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Microbiología

¿Por qué este hongo forma parte de la lista crítica de la OMS?

De acuerdo con un reciente estudio, el Cryptococcus neoformans invade el sistema nervioso y se vuelve más letal cuando coincide con tuberculosis.

Detalle del hongo Cryptococcus neoformans Persian MicrobiologistPersian Microbiologist

Los hongos patógenos son a menudo invisibles para la mayoría de nosotros, pero representan una alarma silenciosa para la salud mundial. En 2022, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicópor primera vez una Lista de Patógenos Fúngicos Prioritarios para identificar los microorganismos más peligrosos y orientar la investigación, el diagnóstico y la innovación en tratamientos antifúngicos. En el grupo de prioridad crítica figuran especies como Aspergillus fumigatus, Candida auris, Candida albicans y Cryptococcus neoformans (estas últimas capaces de causar infecciones graves en personas inmunocomprometidas o con sistemas defensivos debilitados).

Ahora, un nuevo estudio publicado en Journal of Medical Microbiology aporta la primera evidencia experimental de que Cryptococcus neoformans puede volverse más dañino cuando se presenta junto a Mycobacterium tuberculosis, la bacteria causante de la tuberculosis, una de las infecciones más extendidas y mortales en el mundo: cada año provoca la muerte de más de un millón de personas en el planeta.

Cryptococcus neoformans, por su parte, es un hongo que se encuentra en el ambiente, especialmente en suelos contaminados con excrementos de aves. La infección se produce por inhalación de esporas o células que primero colonizan los pulmones y, en algunos casos, pueden diseminarse hacia el sistema nervioso central, causando meningitis fúngica, una infección grave que fue responsable de alrededor de 112.000 muertes a nivel mundial en 2020.

Hasta ahora se sabía que tanto la tuberculosis como la criptococosis eran graves por separado, especialmente en personas con sistemas inmunitarios debilitados, sin embargo, nadie había analizado de manera detallada lo que ocurre cuando ambos patógenos coinciden en el mismo hospedador. El estudio, liderado por Orlando Ross, de la Universidad de Exeter (Reino Unido), partió de una hipótesis innovadora: que la presencia de Mycobacterium tuberculosis podría influir en el comportamiento del hongo.

Los investigadores descubrieron que, cuando C. neoformans convive con la bacteria de la tuberculosis, el hongo modifica su morfología, su densidad celular y el tamaño de su cápsula protectora, una estructura que envuelve cada célula fúngica y que está vinculada a su virulencia. Algunos de estos cambios están asociados con una mayor capacidad de causar daño al hospedador, lo que sugiere que la co-infección bacteriana y fúngica podría traducirse en peores resultados clínicos que cuando cada infección se presenta por separado.

“El conocimiento de que ambos patógenos se recuperan comúnmente de pacientes en regiones endémicas, pero que nadie había investigado el impacto de uno sobre el otro, nos llevó a plantear que la co-incubación de C. neoformans con especies de Mycobacterium podría inducir cambios peligrosos en el hongo”, señala Ross.

La co-infección con tuberculosis y Cryptococcus representa una preocupación creciente, especialmente en regiones donde ambas enfermedades son endémicas o donde la tuberculosis sigue siendo común. El hecho de que la presencia de la bacteria pueda aumentar el potencial patogénico del hongo sugiere que los sistemas inmunológicos ya comprometidos podrían enfrentar infecciones más agresivas y difíciles de tratar. Además, la coexistencia de estas infecciones puede dificultar la respuesta inmune, haciendo que las células defensivas del hospedador sean más susceptibles a la invasión fúngica cuando están expuestas a la tuberculosis. Esto abre un nuevo campo de investigación sobre cómo las infecciones simultáneas interactúan y cómo deberían abordarse clínicamente.

Los autores concluyen que las interacciones entre patógenos, como en este caso entre bacterias y hongos, no son solo un fenómeno teórico, sino que pueden tener consecuencias reales y graves para los pacientes. La co-infección entre Cryptococcus neoformans y Mycobacterium tuberculosis podría transformar a un patógeno ya peligroso en una amenaza aún mayor, especialmente en poblaciones vulnerables.