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Música

Estrella Morente: «He recibido odio por dar mi opinión sobre mi trabajo: tenemos una sociedad putrefacta»

La cantaora presenta de gira «Estrella con Estrellas», una lección de sentimiento

Estrella Morente
Estrella Morente Gonzalo PérezLa Razón

Tiene una voz de mil colores porque dentro de ella habitan espíritus de todos los tiempos. Le hablan a Estrella Morente desde el pasado, desde el futuro y en idiomas aún por inventar. A algunas de esas voces las deja salir en «Estrella con Estrellas», el espectáculo que llega ahora a Barcelona (15 de febrero), San Sebastián (19) y Sevilla (28), y en el que se atreve con algunas de las grandes del jazz (Nina Simone, Aretha Franklin, Ella Fitzgerald) y otras diosas a secas como Édith Piaf, Chavela Vargas o Rocío Jurado.

Mujeres, todas, increíbles, pero la mayor parte de ellas pagaron un precio por llegar a ser lo que eran. Tuvieron una vida, desde luego, no fácil.

En este trabajo, además de homenajearlas como artistas, también lo hago como mujer, como ser humano. A todas las avala una historia increíble. No hay ni una sola que haya tenido una vida normalita. Unas con más luz, otras con más sombras, pero todas luchadoras que supieron plantarse en los tiempos en los que vivían. Unas sufrieron el machismo, la violencia física, pero todas salieron vencedoras a través del arte. Eso fue lo que les hizo dejar su testimonio como seres humanos.

¿Qué tienen en común?

Pues que me hacen llorar, me emocionan, me ponen la piel de gallina y me entusiasma escucharlas porque me erizan la piel. Y que todas ellas tuvieron que luchar contra las adversidades.

¿Han sido sus maestras?

Siempre he investigado y buceado. Muchas se han quedado fuera y me inspiran no solamente en el jazz, sino también cuando canto flamenco. Hay una universalidad en ellas que las une y que me sirve de inspiración en la vida. Recuerdo muy niña escuchar el «Ne me quitte pas» cualquier domingo en casa o cualquier atardecer, que lo ponía mi madre o mi padre.

No sé si para enfrentarse a estas mujeres hace falta tener un peso en la voz, una experiencia.

Creo que no se trata de peso o de año de tiempo, sino de la necesidad y del momento. Yo a Chavela Vargas la llevo cantando desde mi primer disco. Ha surgido así también por la unión con el maestro Tim Ries, con quien me he encontrado musicalmente. Es una leyenda viva de la banda de los Rolling Stones, una barbaridad como persona. Yo aunque cante el cumpleaños feliz me va a sonar flamenco, porque lo siento así. Pero mi casa es universal y ahí siempre se ha escuchado música sefardí, africana, la clásica, soul, blues, jazz...

Enrique Morente era aficionado al jazz.

Era inspiración absoluta. Grabó con Chano Domínguez, Jorge Pardo, Carles Benavent... artistas que luego se unieron a Paco de Lucía. Yo misma tengo un «Autorretrato» con Pad Metheny, que para mí es de los más importantes de mi carrera y de mi vida.

Los tiempos han cambiado, pero parece que en cualquier esquina salta el machismo.

Yo me considero una luchadora más, un soldado más de ese ejército de mujeres que luchan por los derechos. Nos quedan muchas cosas que conseguir, que equilibrar, que igualar. Yo he tenido mucha suerte porque en mi casa pues no he vivido un machismo directo. Ni mi padre era así, ni mi marido lo es, ni mis hijos lo son. Mis compañeros siempre me han respetado.

El otro día fue crítica con Rosalía por el trato que le dio a su colaboración en el disco. ¿Ha hablado con ella?

No he hablado y además no creo que tenga tanta importancia personal. Lo que pasa es que, claro, esto ha sido una barbaridad, porque parece ser que cuando se tiene una opinión no se puede expresar. Nosotros en casa somos pro Rosalía, siempre se le ha apoyado, le deseo lo mejor y de hecho el disco nos gusta. Yo he hablado en concreto de una colaboración, de una que me atañe a mí personalmente. No entiendo por qué puede molestar, porque ni siquiera es una opinión sobre el trabajo de ella, es sobre mi intervención, no comprendo el revuelo.

Opinar y juzgar está de moda.

He vivido estos días en mis propias carnes cómo hay gente que tiene la necesidad de agredir, hacer daño, devaluar. Se nota el que vivimos en una sociedad muy putrefacta, muy deseosa de transmitir odio. Pero, ¿desde cuándo el odio ha sido una expresión natural? ¿Desde cuándo tenemos el odio como algo normalizado? No. ¿Debemos decir todos lo mismo todo el rato? ¿Todo el mundo tiene que pensar lo mismo? Nos quieren convertir en una manada de borregos. Pues no, mire usted, yo no soy un borrego, yo me considero un músico, respeto mi profesión y me gusta que la respeten. Hay que ser honesto. Me he dedicado toda la vida a luchar por la cultura, por mi arte, por mi profesión. Creo que lo hago de la manera más íntegra y mi cometido no es atacar a una compañera ni ser polémica.

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