Protección animal
Imprudencia en Laredo: el rescate negligente de un delfín que alarma a los expertos
Un joven arrastró al animal por la cola para devolverlo al mar sin avisar al 112, una negligencia que compromete la vida del cetáceo y supone un grave riesgo sanitario por contagio de enfermedades
Un vídeo difundido de forma masiva en redes sociales ha encendido las alarmas sobre la seguridad de la fauna marina en el litoral de Cantabria. La escena, captada el pasado domingo en la playa de Salvé de Laredo, muestra a una pareja de jóvenes intentando auxiliar a una cría de delfín varada en la arena. Lo que a ojos inexpertos podría parecer un acto de buena fe, se convirtió en una temeridad técnica: el varón procedió a arrastrar al animal por la cola para devolverlo al mar, ignorando los protocolos básicos de actuación vigentes en España.
El peligro de la 'buena voluntad'
Desde la Red de Varamientos de Cantabria (Revarca), organismo dependiente del Gobierno regional, advierten de que estas intervenciones espontáneas resultan habitualmente contraproducentes y señalan que el encallamiento es un síntoma inequívoco de que el cetáceo padece una patología grave o se encuentra en un estado de muerte inminente. Devolver al animal al agua sin un diagnóstico facultativo previo no soluciona el problema y, además, expone a los ciudadanos a un riesgo real de zoonosis o contagio de enfermedades.
La técnica de arrastre ha sido especialmente censurada por la vulnerabilidad ósea de la especie. La fisionomía de estos mamíferos no está diseñada para soportar tracciones desde su aleta caudal, lo que puede provocar daños vertebrales irreversibles. Los especialistas lamentan que no se realizara una llamada inmediata al 112, puesto que un equipo profesional de rescate se encontraba operando en la zona ese mismo día y podría haber intervenido en apenas unos minutos con las garantías necesarias.
Protocolo de bioseguridad en la costa
El protocolo oficial ante varamientos en las costas españolas exige mantener una distancia de seguridad estricta. El personal cualificado utiliza siempre barreras biológicas, como guantes y mascarillas, y prohíbe terminantemente acercar el rostro al espiráculo del animal. En lugar de forzar el regreso al mar, la medida correcta consiste en cubrir al ejemplar con toallas húmedas para evitar quemaduras solares y alejar a cualquier animal doméstico, cuyo ladrido o presencia puede inducir un estrés letal en el cetáceo.
La supervivencia de estas especies protegidas depende de una respuesta coordinada y profesional, lejos de la urgencia por obtener una imagen viral. Ante el hallazgo de cualquier ejemplar en la arena, la única acción responsable es la alerta inmediata a las autoridades competentes para activar los protocolos de biodiversidad. La diferencia entre una negligencia y un rescate exitoso reside, exclusivamente, en el respeto a los tiempos de la ciencia y la medicina veterinaria.