El líder de Podemos en Castilla y León manda “a la mierda” al PP y Cs

Áspero, bronco y enfangado debate en las Cortes sobre una iniciativa en defensa del Rey y la Constitución en el que Pablo Fernández, además, equipara a Vox con el “régimen sangriento” de Franco

Se esperaba un debate caliente este miércoles en las Cortes regionales a cuenta de la proposición no de Ley (PNL) que impulsaban PP y Ciudadanos en el Parlamento autonómico para pedir a la Junta que inste al Gobierno de España que proteja la Constitución de 1978, respete el Estado de Derecho y defienda la igualdad de los españoles, la unidad de España y al Rey, ante los últimos ataques recibidos por miembros del ala de Unidas Podemos del Gobierno tras no dejar acudir a Felipe VI a Barcelona a la entrega de despachos a los nuevos jueces "para no comprometer la convivencia” en Cataluña, según el ministro de Justicia, Juan Carlos Campos.

Pero como suele decirse, la realidad suele superar a la ficción en la mayoría de las ocasiones, y el debate entre los distintos oradores no es que fuera bronco y áspero y en ocasiones maleducado ante las numerosas interrupciones por aplausos o comentarios que se producían durante las distintas intervenciones -algo que suele ser habitual en estas sesiones- sino que se enfangaba hasta tal punto de mal gusto que el propio presidente de las Cortes, Luis Fuentes, llegó a advertir de la suspensión de la sesión plenaria, poniéndose de manifiesto lo complicado que se encuentra el actual panorama político actual.

De hecho, el momento cumbre llegaba cuando el líder y portavoz de Podemos en el Parlamento autonómico, Pablo Fernández, acababa su intervención en esta PNL mandando literalmente “a la mierda” a los representantes del PP y Ciudadanos, haciendo suyas las palabras de José Antonio Labordeta, el que fuera presidente de la Chunta Aragonesista, cuando en 2010 hiciera lo propio ante las constantes interrupciones del PP en su turno de palabra a una pregunta que le iba a formular al exministro Álvarez Cascos.

El portavoz de Podemos finalizaba su polémico y agrio discurso para fijar posición con un “váyanse a la mierda” con el que quería denunciar la “hipocresía” de PP y Ciudadanos al presentar esta iniciativa. Y es que, en su opinión las dos formaciones “están mancillando constantemente” la Constitución, en referencia a los casos de corrupción que salpican al PP, al bloqueo según Fernández que los populares están haciendo de la renovación del Consejo General del Poder Judicial o que hayan contratado en la Junta como asesor del presidente a una persona que cuando era senador se jactaba de controlar a la sala segunda del Supremo por Ignacio Cosidó.

Ustedes (por PP y Cs) son al cumplimiento de la Constitución y la separación de poderes lo que Franco era a la democracia", decía el dirigente morado que llamaba la atención por la mascarilla con los colores de la bandera republicana que portaba en su intervención.

Y, de paso, el líder morado metía también a Vox en el saco, y acusaba a PP y Ciudadanos de gobernar en Comunidades como Andalucía o Madrid con el apoyo de los “fascistas” de Vla formación que lidera Santiago Abascal, partido al que Fernández equipara al “régimen sangriento” de Franco. Estas palabras generaron controversia en la Cámara y el presidente decidió de forma unilateral retirar del Diario de Sesiones después de que se lo pidiera el procurador de Vox, Javier García Conde, tras asegurar Fernández que no retiraba sus palabras.

Antes, tanto el popular Raúl de la Hoz como la procuradora de Ciudadanos, Marta Sanz, habían lamentado tener que debatir en las Cortes sobre estos ataques al jefe del Estado y apuntaban directamente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de ser el culpable por permitir estos ataques y pactar con partidos que quieren romper España y la unidad de los españoles.

“Dejen de resucitar fantasmas”, contestaba el socialista Luis Tudanca, quien censuraba que el PP pueda criticar al presidente del Gobierno y acusaba a populares y “naranjas” de apropiarse de los símbolos del Estado y usarlos como un arma contra los que piensan distinto. A lo que el portavoz popular contestaba que “defender los símbolos de todos no es apropiarse de ellos”, lo que aprovechaba también para acusar a Tudanca de tener “complejo y temor a Sánchez” y de ser por ello un “acomodado, dócil, sumiso”.

Finalmente, la iniciativa salía adelante con los votos a favor de PP, Ciudadanos, Por Ávila, Vox y UPL y el rechazo de PSOE y Podemos.