Fútbol

Así han sido los cuatro goles en la locura del Clásico Barcelona - Real Madrid de la Supercopa

Tras un comienzo tranquilo y algo lento, la primera parte de la final ha dejado cuatro goles impresionantes

YEDA (ARABIA SAUDÍ), 11/01/2026.- El técnico del Real Madrid, Xavi Alonso, durante el encuentro de la final de la Supercopa de España entre el FC Barcelona y el Real Madrid, este domingo en el estadio Ciudad Deportiva del Rey Abdalá de Yeda (Arabia Saudí). EFE/ Kai Försterling
Xabi Alonso, entrenador del Real Madrid, en el Clásico de los golesKai FörsterlingAgencia EFE

La final de la Supercopa en Yeda avanzaba con tensión, lentitud y la sensación permanente de que cualquier detalle podía romper el equilibrio. Hasta el minuto 37, el gol de Raphinha, el guion había ido girando poco a poco hacia el lado del FC Barcelona, pero después se volvió loco, hasta acabar con empate a dos en el descanso.

El inicio confirmó lo que se intuía en la previa. El Barcelona quiso adueñarse de la pelota desde el primer minuto, con posesiones largas y una circulación paciente. El Real Madrid aceptó ese escenario con un plan: orden, repliegue y salida rápida buscando la velocidad de Vinicius Jr., liberado de obligaciones defensivas para explotar cada metro a la espalda de la zaga azulgrana.

Las primeras acciones marcaron ese intercambio de intenciones. Vinicius forzó el primer córner del partido y dejó claro que el Madrid iba a tener opciones al espacio. Al otro lado, Robert Lewandowski empezó a ofrecer apoyos de espaldas, aunque sin la precisión suficiente en los controles iniciales. El partido, todavía frío, se calentó pronto con los primeros duelos individuales, especialmente en el costado izquierdo del ataque azulgrana, donde Lamine Yamal comenzó a recibir con frecuencia.

El joven extremo encontró resistencia constante en Álvaro Carreras, muy atento en los primeros cruces, pero cada acción iba elevando la sensación de peligro.

La primera gran ocasión llegó del lado madridista. Vinicius, lanzado al espacio, se plantó solo ante Joan García, pero su disparo raso encontró la respuesta firme del guardameta azulgrana. Fue un aviso serio, una jugada que confirmó que el Madrid podía hacer daño sin demasiada elaboración. Sin embargo, esa amenaza no tuvo continuidad inmediata.

Con el paso de los minutos, el equipo de Flick fue afinando su posición entre líneas. Pedri empezó a aparecer con más claridad y Raphinha se movía como un segundo mediapunta, buscando recibir de cara. Tras la pausa de hidratación, impuesta por el calor y la humedad de Yeda, el partido entró en su tramo más desequilibrado. El Barcelona aceleró y el Madrid empezó a sufrir.

Primero avisó Raphinha con un zurdazo desde la frontal que obligó a Thibaut Courtois a intervenir. Luego llegó una ocasión clarísima del brasileño, completamente solo en el área, que se marchó desviada por centímetros. El Madrid respiró, pero fue un alivio efímero. Apenas una jugada después, el Barcelona encontró premio.

La acción nació de una incursión decidida de Raphinha. El brasileño atacó el área, retó a Aurélien Tchouaméni, le amagó con el cuerpo y sacó un zurdazo cruzado, potente y preciso, imposible para Courtois. El 1-0 reflejaba lo que estaba ocurriendo en el campo: el Barcelona había sido más insistente, más continuo y más agresivo en los metros finales.

Lejos de conformarse, el conjunto azulgrana quiso el segundo. Lamine Yamal empezó a encontrar ventajas con mayor facilidad y filtró un pase magnífico para Fermín López, que conectó un derechazo potente al palo corto. Ahí emergió Courtois con una parada de máximo nivel, evitando un golpe que habría sido muy duro para el Madrid. Poco después, el propio Lamine volvió a desbordar, aunque Raúl Asencio apareció de forma decisiva para interceptar el pase hacia Raphinha.

Hasta ese minuto 37, el partido había quedado claramente inclinado hacia el área blanca. El Barcelona dominaba el ritmo y acumulaba llegadas; el Madrid resistía apoyado en Courtois y en acciones defensivas puntuales, a la espera de volver a encontrar a Vinicius o a Gonzalo García, que había tenido un mano a mano bien resuelto por Joan García.

Encontró a Vinicius, que se marcó una jugada maradoniana y marcó el gol del empate.

Y de repente, con el tiempo casi cumplido de la primer parte, Lewandowski amargó la fiesta madridista tras un pase filtrado de Pedri

Pero los minutos en un Clásico son muy largos. Luchó el Madrid hasta el final, Bellingham consiguió un saque de esquina y Gonzalo, cayéndose, marcó el empate a dos.

Más emocionante no podía ser el Clásico. Y sólo en 45 minutos.