los expertos. Lo de Enmedio, en cambio, responde a un proceso habitual en un terreno volcánico como el Archipiélago.
Una frontera submarina que no para quieta
Detrás de la tranquilidad de la vida en las Islas hay un corazón en lo más profundo del océano que late con fuerza. El espacio que separa a Tenerife y Gran Canaria no es un vacío geológico. Bajo el agua discurren fallas activas que forman parte de la arquitectura tectónica del Archipiélago. Canarias es volcánica, pero también tectónica. Y esa combinación explica buena parte de lo que ocurre bajo nuestros pies.
Según recuerda Involcan, "se trata de una de las áreas con mayor frecuencia sísmica de las Islas". "Cada semana se localizan numerosos terremotos de baja magnitud en este corredor submarino. La mayoría pasan inadvertidos". Otros, de forma esporádica, "alcanzan la suficiente energía como para ser percibidos por la población", como sucedió este jueves.
No es la primera vez. El 18 de enero de 2019 se produjo en la misma zona un terremoto de magnitud 4,4. Y si se rebobina más en el tiempo, el 9 de mayo de 1989 se registró uno de 5,2, el mayor documentado instrumentalmente en ese sector.
Sin conexión con el Teide
En paralelo, Tenerife continúa con su actividad sísmica de las últimas semanas. Un escenario que ha puesto a la población tinerfeña a mirar de reojo, de ves en cuando, al Teide. Pero solo por si acaso. Que ya se sabe. Y es que los sensores siguen captando pequeños eventos híbridos asociados a la circulación de fluidos calientes dentro del sistema volcánico. Señales sutiles, de muy baja amplitud, que "forman parte de la dinámica habitual de una isla volcánica activa", aseguran desde Involcan.
Los expertos insisten en que "no hay conexión directa entre ambos fenómenos. Lo ocurrido en el volcán de Enmedio responde a la liberación de tensiones en estructuras tectónicas submarinas, mientras que en Tenerife se trata de procesos ligados al sistema hidrotermal". Dos mecanismos distintos que coinciden en el tiempo, pero no en la causa.
Minutos después del seísmo principal se registró otro de magnitud 2,5, lo que abre la puerta a posibles réplicas en las próximas horas o días. Nada fuera de lo esperable en un entorno donde la actividad sísmica es continua. De hecho, los expertos no descartan que sigan produciéndose nuevos temblores de baja magnitud en la zona.
✕
Accede a tu cuenta para comentar

Operación "Ira de la Verdad"
Pakistán anuncia una "guerra abierta" con Afganistán y bombardea Kabul

Opinión
