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Supercopa de España

Raphinha apareció por todos lados: manda en el Clásico y es el MVP de la Supercopa

El brasileño lidera al Barcelona tanto dentro como fuera del campo. Termina el torneo con cuatro goles y una asistencia

APTOPIX Saudi Spain Soccer Super Cup ASSOCIATED PRESSAP

Raphinha fue el hombre de la semifinal entre el Barcelona y el Athletic Club y también el hombre de la final en el Clásico. Raphinha fue el hombre de la Supercopa, un futbolista en su amplio sentido de la palabra, porque puede que no sea un diez en nada o casi nada, pero si es un ocho o se acerca en prácticamente todo. Xabi Alonso preparó un plan especial contra él, con Valverde vigilando la banda derecha y Asencio siendo prácticamente su sombra. El central celebraba al comienzo del partido cada intervención defensiva contra el brasileño, cuando evitó, por ejemplo, un córner para forzar un saque de banda. Abandonaba Raphinha la banda izquierda, pero tanto ahí como en el centro estaba con compañía. Pese a ello, se buscó el hueco para ser peligroso.

Justo antes de marcar su primer gol, falló uno clarísimo, después de un pase impresionante de Lamine Yamal. No perdonó el segundo, en una acción rápida en la que se la jugó individualmente para chutar cruzado, lejos de la estirada de Courtois, que es enorme.

El atacante azulgrana no sólo es que rinda en el campo, es que también ha asumido su papel de líder en lo que no es simplemente la pelota. El capitán era De Jong y una de las veces que fue a protestar, llegó el brasileño para casi apartarlo y ocupar su sitio.

El dibujo inicial del Barcelona es con Raphinha en ese costado izquierdo, pero sólo es un dibujo. Como dijo Coco Basile: «Yo a mis equipos los ubico bien en la cancha. El problema es que cuando empieza el partido, los jugadores se mueven». Y Raphinha se mueve mucho. Puede aparecer incluso por la derecha, es el encargado de marcar los goles, de mandar al equipo arriba en la presión, de sacar los córners y las faltas (la que intentó por encima de la barrera era prácticamente imposible, sin hueco para que la pelota subiera y bajara) y el que pide a los aficionados que animen.

Tiene piernas para correr hacia arriba y hacia abajo. El buen marcaje de Asencio no fue suficiente para detenerlo. Al comienzo de la segundo parte ya protagonizó la primera acción a la contra, y su pase lo cortó Bellingham. Fue el que más lo intentó y terminó marcando el gol de la victoria de los suyos, con fortuna porque su remate con la derecha tocó en la pierna de Asencio y despistó a Courtois. «Si trabajas bien, la suerte va contigo. Yo trabajo mucho, siempre intento ayudar al equipo, y alguna vez la suerte se pone de mi lado», aseguró el brasileño. «Sabe cómo tiene que marcar, siempre está en el momento, estamos bien como equipo», decía Lewandowski en Movistar+.

A los 83 minutos, se marchó del campo y todavía el Real Madrid tuvo la opción de mandar la final a los penaltis. Desde el banquillo vivió con tensión esos instantes y ya sí pudo estallar de felicidad, con sus gafas rojas mirando cómo el reaparecido Araujo levantaba el trofeo. Termina la Supercopa con cuatro goles y un pase de gol y con la sensación de que se vuelve a reivindicar tras no aparecer en ninguno de los onces o de los premios de la pasada temporada.