Sociedad

Cilleruelo de Abajo, el pueblo que se reinventa a la luz del cine

El ciclo Cineruelo roza los 6.000 espectadores en dos años y convierte un antiguo almacén de cereales en un espacio de cine, encuentro y comunidad en la burgalesa comarca del Arlanza

Cilleruelo de Abajo, el pueblo que se reinventa a la luz del cine
Cilleruelo de Abajo, el pueblo que se reinventa a la luz del cineRicardo Ordóñez/Ical

En Cilleruelo de Abajo, un municipio de poco más de 200 habitantes de la burgalesa comarca del Arlanza, el cine ha dejado de ser un recuerdo del pasado para convertirse en un acto colectivo y en un punto de encuentro estable, intergeneracional y vivo. No como un festival concentrado en unos días, sino como un proyecto cultural continuo que, cada sábado, abre una ventana al mundo desde el corazón del medio rural. Así nació y así crece Cineruelo, una iniciativa impulsada por la Asociación Cultural Collalba que ha logrado convertir un antiguo almacén de cereales en un espacio de cultura compartida.

La idea nació en el otoño de 2023, casi de manera intuitiva. “Yo quería que viéramos una película en concreto, ‘El maestro que prometió el mar’, tan cercana al mundo rural y a los maestros”, recuerda la presidenta de la asociación, Raquel Casado. Aquella primera intención pronto creció: contactos con distribuidoras, aprendizaje técnico y una convicción compartida de que el cine podía ser mucho más que una sesión puntual. El 30 de diciembre de ese mismo año, Cilleruelo de Abajo recuperó el cine exactamente 55 años después de la primera proyección en el pueblo, en 1968.

Desde entonces, todos los sábados hay cine en Cilleruelo. Cine de estreno, documentales, cine europeo, español e independiente, acompañados en muchos casos de coloquios con directores, productores, actores o profesionales vinculados a las temáticas abordadas en pantalla. En dos años, la iniciativa ha superado las 100 sesiones de proyección y roza los 6.000 espectadores, una cifra que trasciende lo cuantitativo en un entorno donde el verdadero valor está en el reencuentro. “Somos un pueblo pequeño que hace cosas cultural y socialmente grandes”, resume con orgullo Casado.

Lejos de limitarse a la proyección, Cineruelo se ha convertido en un espacio de conversación, formación y cohesión social, en una cita semanal marcada en el calendario de personas mayores, familias y jóvenes. El impacto social es tangible, especialmente en los meses de invierno, cuando la despoblación y el aislamiento se acentúan, el cine se convierte en excusa para salir de casa, verse, conversar y seguir construyendo comunidad. Esa dinámica ha revitalizado la vida del pueblo: más actividad los fines de semana, mayor afluencia en los pequeños establecimientos locales y ha atraído público de más de una decena de localidades cercanas, además de Burgos y Aranda de Duero. Incluso personas sin vínculo previo con Cilleruelo de Abajo se han hecho socias. “Vienen, lo ven y dicen: yo quiero apoyar esta iniciativa”, afirma Casado. La asociación ha pasado de unos 215 socios en 2022 a alrededor de 550, entre adultos y niños.

Detrás del proyecto hay una intensa red de voluntariado y colaboración vecinal. “Todo lo formamos personas que dedicamos nuestro tiempo libre y nuestros conocimientos a ayudar a la actividad del pueblo”, señala Casado. A ese esfuerzo se suma el apoyo de pequeños establecimientos locales y el respaldo institucional. La Diputación de Burgos ha reconocido a Cineruelo como Proyecto Cultural Singular, mientras que la Junta de Castilla y León ha concedido una subvención que ha permitido contratar a una persona para reforzar las tareas técnicas. Un apoyo clave para garantizar la continuidad de una iniciativa sin ánimo de lucro y con una intensa programación.

Tejer red cultural en el medio rural

Además de mirar hacia dentro, Cineruelo mira hacia fuera. La Asociación de Cilleruelo forma parte de la plataforma cultural ArlánzaTe, que es una plataforma de asociaciones culturales de la comarca del Arlanza y con el programa ‘Cine Kilómetro Cero’ se colabora con otros proyectos audiovisuales de la provincia como el festival de cortometrajes de Salas de los Infantes o el de 'Ponme un corto' de Huerta del Rey. Además, el proyecto ha asesorado ya a medio centenar de pueblos de Burgos y de provincias limítrofes como Valladolid, Segovia o Soria interesados en replicar la experiencia. El objetivo es claro: tejer red cultural en el medio rural, compartir conocimiento y demostrar que el acceso a la cultura puede ser equitativo, innovador y sostenible.

Los retos pasan ahora por mejorar las condiciones del espacio, especialmente en invierno, y seguir fortaleciendo el proyecto sin perder su esencia. Además, la asociación trabaja en el estreno de documentales vinculados al patrimonio inmaterial del Arlanza y en la difusión de obras como ‘Un pueblo y una escuela’, dirigido por la cineasta Carlota Nelson, como homenaje a la escuela rural y a quienes la sostuvieron.

Cineruelo no busca grandes cifras ni focos mediáticos. Busca algo más sencillo y, a la vez, más profundo. “Demostrar que es muy bueno tener cine en los pueblos y que el cine no sea solo ver una película, sino aprender, hablar y compartir”, resume Raquel Casado. En Cilleruelo de Abajo, cada sábado, la pantalla se enciende para recordar que cuando la cultura se cuida, el medio rural no solo resiste, sino que se reinventa.

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