
Ciencia
Científicos españoles descubren un importante hallazgo en la Antártida: así funcionan los lagos
Un equipo del CSIC logra explicar por primera vez el complejo sistema de agua subterránea que mantiene vivos varios lagos del continente helado

La Antártida continúa siendo uno de los lugares menos comprendidos del planeta. A pesar de décadas de expediciones científicas, buena parte de sus procesos naturales permanecen ocultos bajo kilómetros de hielo, roca volcánica y suelos permanentemente congelados.
Comprender cómo circula el agua en este entorno extremo no es solo una cuestión académica. El equilibrio hídrico del continente blanco influye directamente en el nivel del mar, en la estabilidad de los glaciares y en la evolución del clima global. Cada avance científico permite descifrar piezas clave de un sistema natural que afecta a todo el planeta.
Ahora, un grupo de investigadores españoles ha aportado una respuesta inesperada a una pregunta que llevaba años abierta: cómo sobreviven los lagos de agua dulce en uno de los entornos más hostiles de la Tierra.
Un descubrimiento bajo la superficie de la isla Decepción
El hallazgo ha sido liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas a través del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC), tras las campañas antárticas realizadas entre 2024 y 2025. El estudio se centra en la isla Decepción, un enclave singular dentro del archipiélago de las Shetland del Sur. Allí conviven volcanes activos, glaciares y un complejo sistema de permafrost, el suelo permanentemente congelado, que condiciona toda la dinámica del agua.
Durante años se pensó que los lagos situados en antiguos cráteres volcánicos funcionaban como depósitos aislados. Sin embargo, la investigación demuestra que la realidad es mucho más compleja. Según explica el propio CSIC, “aunque están en cráteres cerrados cerca del mar, los lagos están conectados con el océano bajo tierra y responden incluso a las mareas”. Esta conexión invisible cambia por completo la comprensión científica del funcionamiento hidrológico antártico.
La clave del fenómeno está en el subsuelo. Los investigadores comprobaron que los materiales volcánicos de la isla son extremadamente permeables. Lejos de comportarse como una barrera sólida, el terreno permite que grandes cantidades de agua se filtren hacia capas profundas.
El CSIC detalla que una parte significativa del agua procedente de la lluvia y del deshielo se infiltra hasta generar una recarga anual equivalente al 41 % de la precipitación total, una cifra excepcional en ambientes polares.
Ese proceso alimenta un sistema formado por dos acuíferos interconectados:
- Uno superficial y estacional, vinculado a la capa activa del permafrost y dependiente de las variaciones climáticas.
- Otro profundo y permanente, donde el agua circula con facilidad a través de los sedimentos volcánicos y mantiene una conexión directa con el océano.
Esta red subterránea explica por qué los lagos conservan agua dulce pese a encontrarse muy cerca del mar. El flujo constante renueva el agua y evita la salinización.
Lagos que “respiran” al ritmo de las mareas
Uno de los aspectos más sorprendentes del estudio es que el nivel de estos lagos fluctúa siguiendo el movimiento de las mareas oceánicas, un comportamiento extremadamente raro en entornos polares interiores.
El descubrimiento supone, según el CSIC, “la primera caracterización integral del funcionamiento de un sistema acuífero en la Antártida”. Por primera vez se describe de manera completa cómo circula el agua subterránea en una isla volcánica antártica.
Para lograrlo, los científicos analizaron la composición química e isotópica de la nieve y la lluvia según la altitud. Esta “firma” del agua permite rastrear su origen exacto y reconstruir procesos climáticos del pasado almacenados en el hielo durante miles de años.
Más allá del interés geológico, el estudio abre una nueva vía para anticipar cómo reaccionará la Antártida ante el calentamiento global. El deshielo progresivo del permafrost puede modificar la circulación del agua subterránea, alterar ecosistemas y acelerar cambios en el paisaje polar. Comprender estos mecanismos ayuda a mejorar los modelos climáticos internacionales.
Instituciones científicas como la National Snow and Ice Data Center llevan años señalando que los procesos hidrológicos subterráneos son uno de los factores menos conocidos en la evolución del hielo polar. El método desarrollado por el equipo español ofrece ahora una herramienta replicable en otras regiones antárticas donde el comportamiento del agua sigue siendo prácticamente desconocido.
El trabajo, publicado en la revista científica Journal of Hydrology: Regional Studies, marca un avance relevante para la ciencia polar internacional y consolida el papel de España en la investigación antártica.
Bajo un paisaje aparentemente inmóvil, los lagos de la isla Decepción no permanecen quietos. Se conectan, se recargan y reaccionan al océano como un sistema vivo oculto bajo la superficie. Un recordatorio de que, incluso en el continente más frío del planeta, el agua sigue contando historias que apenas empezamos a comprender.
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