Selvático Animal
Tu Otra Bonita: «Para llegar a decir que la vida es puta, tienes que haber vivido»
El trío madrileño publica el disco «Puta vida», su trabajo más rock, el cual llevarán este año por las principales ciudades españolas
Tu Otra Bonita lo componen Héctor Lacosta (voz y guitarra), Félix Vigara (guitarra solista) y Alberto Vallecillo (batería), tres músicos que estos días andan eufóricos por la salida de su quinto trabajo de estudio, el magnífico «Puta vida», con el que han arrancado una gira que recorrerá las principales ciudades españolas y cuyas próximas paradas son Madrid (Sala But, 9 de enero, todas las entradas vendidas), León (Gran Café, 16 de enero) y Valencia (Moon, 23 de enero). Se supone que la furia es algo más propio de la juventud y, sin embargo, este es el disco más rock de una trayectoria que abarca ya tres lustros. ¿Por qué ese giro, esa subversión del orden natural? «No fue algo buscado –contesta Héctor, autor de todos los temas–. No es que yo, cuando estaba en casa componiendo, dijera: “Quiero hacer un disco de rock”, no. Pero sí es verdad que como el disco se alimenta mucho de mi situación personal, el caos también te lleva a reflejarlo así, en acordes, en la manera de tocar, en la dureza, y creo que por eso se ha convertido en el disco que es. Al principio no tenía la sensación de que fuera a ser un disco tan fuerte. Sí quería que fuese crudo, pero no pensaba que iba a tener la pegada que tiene. El caso es que a medida que lo íbamos produciendo me di cuenta de que tenía que ser así, de que no había otra manera, creo que los tres nos dimos cuenta de ello. El disco lleva mucha rabia dentro, ya no solo en los textos sino en la manera de tocarlo, y eso ya no solo tiene que ver con mi manera de componer o con las letras que había hecho, sino también con lo vivido por la banda. Estábamos hasta los cojones de ciertas cosas y eso se nota en la manera de tocar este disco. Fue una forma de desahogarnos, porque hay cosas que nos indignan y las mostramos». Interviene Alberto: «Es verdad que el proceso de la producción siempre te da otras cosas que no has visto previamente. Este disco tiene partes en que es puramente crudo y suena muy a nosotros, a lo que éramos al principio, y estamos muy satisfechos con esa evolución hacia el sonido rock».
La presencia de Robe
Cuando un músico está componiendo y escucha en exceso a determinados grupos y solistas, es lógico que eso tenga una fuerte incidencia en su trabajo. En este caso, la presencia de Robe aletea sobre el nuevo disco de Tu Otra Bonita por dos motivos: porque sus miembros reconocen que escucharon hasta la embriaguez «Mayéutica» mientras trabajaban en su «Puta vida», y porque el productor es Álvaro Rodríguez Barroso, el teclista del recientemente fallecido músico extremeño. No obstante, el sonido de este trabajo es más deudor de los primeros discos de Extremoduro, tanto por la visceralidad de los textos como por el guitarreo, que de la obra en solitario de Robe: «Los discos de Robe son más instrumentales, sí –asiente Félix–, y Extremoduro eran mucho más guitarreros, aunque en “La ley innata”, que me flipa, metían violines y demás. Pero lo cierto es que mientras hacíamos este disco estuvimos escuchando muchísimo el “Mayéutica” de Robe», algo que constata Héctor: «Tienes razón, el disco suena más a Extremoduro y, sin embargo, lo que estábamos escuchando, como dice Félix, era a Robe. Yo no era un fanático de Extremoduro ni de Robe. Sí me gustan sus canciones, claro, porque cuando escuchaba sus letras me parecía que me las estaba cantando directamente a mí, y eso me emocionaba. Yo me he hecho fan de Robe, y creo que Félix y Alberto también, a raíz de hacer este disco, por todo lo que lo envolvía, empezando por el hecho de que el productor ha sido Álvaro, uno de sus músicos».
«Estábamos hasta los cojones de ciertas cosas y eso se nota en la manera de tocar este disco»
Alberto lo corrobora: «Teníamos la sensación de que Robe estaba con nosotros. Muchas veces me esperaba que entrara por la puerta. Robe fue un músico por completo independiente. Y distinto: su sello musical es totalmente peculiar», extremo en el que incide Héctor: «Eso es cierto. Lo que ha tenido Robe es una cosa que muy pocos artistas tienen, y es haber sido fiel a su idea de la música desde el minuto uno. Nunca se vendió. No es que dijera “venga, ahora viene una ola y aprovecho y me subo”, nada, nada. No conozco otra banda o artista que haya sido tan fiel a su idea musical como él».
