Reyes Magos
La cabalgata de Reyes Magos de un pueblo cántabro se cuela entre "las mejores de España"
Santillana del Mar convierte la víspera de Reyes en un gran espectáculo histórico y religioso que la revista Traveler sitúa al nivel de las grandes cabalgatas del país.
La tarde del 5 de enero, cuando el invierno cae sobre las calles empedradas de Santillana del Mar, la villa se transforma por completo.
No es solo una cabalgata al uso, sino una representación que combina teatro, tradición y participación vecinal y que ha logrado colarse entre “las mejores Cabalgatas de Reyes de España” según una selección elaborada por la prestigiosa revista Traveler. Un reconocimiento que sitúa a este pequeño municipio cántabro junto a grandes capitales y celebraciones históricas del país.
La publicación especializada en viajes destaca la singularidad del modelo santillanense frente a cabalgatas más multitudinarias como las de Sevilla, Barcelona, Madrid, Granada o Igualada. En todos esos casos, la espectacularidad se mide en cifras y despliegue. En Santillana del Mar, en cambio, el valor diferencial está en la coherencia histórica, el cuidado del detalle y el protagonismo absoluto de sus vecinos.
Un auto sacramental marca la diferencia
El corazón de la celebración es el Auto Sacramental y la Cabalgata de Reyes, una tradición que se remonta a 1959 y que cuenta con la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional. El acto comienza en torno a las cinco y media de la tarde con una representación formada por ocho escenas que narran distintos pasajes bíblicos relacionados con el nacimiento de Jesús.
Durante cerca de dos horas y media, más de quinientas personas participan en la escenificación, desde antorcheros y jinetes hasta músicos, pajes y vecinos que se implican cada año en la recreación con un notable rigor histórico.
Finalizado el Auto Sacramental, la Cabalgata de Reyes toma el relevo con otras cuatro escenas que recorren algunos de los espacios más emblemáticos de la villa.
Uno de los momentos más esperados es la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar montados en camellos, una imagen que refuerza el carácter casi cinematográfico del conjunto. El encuentro con Herodes en la Plaza de Las Arenas, la adoración del Niño Jesús en el Portal Viviente de la Plaza Mayor y el saludo final en la Torre de Don Borja, donde los Reyes reciben a los niños, completan un recorrido que se prolonga durante aproximadamente dos horas.