Arte
El arte español desafía a Leonardo da Vinci en la TEFAF
La feria, que cuenta entre sus grandes cuadros estrella con un «Salvator Mundi» vinculado al taller del pintor florentino, expone el retrato de «Don Sebastián de Huerta» del creador de "Las Meninas" y apuesta por una amplia representación de artistas españoles, como Alonso Cano, Picasso, Miró y Dalí. También llama la atención el auge de pintoras como Artemisia Gentileschi, Lavinia Fontana o Michaelina Wautier, entre otras.
En Maastricht hay huelga de aviones y de trenes, pero da igual, porque los ricos aterrizan en jet privado. Uno de los lugares para conocer lo que es un millonario es la TEFAF de Maastricht, una feria de las vanidades que mueve un impresionante volumen de obras maestras (lo que no sale barato). Está articulada alrededor de las galerías más potentes del mundo y sus muros son un pequeño museo que recorrer hasta 7.000 años de historia y en la que se pueden encontrar desde libros medievales, joyas, dibujos y cuadros. Con una cifra de alrededor de doscientas noventa galerías, esta cita, la más importante del arte a nivel internacional, ha vuelto a remover la polémica al traer un «Salvator Mundi» del taller de Leonardo da Vinci, semejante al que se vendió en 2017 por un montante de más de 450 millones de dólares. Desde el inicio se dijo que este lienzo lo había adquirido Mohammed bin Salman, de Arabia Saudí. El mismo día de la apertura de esta feria, el Louvre de Abu Dabi reconocía ahora que pensaba asistir a esta edición.
La incógnita, y la pregunta que se hacían todos, es: ¿cuánto puede costar esta obra de taller? Nadie lo puede asegurar con demasiada precisión. La venta del anterior óleo, de factura y estética semejantes, pero de mucha peor calidad y más deteriorado, alcanzó un récord astronómico y se convirtió en todo un icono de la desmesura que rodea el arte.
Es cierto que entonces se insistió en su autoría, algo ya cuestionado. ¿Valdría igual si saliera de nuevo a subasta? ¿Y esta nueva tela? Ante la ausencia de obras del gran maestro florentino, parece que el interés de los coleccionistas comienza a virar hacia su entorno. Pero nadie puede poner la mano en el fuego por su precio de remate. Es cierto que cuenta con varios alicientes. Un trabajo de investigación vincula precisamente este lienzo, que, al parecer, contiene correcciones de la mano del genio de «La última cena!, con «La Mona Lisa del Prado». Carmen Bambach, experta del Metropolitan Museum, apunta que ambos óleos podrían pertenecer a Salai. Esto supondría que estaríamos ante el nacimiento de un pintor con obra propia. Hay otros aspectos que se conocen ahora del devenir que ha tenido esta obra de arte, como su procedencia de una asentada y prestigiosa colección suiza y, también, que llegó a estar expuesto en las salas del Museo del Prado.
Pero la atención principal recae en una tela de impresionante factura que ha traído Colnaghi: «Retrato de don Sebastián García de Huerta», de Velázquez, con un precio de salida de siete millones. Lo ha enfrentado a un pintor de la talla de Alonso Cano con «Retrato de monje carmelita», que en factura rivaliza con él. El primero sale con un precio de siete millones y el otro, con tres. Estas dos obras, junto a las que han traído algunas de las ocho galerías españolas presentes en la TEFAF, son una manera de respaldar el arte español.
El galerista Artur Ramón, que no se siente intimidado por la guerra de Irán, está presente en estos pabellones con una impresionante cerámica de Picasso, un Barceló de su época de Malí y una virgen de alabastro policromada de unos 450.000 euros. Él afirma que «el arte español no se conoce demasiado y por eso está por debajo de su precio real». La demostración está también cerca de él, en Caylus, que ha vendido una tela de Nonell a una pinacoteca norteamericana y ya tiene reservada otra tela de Mateo Cerezo, también para colecciones de EE UU.
Esta presencia española está subrayada por la exhibición de un impresionante óleo de Picasso, un bodegón de Juan Gris valorado en 1,5 millones, un Miró impresionante en la galería Landau estimado en cinco millones y unas acuarelas inéditas de Fortuny. A estos nombres hay que sumar a Tàpies, Chillida, Dalí y, por supuesto, Goya, cuya presencia sobresale en las paredes de la galería José de la Mano. Esta ha querido evocar las influencias que recibió y las que ejerció el maestro. Allí pueden apreciarse el «Retrato de Antonio Porlier y Sopranis, primer marqués de Bajamar», y «San Antonio de Padua con el Niño Jesús», ambos de Goya; así como la «Adoración de los Magos», de Maella, y una pintura sobre cobre de Luis Paret y Alcázar. Además, se expone una primera edición de «Los desastres de la guerra».
Al lado de estas obras, donde sobresale un gato de Giacometti de apenas doce centímetros valorado en 4,5 millones, hay también un Magritte de 1,5 millones, aparte de una obra de gran formato de Baselitz y un Basquiat muy llamativo. En esta edición también destaca la presencia de mujeres que, después de siglos, están saliendo a la luz. Es el caso de Artemisia Gentileschi. Su retrato como Cleopatra, uno de los lienzos más impresionantes de la feria, está valorado en seis millones; también una «Magdalena penitente» que cuesta 4,5 millones, junto a un bonito retrato de un joven de Michaelina Wautier o una obra de Elisabetta Sirani.