El título del disco, «Puta vida», solo puede interpretarse como un grito contra lo dura que resulta la existencia, porque aquí, como sentenció el filósofo, hemos venido a solucionar problemas. Pero les señalo que lo contrario a la vida ya sabemos lo que es, y es, sin duda, mucho peor: «Sí, es cierto, es cierto –asiente Héctor–, ja, ja. Es mucho más puto lo contrario. Pero el título tiene más significados, muchas más ramas. Para llegar a decir que la vida es puta, tienes que haber vivido. Lo dice una frase del disco, que “vivir sin vivir no es vivir”. Para llegar a ese momento que expresan mis letras en el disco, a ese caos o a ese estar a punto de estallar, lo tienes que haber vivido. Y esa es la parte positiva que tiene el “puta vida”, el decir, coño, pues que me quiten lo bailado. Pero la parte negativa es la frustración que genera [la vida], el estrés, que pienses que hay ciertas cosas, aunque nadie tiene la vara de la justicia y la injusticia, que no son como deberían ser. Y entonces dices: puta vida. A no ser, claro, que te dejes llevar por la ola y seas un borrego más en este rebaño, entonces todo te parecerá maravilloso».
Los tres músicos comparten que hacer rock hoy día es ir a la contra, y Héctor tiene palabras elogiosas para dos de las bandas que lideran el rock nacional: «Nunca he sido gran fan de Carolina Durante, pero creo que es un grupo que ha significado un cambio en la música rock española. Lo pienso de verdad. Esa banda puso en escena de nuevo el guitarreo sucio, un poco la música que se hacía en la Movida, el cantar gritando. Y –añade– otra banda que ha hecho mucho bien a nuestra música es Arde Bogotá. El cantante me parece que no imita a nadie, y creo que han puesto en valor las bandas de rock. Se han formado desde el inicio, han luchado y han llegado a donde están ahora, y creo que nos han dado también salida a los que hemos apostado desde el principio por ser una banda y un proyecto», concluye.
«Carolina Durante es un grupo que ha significado un cambio en la música rock española»
Puta vida, «ma non troppo»
Por Javier Menéndez Flores
Hay veces en que a Dios le da por cruzarse de brazos o parpadear con insistencia o bajar la persiana, y entonces el mar se despendola y los pájaros entran en barrena y los semáforos pierden enteramente la cabeza. Vamos a contar mentiras, venga, como que las nubes son grandes terrones de azúcar y el asfalto una pradera sin fin y la nevera siempre se abastece sola y todas las bocas besan. La vida puede ser putísima de ocho a seis y cada domingo por la tarde, pero también es cierto que afloja la mano todos los viernes y algunos jueves al caer la noche, y que si tú quieres y remas sin distracciones, puedes.
El rock son tres tipos que dicen no acordarse de «na» y que le ponen ritmo de serrucho al desconsuelo. Hay en sus canciones mujeres que en pleno clímax se transforman en colibríes y bocachanclas que presumen de aquello que jamás han catado y bombas nucleares que no son lo que parecen, aunque también estallen. Decir no, he ahí la cuestión. Pero hacerlo no con voz delicada, tímida, escrupulosa, sino con el músculo intimidante del grito. Tu Otra Bonita algo sabe de eso, y solo tienes que darle al play para subirte a esa alfombra voladora.
En el parque Picasso, Salamanca adentro, un chaval pintaba su nebuloso futuro mientras dejaba correr las horas en compañía de algunos compinches de los que aún se acuerda pese a que hace ya siglos que no los frecuenta. Y en el instituto El Cañaveral, pongamos que hablo de Móstoles, Alberto y Félix se imaginaban dentro de cualquier pellejo, salvo en el de un músico. Sorpresas te da la vida, fíjate. Pero a donde voy es a que la calle, entonces, era una isla sin confines y tu habitación, esa de la que ahora apenas quieren salir los adolescentes, el lugar del que había que huir.
Y resulta que debían pasar quince años con sus noches para que todas las piezas encajasen y el águila extendiera al máximo sus alas. Y aunque la saliva tenga el inequívoco sabor de las lágrimas, es de ahí, de ese pozo de dolor y miedo, de donde el artista extrae todo el oro que siempre llevó dentro. Y si haces un disco y no te cansas de escucharlo, es que has encontrado el Santo Grial o su más fiel copia.
Suena como un tumulto «La sirena varada» y a Héctor le parece que hoy es ayer. Y cada vez que Félix escucha «La leyenda del tiempo» o «Pájaros de barro» siente a su lado una presencia poderosa y juraría que por momentos todo se vuelve tan azul que es imposible no marearse. Y «La suite» es un río tan caudaloso que Alberto se ve obligado a agarrarse a algo sólido –una mano, un hombro, unos ojos– para que no se lo lleve sin remedio la corriente implacable de los recuerdos. La música, joder, menudo jarabe.
La vida puede ser muy puta, inequívocamente sí, pero hay veces en que te mira profundo a los ojos y te regala el más sabroso beso con lengua que te hayan dado nunca. Y si no me creéis, echadle un rápido vistazo a todas esas cosas que valen la pena. A los cuadernos, a las guitarras, a las púas, a los escenarios, a ese miedo invencible que os obliga a dar un paso al frente y os hace más fuertes. Y si con eso no basta, pensad sin más en Matilda, en Jairo, en Kala, en Sira, en Thiago. Miente igual que un bellaco quien sostiene que no es posible ver el sol cuando llega la noche.