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Astronomía
La misteriosa señal espacial que duró siete horas ya tendría explicación, según astrónomos
En 2025, los astrónomos detectaron una explosión procedente del espacio. Ahora están desentrañando los extraños procesos detrás de este estallido excepcional

Los estallidos de rayos gamma (GRB, por sus siglas en inglés) son algunas de las fuentes más intensas de radiación de alta energía del universo y llegan hasta la Tierra en forma de potentes rayos gamma.
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Su historia es tan sorprendente como el fenómeno en sí: fueron detectados por primera vez en la década de 1960 por satélites militares de Estados Unidos que, en plena Guerra Fría, buscaban señales de detonaciones nucleares en nuestro planeta. En lugar de eso, registraron breves pero intensas ráfagas de rayos gamma provenientes del espacio profundo. Durante años, los científicos no supieron qué eran ni cuál era su origen, pero aquellas misteriosas observaciones dieron nombre al fenómeno y marcaron el inicio de una investigación que, con el tiempo, permitió a los astrónomos comprender los procesos físicos extremos capaces de producirlos.
En 2025, un grupo de astrónomos detectaron una explosión procedente del espacio que desafió todo lo conocido: un estallido de rayos gamma que se prolongó durante siete horas y fue catalogado como GRB 250702B. Desde entonces, la comunidad científica intenta desentrañar los extraños procesos físicos que podrían explicar un evento tan excepcional. Para comprender mejor qué ocurrió y por qué este estallido es tan diferente a los demás, la revista científica Sky at Night Magazine entrevistó a Eliza Neights, investigadora del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, especializada en la física de los estallidos de rayos gamma y en el estudio de los fenómenos extremos capaces de destruir una estrella y generar señales tan prolongadas e intensas.
¿Cómo se detectan los estallidos de rayos gamma?
La detección de los estallidos de rayos gamma, conocidos como GRB, se basa en sistemas de monitorización de alta energía capaces de observar grandes porciones del cielo de forma simultánea. Para ello se utilizan principalmente telescopios espaciales, diseñados para escanear continuamente el firmamento y detectar cualquier pulso brillante que sobresalga del ruido de fondo. Estos instrumentos no buscan un punto concreto, sino que vigilan todo a la vez, lo que permite identificar fenómenos breves e inesperados procedentes del espacio profundo.
Uno de los más importantes es el Monitor de Estallidos de Rayos Gamma del Telescopio Espacial Fermi, operado por la NASA. Cuando este sistema detecta una señal sospechosa, envía automáticamente los datos a un científico de guardia, encargado de analizar el evento, confirmar su naturaleza y alertar al resto de la comunidad científica para que otros observatorios puedan realizar seguimientos.
El descubrimiento del GRB 250702B
Los astrónomos detectaron un estallido de rayos gamma que pronto llamó la atención por su comportamiento inusual. El evento fue catalogado como GRB 250702B y se identificó inicialmente por la aparición de tres pulsos de rayos gamma que parecían provenir exactamente de la misma región del cielo, algo poco común en este tipo de fenómenos.
El análisis posterior confirmó que no se trataba de eventos independientes, sino de un único estallido extremadamente prolongado, lo que convirtió al GRB 250702B en un caso único dentro de la astrofísica de altas energías.
Por qué el GRB 250702B es un caso excepcional
El GRB 250702B es, hasta la fecha, el estallido de rayos gamma de mayor duración jamás registrado. Al combinar observaciones de cinco telescopios de alta energía, los científicos determinaron que el evento se prolongó durante unas siete horas, es decir, alrededor de 25.000 segundos.
Para poner esta cifra en contexto, la mayoría de los GRB duran desde fracciones de segundo hasta unos pocos minutos. Incluso el anterior récord apenas superaba los 15.000 segundos. Esta duración extrema no encaja con los modelos clásicos que explican el origen de los estallidos de rayos gamma, lo que ha obligado a los investigadores a plantear nuevos escenarios físicos.
Cuáles son las causas habituales de los GRB
La mayor parte de los estallidos de rayos gamma conocidos se explican mediante dos procesos principales. El primero es el colapso de una estrella masiva que gira rápidamente sobre sí misma. Al agotar su combustible, la estrella colapsa y forma un objeto compacto, muy probablemente un agujero negro, que lanza potentes chorros de energía. Cuando uno de esos chorros apunta hacia la Tierra, se detecta como un GRB.
El segundo escenario ocurre cuando dos estrellas de neutrones, restos extremadamente densos de antiguas estrellas, orbitan entre sí y acaban fusionándose. Este violento proceso también da lugar a un objeto compacto y a chorros energéticos capaces de producir un estallido de rayos gamma observable desde nuestro planeta.
La hipótesis de la fusión de helio
En el caso del GRB 250702B, los científicos creen que estos mecanismos no son suficientes para explicar su duración. La explicación más probable apunta a un proceso mucho más raro conocido como “fusión de helio”. En este escenario, un agujero negro con una masa similar a la de una estrella orbita junto a una estrella de helio, un tipo de estrella que ha perdido sus capas externas de hidrógeno y conserva un núcleo muy denso.
Cuando la estrella de helio entra en una fase de expansión, el agujero negro puede quedar atrapado dentro de su envoltura. A partir de ese momento, comienza a consumirla rápidamente, transfiriendo una enorme cantidad de momento angular al agujero negro. Este proceso puede alimentar un chorro de energía durante un periodo de tiempo mucho más largo de lo habitual, dando lugar a un GRB de duración extrema como el observado.
Por qué estos estallidos tan largos son tan difíciles de observar
Los estallidos de rayos gamma de duración extrema no solo parecen ser menos comunes, sino que también son más complicados de detectar. Muchos telescopios están optimizados para encontrar señales cortas e intensas, por lo que un evento largo y relativamente débil puede pasar desapercibido.
Además, este tipo de GRB suele emitir menos energía por unidad de tiempo, lo que reduce la distancia máxima a la que puede ser observado desde la Tierra. Esto explica por qué solo se han detectado unos pocos casos similares hasta ahora.
Cuál es el futuro de la investigación
El estudio de estos fenómenos no se detiene. Una de las próximas grandes apuestas en la astronomía de rayos gamma es el telescopio COSI, un espectrómetro e imaginador Compton cuyo lanzamiento está previsto para 2027. Este nuevo observatorio estará especialmente preparado para detectar y analizar estallidos de rayos gamma, incluidos aquellos de duración extrema.
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