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Animales

¿Por qué los capibaras pueden dormir tranquilamente junto a los caimanes sin riesgo de ser devorados?

El capibara es capaz de convivir con estos depredadores sin ser atacado

Nacen cuatro crías de capibara en Loro Parque, en la isla de Tenerife EUROPAPRESS

En muchas ocasiones, el comportamiento de los animales es muy caprichoso. A veces, es difícil de entender las decisiones de los animales, puesto que la lógica se escapa de cualquier razonamiento. Es el caso de los capibaras y los caimanes, dos animales aparentemente muy diferentes donde, a priori, el caimán tiene todas las de ganar en un enfrentamiento.

Y es que es muy común observar fotografías donde estos dos animales conviven en los mismos espacios sin que el reptil haga el amago de atacar. En un principio, podría parecer que los capibaras son una presa fácil para los caimanes o los cocodrilos, pero la realidad es que estos prefieren otros animales.

Detrás de este misterio se esconde una historia que va más allá de cualquier razonamiento y que hace que los capibaras no sean una presa accesible para los caimanes.

¿Por qué los caimanes no atacan a los capibaras?

Los cocodrilos no atacan a los capibaras por múltiples razones que los alejan de ser una presa ideal. Este roedor, el más grande en su especie, pasa la mayor parte del día en grupo, entre hierbas y plantas acuáticas junto a ríos, lagos y pantanos, lo que les hace compartir el mismo espacio que los cocodrilos.

Sin embargo, lo sorprendente de esta historia es que estos reptiles nunca atacan a los capibaras, por mucho que parezcan una presa sencilla. Y es que existen varios motivos para ello. Por un lado, los cocodrilos no atacan a los capibaras porque el comportamiento de los capibaras es bastante tranquilo. Es silencioso al caminar y no se inquieta en presencia de otros animales, ni huye. Por lo tanto, el cocodrilo no responde con la típica conducta agresiva como sí lo hace con presas que se muestran nerviosas.

Por otro lado, los capibaras son demasiado grandes para ser engullidos por los cocodrilos, además de que el contenido alimenticio no es el favorito del cocodrilo. Los capibaras son roedores grandes con cuerpos robustos y piel gruesa, lo que constituye una desventaja para un caimán cuando caza.

Además, hay que tener también en cuenta que los cocodrilos no pueden masticar, sino que tragan la presa completa, por lo que desmembrar un animal tan compacto les resulta difícil. Por ello, atacar a estos roedores les requiere mucha energía e implica un riesgo que no les compensa.

Por último, ambos animales tienen una relación simbiótica, donde uno se beneficia del otro. Y es que los capibaras son de ayuda para los cocodrilos como defensa de posibles amenazas, pues emiten ladridos cuando ven depredadores acercándose, mientras que los cocodrilos transportan a los capibaras para cruzar sobre el agua.

Capibara y cocodrilo, juntosX

Cuál es la amenaza del capibara

Aunque puede parecer sorprendente, la verdadera amenaza del capibara es el propio ser humano. En varias regiones de Sudamérica se cazan y se consumen capibaras silvestres, incluso donde existen prohibiciones.

Además, algunos animales que pueden resultar peligrosos para estos roedores son los jaguares, los pumas, las anacondas o los zorros, principalmente. No obstante, aunque existe una relación de "respeto" entre cocodrilos y capibaras, lo cierto es que estos roedores no están exentos del todo de ser atacados por el reptil. En la naturaleza siempre existen excepciones, por lo que estos ataques se pueden producir de forma puntual. Aún así, lo más frecuente es observar como ambos conviven de manera pacífica en los mismos espacios.

¿Dónde habita este roedor?

Los capibaras solo habitan de forma silvestre en zonas de América Latina, desde Venezuela hasta Argentina, a orillas los ríos. Esto significa que cocodrilos y capibaras pueden convivir de forma silvestre en ambientes acuáticos de Sudamérica. Algunos lugares destacados en donde se pueden encontrar conviviendo son en:

  • La selva amazónica en Brasil, Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador y Bolivia.
  • Los llanos de Venezuela y Colombia.
  • El delta del río Paraná, en Argentina.