Curiosidades

La casa del miedo donde una familia leonesa vivió el primer fenómeno "Poltergeist" documentado en España

Los sucesos paranormales se produjeron en la segunda decada de los años 20 del pasado siglo

Imagen de Rayan (Asturias)
Imagen de Rayan (Asturias)La RazónLa razón

España está llena de lugares misteriosos y encantados. Palacios, casonas, mansiones, casas de campo, urbanas, castillos, antiguos sanatorios o manicomios donde se acogía a los locos, tullidos o personas con enfermedades incurables, y así hasta un largo etcétera de sitios e inmuebles, muchos de ellos con siglos de antigüedad, han sido testigos de hechos extraños e incluso escalofriantes, en los que han habitado personas de todas las clases sociales, que pone los pelos de punta hasta el más valiente de los mortales.

Es el caso, por ejemplo, de una vivienda situada en Salamanca con más de cinco siglos de historia y ubicada en el número seis de la calle Bordadores dentro de uno de los edificios más misteriosos del que cuentan leyendas de todo tipo e historias macabras que ponen la piel de gallina.Ya el nombre da una pista: la "Casa de las Muertes".

No en vano, la vía en la que se encontraba este inmueble en sus orígenes se llamaba calle de las muertes, por ser una callejuela estrecha y oscura donde antiguamente los rufianes saldaban sus cuentas. Sus cuatro calaveras, talladas en piedra en las dos ventanas superiores de la fachada, advierten de que en ese lugar se cuece algo. Según parece existía una especie de trato con el "Maligno", por el cual los salmantinos le otorgaban a la joven escogida a cambio de que este no hiciese daño a ninguna de las poblaciones anteriormente mencionadas. A cambio, cada año, la joven escogida era abandonada en la boca de la cueva bajo un cielo negro que invocaba a la muerte. El demonio ejecutaba su parte y devolvía la calavera de su víctima en el mismo lugar donde esta había sido abandonada

Otra de las leyendas macabras que circulan acerca de esta casa de las muertes hace referencia a dos de sus inquilinos: Don Diego y Doña Mencía. Se cuenta que cuando el primero se fue a la guerra, su esposa le "puso los cuernos" con tres hombres, a los que el marido, cuando retornó los asesinó uno por uno, aunque el tercero, por el contrario, consiguió dar muerte al "cornudo", lo que no impidió que este, con sus propias manos, asfixiara a su esposa. Ambos cadáveres serían encontrados a la mañana siguiente.

Pero la historia que LA RAZÓN trae a estas líneas este viernes tiene que ver con un caserío asturiano que pertenece a la parroquia de Moreda en el Concejo de Aller, y con una familia natural del municipio leonés de Camplongo que se trasladó allí a vivir y trabajar a principios del siglo XX, concretamente en el año 1917.

Lo que padecío la familia Bayón, compuesta por el matrimonio formado por Concepción y Eusebio y varios hijos, entre ellos un recién nacido, y en la casa en la que vivían en Rayan, en uno de los primeros casos de fenómenos paranormales o poltergeist que recibió atención mediática y de las autoridades en España, entre otras cosas porque existe documentación de una denuncia ante la Guardia Civil en la que se cuenta lo que ocurría cada día en ese hogar, de dos pisos y un desván, que los autóctonos de la época empezaron a denominar "La casa de miedo".

Según queda reflejado en una denuncia ante el Instiuto Armado hasta cuatro hombres estuvieron en una habitación de esa casa intentando sujetar la cuna que se balanceaba con fuerza de un lado al otro de la habitación sin que el bebé se inmutara. Una vivienda en la que las puertas y las ventanas se abrían sin explicación, donde las luces se encendían y apagaban solas y se escuchaba el ruido de muebles que se arrastraban o golpes en las paredes sin motivo aparente además de quejidos y lamentos, y se veían incluso figuras extrañas en la oscuridad.

Unos fenómenos que, según parece, siempre se registraban casi a diario cuando se metía el sol al anochecer y que solían durar varias horas.

Al principio la familia decidió no decir nada a la espera de que estos poltergeist pudieran desaparecer con el tiempo, pero, por el contrario, los fenómenos paranormales fueron a más e incluso violentos, como el movimiento de un crucifijo que voló por una habitación hasta espetarse contra una de las paredes, otro de los episodios que han quedado documentados en la denuncia y que más miedo dio a la familia.

También el suceso de la cuna, que empezó cuando la madre se acercó a la habitación del recién nacido, de nombre Juan, porque estaba llorando y al abrir la puerta se encontró con que la cuna se mecía sola sin nadie que la sujetara y el llanto del niño cesó. La madre acudió rauda para intentar sujetar la cuna, pero esta se desplazó varios metros con violencia.

La familia pidió entonces ayuda a la Guardia Civil, que visitaba el lugar de vez en cuando pero salían de allí despavoridos. También estuvieron en esa casa distintos sacerdotes para rezar y bendecir el lugar con el objetivo de intentar expulsar a ese mal que allí habitaba, pero nada parecía funcionar. E incluso se cuenta en la zona que hasta un exorcista llegó a visitar la vivienda.

Se dice que el origen de estos sucesos se encuentra en unas misas que un familiar de Concepción pidió en su última voluntad y que no se cumplieron.

Pero los fenómenos cesaron años más tarde, al parecer después de que la mujer recibiera la visita de una extraña entidad y cumpliera con lo que esta le dijo que tenía que hacer para tal fin, pero cuya conversación jamás debía revelar.

Concepción falleció con 103 años y se llevó el secreto a la tumba.