Política

Vázquez defiende unas Cortes "útiles" y con el listón de la dignidad parlamentaria "alto"

El nuevo presidente del Parlamento autonómico apuesta por el diálogo frente a la fuerza y por la ley frente al arbitrio

Francisco Vázquez recibe el abrazo de Mañueco momentos antes de tomar posesión como presidente de las Cortes de Castilla y León
Francisco Vázquez recibe el abrazo de Mañueco momentos antes de tomar posesión como presidente de las Cortes de Castilla y LeónLeticia PérezIcal

Francisco Vázquez, procurador de PP por Segovia, se ha convertido este martes en el nuevo presidente de las Cortes de Castilla y León al superar su candidatura la mayoría absoluta en primera votación, gracias a los votos de PP y Vox, que suman 47 escaños, cinco más de los necesarios para ello, en virtud del acuerdo alcanzado entre populares y conservadores para tal fin.

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Un acuerdo que ha incluido que Carlos Menéndez, de Vox, sea el vicepresidente primero, y que Susana Suárez ostente una de las tres Secretarías de la Mesa de las Cortes, el órgano de dirección del Parlamento autonómico.

La procuradora del PSOE, Nuria Rubio será la vicepresidenta segunda mientras que la popular Rocío Lucas y el socialista Daniel de la Rosa completan las tres Secretarías.

Vázquez sustituye en el cargo a Carlos Pollán (Vox) y es ya el presidente del Parlamento autonómico número doce de la democracia que arrancó en esta comunidad en 1983.

También será el sexto presidente de las Cortes del Partido Popular y después de dos legislaturas sin que esta formación ostentara la Presidencia, que recupera tras la de Ángel Ibáñez, hoy diputado en el Congreso, que apenas estuvo unos meses en 2019 tras la marcha del partido de Silvia Clemente que se fue a Ciudadanos a intentar liderar ese partido.

El ya nuevo presidente de las Cortes dirigirá una asamblea con 82 procuradores, uno más que en la pasada legislatura, que representarán a seis partidos -PP, PSOE, Vox, UPL, Soria YA y Por Ávila-, en el que ninguna fuerza política tiene mayoría absoluta.

Tras tomar posesión de su cargo como presidente de las Cortes así como la del resto de miembros de la Mesa, era el turno de los 76 procuradores restantes que tenían que jurar o prometer su cargo al tiempo que recogían su medalla.

La mayoría de los populares y de Vox juraban su cargo como procurador mientras que los socialistas prometían y los tres representantes de la Unión del Pueblo Leonés (UPL) -Alicia Gallego, Rosa María Quintanilla y Luis Mariano Santos- se saltaban el protocolo para jurar el cargo pero añadían como coletilla por la autonomía de la Región Leonesa, en alusión a su principal aspiración política que es conseguir que León se separe de Castilla y se forme la región número 18 de España.

Una vez transcurrido todo esto, el nuevo presidente de las Cortes, Francisco Vázquez, considerado ya como la segunda autoridad de la Comunidad tras el jefe del Ejecutivo regional tomaba la palabra para dirigirse por vez primera a las señorías que conforman esta duodécima legislatura y lo hacía con humildad pero también con la determinación de trabajar a diario por el futuro de Castilla y León. "Es un honor y una responsabilidad ser el presidente de las Cortes", decía Vázquez, quien citaba trabajo, lealtad y entrega como tres palabras que quiere que sean las que predominen en el hemiciclo.

El dirigente popular apelaba también a la importancia del Parlamento autonómico en alusión a León como cuna del parlamentarismo europeo con aquellas Cortes que se crearon en 1188 y aseguraba que defenderá el diálogo frente a la fuerza así como la ley frente al arbitrio.

Asimismo, hacía hincapié en que será el presidente de las Cortes de todos los castellanos y leoneses, que reivindicará su compromiso con la palabra como siempre se ha hecho en Castilla y León, una comunidad que, según decía, se funde en los cimientos de España.

Vázquez aseguraba que es consciente de la complicada situación política que se vive en España y en el mundo pero se marcaba como objetivo de esta legislatura situar alto el listón de la dignidad parlamentaria y, sobre todo, conseguir que las Cortes sean lo más útiles posible a los castellanos y leoneses.

En este sentido, defendía que la confrontación de ideas no solo es legítima sino necesaria en democracia, aseguraba que está convencido de que a pesar de las diferencias que hay en todos los partidos lo que les une a todos es mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y defender que la comunidad tenga oportunidades.

Por ello, llamaba a todos los procuradores a hacer honor al juramento promesa prestada e insistía en que será el presidente de todos y que tendrá su mano tendida a todos los grupos.

"Mi deber es que las Cortes sea un tronco fuerte que sostenga la esperanza sin sectarismos en Castilla y León", finalizaba Vázquez, antes de dar por iniciada la duodécima legislatura.

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