Sanidad

Castilla y León lidera la atención cardiológica en España: 8,6 especialistas y 14,5 camas por 100.000 habitantes

Un informe de la Sociedad Española de Cardiología y la Fundación IMAS destaca que la frecuentación hospitalaria y la tasa bruta de mortalidad en la Comunidad está un punto por encima de la media nacional

Unidad de cardiología de un hospital de Valladolid
Unidad de cardiología de un hospital de ValladolidIcalIcal

Castilla y León lidera la atención cardiológica en España, al contar con 8,6 especialistas y 14,4 camas por cada 100.000 habitantes. Unos datos que están relacionados con la frecuentación hospitalaria y la tasa bruta de mortalidad, que están un punto por encima de la media nacional. No en vano, el Informe Recalcar 2025, elaborado por la Sociedad Española de Cardiología (SEC) en colaboración con la Fundación Instituto para la Mejora de la Asistencia Sanitaria (IMAS), advierte de la persistencia de “importantes desigualdades” entre comunidades autónomas.

En el ámbito de recursos humanos, el número de cardiólogos por 100.000 habitantes en Castilla y León difiere de los 4,9 profesionales existentes en Andalucía, los 5,1 en Valencia y los 5,6 en Baleares y Canarias. En el lado opuesto, junto a los 8,6 especialistas en la Comunidad están los 8,4 en Murcia y los 7,6 en Aragón.

El estudio no ofrece un indicador homogéneo de enfermería ni de personal técnico por habitante, lo que limita la comparación directa entre territorios. A nivel nacional, las unidades de insuficiencia cardiaca disponen de una media de 1,4 enfermeras por unidad, mientras que en las unidades de rehabilitación cardiaca la dotación media es de 2,6 profesionales de enfermería y fisioterapia.

Pese a que la dotación global de recursos se sitúa, en general, dentro o ligeramente por encima de los estándares recomendados, también hay diferencias “notables”. La dotación de camas de Cardiología oscila entre las 18,1 por cada 100.000 habitantes en Asturias y las 14,5 en Castilla y León y las 7,7 en La Rioja y las 6,3 en Navarra.

La Comunidad también cuenta con una de las tasas brutas de mortalidad por el conjunto de enfermedades cardiacas, con un 8,6 por ciento, solo por detrás de Andalucía y Castilla-La Mancha (8,7 en cada caso) y por encima del 7,5 el promedio del país. En cuanto a la frecuentación hospitalaria, se sitúa en el 6,1 por cada mil personas cuando la media nacional está un punto por debajo, al estar en el 5,1.

El análisis de la base de datos de altas hospitalarias del Sistema Nacional de Salud muestra una reducción “significativa” de la tasa bruta de mortalidad hospitalaria por el conjunto de las enfermedades cardiacas en España, desde valores cercanos al 9,6 por ciento en 2007 hasta el 7,7 por ciento en 2023, lo que supone un descenso acumulado próximo al veinte por ciento en el período analizado. Esta mejora global, según el informe, se asocia a una evolución favorable en los principales procesos cardiológicos, especialmente cuando se analizan los indicadores ajustados a riesgo.

Pese a ello, Recalcar señala que el 56 por ciento de los episodios de ingreso hospitalario por enfermedad cardiaca es dado de alta por servicios distintos al de cardiología, siendo Medicina Interna responsable del 35 por ciento de las altas. Un dato que, a su juicio, refuerza la necesidad de avanzar hacia modelos asistenciales “más integrados y colaborativos” entre especialidades, así como de fortalecer la coordinación con la Atención Primaria.

En el infarto agudo de miocardio, la mortalidad hospitalaria ajustada a riesgo -es decir, teniendo en cuenta la edad y complejidad de los pacientes -se ha reducido en torno a un 25 por ciento a lo largo del período analizado. Un descenso que, según la SEC, refleja el impacto positivo del despliegue progresivo y la consolidación de las redes de atención al infarto. En términos de mortalidad bruta, ha pasado de cifras cercanas al 13 por ciento a comienzos del período a un 8,4 por ciento en 2023, con un descenso hasta el 5,3 por ciento en los pacientes tratados mediante angioplastia primaria, informa Ical.

La insuficiencia cardiaca continúa siendo uno de los principales retos organizativos y asistenciales del Sistema Nacional de Salud. En este proceso, la mortalidad hospitalaria ajustada a riesgo ha mejorado en torno a un 20 por ciento, descendiendo desde un valor de 1,21 hasta 0,97. Sin embargo, la tasa bruta de mortalidad hospitalaria ha seguido una tendencia ascendente, aumentando desde el 10,5 por ciento en 2007 hasta el 12 por ciento en 2023, y concentrando además tasas de reingreso a los 30 días del 5,1 por ciento. “Esta aparente contradicción refleja el aumento de la complejidad clínica de los pacientes, con mayor edad y carga de comorbilidad, en el contexto de una patología crónica de incidencia creciente”, concluye.