Fútbol

La fea costumbre del Barça

Los ídolos salen mal del club azulgrana. Maradona, Schuster, Ronaldo, Ronaldinho y hasta Cruyff salieron por la puerta de atrás del club azulgrana

Cruyff, Maradona y Ronaldo, entre otros, salieron por la puerta de atrás del Barça
Cruyff, Maradona y Ronaldo, entre otros, salieron por la puerta de atrás del BarçaLa RazónLa Razón

La salida de Messi por la puerta de atrás puede que solo sea una manera de conservar las tradiciones para el Barcelona. Pocos fueron los ídolos que se marcharon por la puerta grande. En los últimos tiempos, canteranos como Puyol, Xavi e Iniesta son un ejemplo. Los fichajes suelen manejarse de manera muy diferente.

Maradona es lo más parecido a Messi en la historia del fútbol. Probablemente, el mejor, aunque en muchas ocasiones ni siquiera se le incluya en las alineaciones ideales del Barcelona a lo largo del tiempo. Sólo duró dos temporadas en el Camp Nou y dejó más huella fuera que dentro del campo. Su vida desordenada y sus continuos enfrentamientos con la directiva hicieron que José Luis Núñez aceptara la primera oferta que no le hiciera perder dinero con la venta del «crack». Se fue Maradona y el Barcelona ganó la Liga con Archibald como número «10».

En aquella época sólo se permitían dos extranjeros por equipo. El compañero de Diego era Bernd Schuster y su salida no fue mejor que la de Maradona.

Enfrentado también con la directiva, se pasó un año sin jugar antes de decidir marcharse gratis al Real Madrid. Entre medias, Schuster presentó una demanda ante magistratura en la que pedía la liberación de su contrato al no poder ejercer su trabajo como futbolista. En la temporada 86/87 el Barcelona tenía en su plantilla a cuatro extranjeros, a pesar de que sólo podía inscribir a dos. Lineker, que llegaba después de ser máximo goleador del Mundial era fijo. Su acompañante, Mark Hughes, aunque su bajo rendimiento hizo que a mitad de temporada su ficha la ocupara Steve Archibald de nuevo. Jugaron todos menos el alemán.

«Creo que Schuster no volverá a jugar en el Barça», dijo José Luis Núñez, presidente del club, después de la final de la Copa de Europa de 1986, la que el Barcelona perdió en los penaltis en Sevilla contra el Steaua. Venables, el técnico azulgrana, cambió a Schuster por Moratalla, un defensa de la cantera, y Bernd después de ducharse cogió un taxi para irse al hotel.

Una actitud que el Barcelona y Núñez sólo perdonaron por obligación. El presidente ofreció al alemán dos opciones para solucionar el conflicto: renovar por tres años si quería volver a jugar en el Barça o marcharse traspasado. «Si se quiere ir, le daremos las mismas facilidades que nos dan a nosotros cuando queremos contratar a un jugador», dijo Núñez.

Schuster se limitó a cumplir el año que le quedaba de contrato, volvió a jugar y se marchó libre al Real Madrid.

Ronaldo Nazario comparte con Schuster pasado azulgrana y madridista. Su huella fue enorme, especialmente para el poco tiempo que estuvo en el club. Sólo un año, suficiente para dejar en la memoria el histórico gol al Compostela y un montón de jugadas increíbles. Pero Ronaldo era, además, uno de los primeros jugadores producto, un futbolista con entorno, rodeado de intermediarios y anunciantes que buscaban sacar el mejor rendimiento y su entendimiento con la directiva, de nuevo, no fue bueno.

Ronaldo se fue, a Ronaldinho le enseñaron la puerta de salida. Fue el hombre que devolvió la sonrisa al Barcelona y le llevó de nuevo a ganar la Copa de Europa. Para el recuerdo, los aplausos que recibió en el Bernabéu después de una exhibición azulgrana. Pero después del ascenso llegó la caída y el fichaje de Guardiola, que una de las primeras medidas que tomó fue prescindir de él y de Deco. Malas influencias para Messi. No parece que se equivocara Pep.

Pero nadie ha marcado tanto la historia del club como Johan Cruyff. Se marchó sin más cuando era jugador, aunque años después confesó que lo hizo por miedo al sufrir un asalto en su casa con alguien apuntándole con un rifle a la cabeza. A él y a su mujer. Regresó como entrenador y cambió la historia del club. Pero el Barcelona lo despidió a falta de dos jornadas para acabar la Liga. Núñez mandó a su vicepresidente, Joan Gaspart, al vestuario a despedirlo. Y todo acabó entre insultos. Triste final.