Curiosidades
La razón que explica el por qué Castilla y León no tiene capital
La comunidad se conformó como tal el 22 de febrero de 1983 cuando el Congreso de los Diputados dio luz verde a su Estatuto de Autonomía

En apenas dos semanas, Castilla y León celebrará su fiesta de la comunidad, cuyo epicentro siempre ha estado en la localidad vallisoletana de Villalar de los Comuneros, donde tiene lugar la ofrenda a los comuneros Bravo, Padilla y Maldonado, decapitados hace 503 por las tropas de Carlos I.
Castilla y León es una comunidad histórica e importante en España, conformada por dos antiguos Reinos, el de Castilla y el de León, y es también la más extensa en superficie pero también en número de provincias, con nueve, una más que Andalucía.
Una Región, además, que puede presumir de un patrimonio cultural, medioambiental y monumental inigualable, donde se come y se bebe cono en ningún sitio gracias a la calidad de los productos que se cultivan y elaboran -se la considera la despensa de España-, y que cuenta con el sistema educativo mejor valorado de España y uno de los mejores del mundo, como así lo revela el informe PISA, así como unos servicios sociales y una atención residencial y a la Dependencia y sanitaria a la vanguardia de España.
Pero, sin embargo, Castilla y León no tiene capital, a pesar de que Valladolid ejerza como tal al ser la ciudad más poblada de la región y acoja las sedes de los tres órganos superiores de la Comunidad Autónoma como son las Cortes de Castilla y León, la sede de Presidencia y de la Junta de Castilla y León.
Entonces, ¿Por qué esta Comunidad no tiene capital como tal?
La explicación se encuentra en el Estatuto de Autonomía de la comunidad, donde no se establece que la capitalidad de la Región castellano y leonesa deba situarse allí ni en ningún otro lugar, ni que dicha ciudad sea la capital de Castilla y León.
Este año se han cumplido ya 43 años desde la aprobación de la Carta Magna de la Comunidad, aprobada en 1983. Un compendio de normas que vienen a definir el régimen de los derechos y libertades de los castellanos y leoneses y delimita los poderes e instituciones de la organización política en la Región.
Además, cabe señalar que en un principio, la sede del Consejo General de Castilla y León, lo que hoy son los tres órganos anteriormente mencionados, se ubicó en Burgos, que fue la ciudad en la que tomó posesión como presidente de la Junta el socialista Demetrio Madrid, primer jefe del Ejecutivo autonómico de la Democracia en Castilla y León. No obstante, tiempo después esta sede se trasladó a Valladolid, ya que tenía una mejor localización y estaba más preparada.
Durante la Segunda República (1931-1939) se estableció, en la Constitución de 1931, un modelo precursor de las comunidades autónomas actuales, admitiendo la autonomía de las regiones en un sistema descentralizado. Sin embargo, durante la dictadura franquista esta idea fue desechada. Hasta que en 1977, ya con Adolfo Suárez como presidente, surgen las preautonomías.Es entonces cuando nace la Comunidad Autónoma de Castilla y León al fusionarse dos regiones en 1983, Castilla la Vieja y León. Más concretamente, León proviene del latín 'legione' (legión), ya que allí se asentó la Legio Septima Gemina romana. Por su parte, "Castilla" proviene del latín 'castellum', por lo que podría interpretarse como "tierra de castillos".
Además, dos antiguas provincias de Castilla La Vieja, Santander y Logroño, impulsaron sus propios procesos autonómicos y, por tanto, se desligaron de la nueva comunidad. Quedaban por tanto las tres provincias de León: León, Zamora y Salamanca, y las seis de Castilla La Vieja menos las dos ya mencionadas: Palencia, Valladolid, Segovia, Ávila, Burgos y Soria.
El proceso de unificación fue complicado, ya sea por el hándicap de la identidad leonesa, pero también por que, por otro lado, la Diputación de Segovia, dos años antes, en 1981, llegó a dar comienzo a un proceso particular, por el que trata de que Segovia pudiera constituirse como una Comunidad Autónoma propia.
De hecho, 178 de los 210 municipios de la provincia estuvieron de acuerdo y votaron que sí, aunque las Cortes Generales no lo permitieron y el asunto llegó hasta el Tribunal Constitucional.
Tras este tortuoso periplo, el 22 de febrero de 1983 el Congreso de los Diputados daba luz verde al Estatuto de Autonomía de Castilla y León, el último de la España autonómica, con 208 votos a favor, cuatro en contra, dos nulos y un centenar de abstenciones.
Ante lo complicado de la situación y el momento histórico que se vivía en el país, los que legislan decidieron no tentar a la suerte ni herir sensibilidades y, en aras de la concordia que imperaba en la época y las ganas de cambio y de vivir en paz y libertad, se evitó igualmente hacer mención a la capital de la comunidad en la norma recién aprobada.