El independentismo acelera su guerra económica contra España: creación de un banco e insumisión fiscal

El separatismo trata de promocionar un tejido empresarial afín a su causa y llama a pagar los impuestos a la Generalitat

El independentismo ha imprimido una marcha más a su ofensiva económica para separarse de España. En poco menos de 48 horas -entre el 10 y el 11 de septiembre-, ha trascendido la creación de un nuevo banco -digital- impulsado por el separatismo y la Asamblea Nacional Catalana, que ha rescatado el “España nos roba”, ha anunciado una campaña de insumisión fiscal para pagar los impuestos a la Generalitat en lugar de al Estado. Paso a paso, el separatismo va acelerando el despliegue de su agenda económica.

Buena muestra de ese aceleramiento hacia la independencia económica es la plataforma “Fes el canvi” -Haz el cambio-, que agrupa a seis compañías afines al independentismo que corresponden a distintos sectores estratégicos e invita a los consumidores a abandonar las compañías más hostiles a la ruptura con España. En esa plataforma aparecen Parlem (telecomunicaciones), Catgas Catllum (energía) SolarProfit (energía), Petrolis Independents (red de gasolineras), Mutuacat (seguros) y Mussap (seguros). Además de estas seis, también hay otras empresas de otros sectores que se han declarado favorables a la secesión. Ahora, con la irrupción del banco –bautizado como “Onze”-, el independentismo trata de “colonizar” el sector financiero -donde cuenta con alguna entidad más o menos alineada, como Caixa d’Enginyers-, un área esencial para lograr la independencia.

En este sentido, el anuncio de la creación de este banco también se produce justo en medio de la fusión entre CaixaBank y Bankia, una operación que ha generado malestar entre el independentismo por el temor a las consecuencias que pueda tener –que se diluya la catalanidad de CaixaBank y Madrid tome el control-. Onze se convierte en un eslabón más del plan que, desde hace años, promocionan organizaciones independentistas –encabezadas por la ANC- para tratar de penetrar y ganar poder de influencia tanto en la sociedad civil como en la actividad económica.

La ANC ha liderado, sin reservas, campañas para tratar de favorecer y muscular a las empresas afines, aunque, de momento, los resultados están siendo más que discretos, según se apunta desde círculos empresariales. Tanto en el discurso público como a través de iniciativas -por ejemplo, con un portal web, ahora suspendido de forma cautelar por un juez-, la entidad que preside Elisenda Paluzie ha emprendido una cruzada contra grandes empresas del Ibex 35, que asocian al “régimen del 78” por haber mostrado oposición al “procés”, y apela persistentemente a consumir en compañías cercanas a su causa. “La autodeterminación comienza en cada uno de nosotros. Cuando decidimos qué consumimos, qué compañía de luz o de gas escogemos, con qué banco operamos o con quién nos aseguramos”, aseguró Paluzie en su discurso de la Diada.

Sin embargo, desde sectores constitucionalistas creen que toda esa estrategia del independentismo tiene poco recorrido. Por ejemplo, Carlos Rivadulla, presidente de Empresaris de Catalunya, considera que los ciudadanos, cuando toman decisiones económicas, lo hacen de forma “racional” y no se mueven por sentimientos. “Solo cuatro fanáticos se apuntan a la moda”, asegura, que cree que todas las empresas afines al independentismo -sitúa el caso de Parlem- tienen muy complicado despegar en mercados “maduros” pese a que cuenten con un importante impulso inicial gracias a los “altavoces mediáticos”. En este punto, también recalca que las propias administraciones públicas catalanas tampoco parecen estar “favoreciéndolas”. A su juicio, ni campañas de estas características ni los boicots funcionan ni han funcionado, hasta ahora, en Cataluña -por ejemplo, el llamamiento del independentismo a sacar dinero de los bancos-.

Además de tratar de articular y muscular un tejido empresarial afín a sus objetivos, el independentismo también ha vuelto a agitar el “España nos roba”, aparcado en los últimos años. Aprovechando que se avecina un nuevo contexto económico y social complicado por la crisis del coronavirus y teniendo en cuenta que la campaña de desprestigio a la democracia española no surte efecto, el separatismo trata de explotar, de nuevo, el “expolio fiscal”, que sitúan en 16.000 millones -otras estimaciones sitúan el déficit por debajo de 1.000 millones de euros-. Con ese dinero, los independentistas defienden que Cataluña podría hacer frente a la crisis si fuera un Estado independiente.

En este marco, también, ha llegado ahora un campaña de insumisión fiscal impulsada por la ANC, que pide a los independentistas pagar los impuestos a la Generalitat. “La autodeterminación comienza cuando decidimos cuál es la autoridad a la que reconocemos el derecho de recaudar el dinero que genera nuestro esfuerzos. Y no debe ser la Agencia Tributaria, administración colonial”, aseguró Paluzie en la Diada, que llamó a demostrar que, con estos gestos, la independencia económica “no es tan difícil”.