Alimentación

Fondation Auchan (Alcampo) y ASPAYM Castilla y León impulsan la impresión 3D de alimentos para personas con disfagia

El proyecto Nutrictia 3D mejora la calidad de vida y la seguridad alimentaria de las personas con disfagia mediante alimentos atractivos y adaptados con tecnología 3D

Presentación del proyecto de Fondation Auchan (Alcampo) y ASPAYM Castilla y León
Presentación del proyecto de Fondation Auchan (Alcampo) y ASPAYM Castilla y León Aspaym

ASPAYM Castilla y León y Fondation Auchan han presentado hoy en Burgos el proyecto Nutrictia 3D, una iniciativa pionera que aplica la impresión 3D de alimentos para mejorar la calidad de vida y la seguridad alimentaria de las personas con disfagia.

El acto se ha celebrado en el hipermercado Alcampo de Burgos, donde se inició la colaboración entre ambas entidades, y ha contado con la participación del teniente alcalde del Ayuntamiento de Burgos, César Barriada, además de otros representantes institucionales, profesionales del ámbito sociosanitario y entidades del tercer sector. Durante la presentación se ha puesto de relieve la importancia de abordar la disfagia desde una perspectiva innovadora, combinando tecnología, nutrición accesible y atención especializada.

La disfagia es un trastorno que dificulta la deglución de alimentos, líquidos o saliva y que afecta a más de 2,5 millones de personas en España, el 90% sin diagnóstico ni tratamiento específico. Esta situación tiene un impacto directo en la nutrición, la salud y la autonomía personal, y puede derivar en complicaciones graves si no se aborda adecuadamente. De hecho, está asociado a malnutrición, complicaciones respiratorias, mayor riesgo de hospitalización y reducción de la calidad de vida. Su prevalencia aumenta con la edad y en personas con patologías neurológicas o que han sufrido un ictus.

En este contexto, Nutrictia, que cuenta con una financiación de Alcampo, a través de la Fondation Auchan, superior a los 39.000 euros, surge como una respuesta innovadora a una necesidad poco visible, permitiendo la elaboración de alimentos con texturas adaptadas y apariencia atractiva, ajustadas a las necesidades individuales de cada persona. La tecnología de impresión 3D ha demostrado su potencial para mejorar tanto la seguridad en la ingesta como la dignidad y el disfrute de la alimentación.

El presidente de ASPAYM Castilla y León, Ángel de Propios, ha explicado que “con Nutrictia 3D hemos dado un paso más allá de la atención tradicional: hemos demostrado que la innovación también es una forma de garantizar derechos. Comer con seguridad no debería ser un privilegio, sino una realidad accesible para todas las personas con disfagia”.

Asimismo, ha destacado que “este proyecto tiene un enorme potencial no solo en el ámbito sanitario y sociosanitario, sino también para el sector de la alimentación y la hostelería, al abrir nuevas posibilidades para ofrecer menús adaptados, seguros y de calidad, incorporando innovación tecnológica a un reto que afecta a miles de personas cada día”.

Por su parte, Carmen Odilón, directora de Alcampo Burgos, ha señalado que Nutrictia 3D fue uno de los cinco proyectos españoles seleccionados en la convocatoria internacional 2025 de la Fondation Auchan, gracias a su calidad y solidez técnica, así como su profundo impacto social.

“Desde el primer momento el equipo de Alcampo Burgos entendimos que estábamos ante una respuesta concreta a una realidad invisible que afecta a millones de personas en algo tan básico como comer”, ha subrayado Odilón, para quien este proyecto devuelve seguridad, dignidad y placer a la mesa, y eso es profundamente transformador”.

La directora de Alcampo Burgos ha recalcado además que el compromiso de la compañía va más allá del respaldo económico: “Esta colaboración refuerza nuestro compromiso con la salud, la inclusión y el trabajo en red con entidades sociales, proveedores locales y profesionales del territorio”.

La logopeda de ASPAYM CyL, Raquel Vicente, ha explicado que “la disfagia condiciona algo tan básico como comer. Con Nutrictia 3D hemos comprobado que es posible adaptar las texturas de los alimentos sin renunciar a la seguridad, al valor nutricional ni a la experiencia de la comida”.

También ha comentado que, desde el punto de vista técnico, “el proceso parte de la elaboración de recetas adaptadas, con ingredientes de uso habitual que se trituran y preparan hasta obtener una textura homogénea y segura”.

El siguiente paso es “introducir las mezclas en la impresora 3D, que permite controlar con precisión la forma, la consistencia y la textura final del alimento, ajustándolas a las necesidades de cada persona con disfagia y con una presentación atractiva”, ha concluido.