Estreno
«Solos» : Un dios con posibilidad de ser salvaje
Cuatro actores y un único escenario participan en este «viaje catártico» fílmico
Solo cuatro paredes han dado pie en los anales del celuloide a grandes historias. Algunas trepidantes, como «La soga». Otras, algo más viscerales, como «Funny Games». Y ahora aterriza «Solos», que aporta desde otros derroteros una nueva tempestad en la aparente calma del hogar.
Elena (Kira Miró) y Javi (Carlos Santos) son un matrimonio que organiza una cena en su casa con dos amigos: Ana (Elia Galera) y Tomás (Salva Reina). Que desembocará en puntiagudas y delicadas conversaciones sobre sexo, fidelidad o hastío laboral.
Esencia dramática
A pesar de su posibilidad teatral, Guillermo Ríos Bordón, el director, se inspiró en la novela homónima de Paloma Bravo. «Conecté con los conflictos y vivencias de los personajes. que podía haber una película dramática con un toque ácido», certifica.
«La cinta retrata unas problemáticas de nuestra generación», indica Reina. El reparto íntegro no tiene únicamente edades similares, también un recorrido en las tablas. Que «Solos» posea esa esencia sacada del bastidor no les supone, sin embargo, un impedimento. «No siempre puedes desarrollar tanto tu papel y confiar en la escucha y en los compañeros de escena», afirma Carlos Santos. «Su teatralidad te permite rodar muchas páginas seguidas y transicionar entre todas las emociones a tiempo real», comenta Miró.
Los que vean esta jornada nocturna en la que el horno no está para bollos, bueno, sí, para el del postre, encontrarán un cierto parecido con «Un dios salvaje», libreto de Yasmina Reza adaptado por Roman Polanski, obra que al ser mencionada causa un suspiro de alegría entre los entrevistados. «Esa historia tiene un conflicto muy marcado, y la nuestra no nace con uno, por lo que parece que la vida sucede justo en ese momento», sentencia Galera.
Al compás de un maridaje de vino tinto, que tanta felicidad como también sinceridad provoca, «Solos» sueña con que nos desprendamos del disfraz social: «Con la edad aceptas pequeñas mentiras, pero esta cena quiere que nos desnudemos y vivamos un viaje catártico», concluye Reina.