Fútbol

La cuenta atrás: la nueva norma que va a cambiar el fútbol a partir del Mundial

La IFAB aprobó unas nuevas reglas que funcionarán ya en el Mundial de este verano y que van a ser fundamentales

LONDON (United Kingdom), 01/03/2026.- Referee Chris Kavanagh waits for VAR on a possible penalty and red card during the English Premier League match of Manchester United against Crystal Palace, in Manchester, Britain, 01 March 2026. (Reino Unido) EFE/EPA/GARY OAKLEY EDITORIAL USE ONLY. No use with unauthorized audio, video, data, fixture lists, club/league logos, 'live' services or NFTs. Online in-match use limited to 120 images, no video emulation. No use in betting, games or single club/le...
Nuevas reglas que afectan al fútbolGARY OAKLEYAgencia EFE

La Asamblea General Anual de la IFAB, la asociación que cambia las normas del fútbol, ha aprobado un paquete de medidas para que no se alarguen tantos los partidos. El problema era conocido desde hace décadas: un encuentro de 90 minutos tiene, de media, entre 55 y 60 minutos de balón en juego. El resto es tiempo muerto, discusiones, lesiones fingidas, saques eternos y sustituciones que se alargan como despedidas de aeropuerto.

La cuenta atrás

Las medidas entran en vigor desde el próximo Mundial y se extenderán después al resto de competiciones oficiales. El objetivo declarado es reducir las pérdidas de tiempo durante el juego y el mecanismo elegido es el más directo posible: un reloj que corre en contra del que demora.

Los saques de banda y los saques de puerta tendrán su propia cuenta atrás. El árbitro es quien decide cuándo un saque se está demorando en exceso y, en ese momento, activa una cuenta atrás visual de cinco segundos, visible para jugadores, banquillos y público. Si el balón no está en juego cuando llega al cero en un saque de banda, la posesión pasa al rival. Si el retraso es en un saque de puerta, el castigo es un córner para el equipo contrario.

Es la primera vez que el reglamento contempla una sanción directa por perder tiempo en una acción tan habitual como sacar de banda. Hasta ahora, el árbitro podía amonestar. La mayoría de las veces miraba hacia otro lado.

Diez segundos para salir

Los jugadores sustituidos tendrán un máximo de diez segundos para abandonar el campo desde el momento en que se muestra el cartel o el árbitro da la señal. Lo que durante décadas fue una costumbre del fútbol moderno, el jugador que camina despacio hacia la banda, que abraza a cada compañero, que se detiene a ajustarse la espinillera o a intercambiar una palabra con el banquillo contrario, queda formalmente eliminado del reglamento. Si no sale en ese tiempo, deberá hacerlo igualmente. Y el sustituto no podrá entrar hasta la primera interrupción que se produzca tras un minuto de juego real desde que se ordenó el cambio.

La norma sobre las lesiones va en la misma dirección. Cuando un jugador sea atendido dentro del campo, deberá salir. Tras reanudarse el juego, permanecerá fuera durante un minuto antes de poder volver. El fútbol lleva años conviviendo con la imagen del jugador que cae fulminado, recibe asistencia médica durante tres minutos y vuelve a correr como si nada treinta segundos después. La IFAB ha decidido ponerle precio a esa imagen.

El VAR también cambia

El protocolo VAR incorpora tres modificaciones. La primera: podrá revisar segundas amarillas que deriven en roja si son claramente incorrectas, algo que hasta ahora quedaba fuera de su alcance. La segunda: podrá intervenir en casos de identidad errónea, cuando el árbitro ha amonestado o expulsado al jugador equivocado. La tercera: podrá revisar córners claramente incorrectos, siempre que la revisión sea inmediata y no retrase la reanudación del juego.

Esa última condición es la más difícil de garantizar en la práctica. Y las tres comparten un denominador: la palabra "claramente". El VAR no intervendrá en lo discutible, sino en lo evidente. La interpretación de ese adverbio será, como siempre ocurre en el fútbol, la fuente de todos los debates durante los próximos años.

Lo que cambia de verdad

El fútbol lleva mucho tiempo discutiendo cómo recuperar minutos de juego real sin alterar su naturaleza. La solución del tiempo efectivo, que ya existe en el baloncesto o el balonmano, nunca ha prosperado porque cambiaría demasiado el ritmo del juego, la gestión táctica de los partidos y la forma en que los equipos afrontan los últimos minutos. Las medidas de la IFAB van por otro camino: mantener el reloj corriendo, pero meter presión concreta en los momentos donde la pérdida de tiempo es más flagrante y más difícil de justificar.

Un saque de banda no necesita treinta segundos. Una sustitución no necesita dos minutos. Un jugador atendido por un golpe en la espinilla no necesita permanecer dentro del campo hasta que el médico certifique que puede continuar. Cada una de esas situaciones tiene ahora una respuesta específica en el reglamento, con una consecuencia directa para quien no la cumpla.

Si las reglas se aplican con rigor, los partidos ganarán varios minutos de balón en juego por encuentro. En un Mundial, con el escrutinio mediático y arbitral que conlleva, la aplicación será más estricta que en cualquier jornada de liga.