Fútbol
Rüdiger, jugador del Real Madrid: "Sólo podía jugar si tomaba analgésicos"
El defensa de Álvaro Arbeloa ha confesado el calvario que pasó por los problemas de salud. Ya los ha dejado atrás
Antonio Rüdiger decidió frenar para poder seguir compitiendo al máximo nivel. El central del Real Madrid, pieza fundamental para Álvaro Arbeloa por su veteranía y jerarquía, atraviesa un proceso de renacimiento tras haber convivido con el dolor de forma sistemática. Su alianza con Huijsen en el eje de la zaga se consolida mientras el club aguarda el regreso inminente de Militao, pero la verdadera noticia reside en el fin del calvario médico del alemán. "Me siento realmente bien y estoy aliviado porque mis tratamientos médicos empiecen a dar fruto", explica el jugador en el periódico Frankfurter Allgemeine Zeitung, quien recuerda que desde agosto o septiembre de 2024 siempre aparecía algún problema físico que le impedía rendir con normalidad.
Sacrificio por el Real Madrid
Durante gran parte de la temporada pasada, el rendimiento de Rüdiger fue un ejercicio de resistencia química. El defensa confiesa que "solo podía jugar e incluso entrenar si tomaba analgésicos", una situación que alcanzó un punto de no retorno en enero de 2025. Fue entonces cuando comprendió que debía parar para no comprometer su carrera deportiva. Su compromiso con la entidad blanca le llevó a postergar su propio bienestar, priorizando la lealtad hacia sus compañeros por encima de los mensajes que enviaba su cuerpo: "Dejé mi salud en un segundo plano y quise estar al 100 % para el Real Madrid, porque no hay nada que odie más que dejar tirados a mis compañeros".
Tras someterse a una cirugía en 2025, el jugador admitió internamente que su organismo había alcanzado el límite absoluto. Ahora, con una perspectiva renovada, el central reflexiona sobre un estilo de juego que no es fruto del azar, sino de un análisis meticuloso del oponente. Rüdiger utiliza el estudio individualizado a través del vídeo para detectar las grietas de los delanteros a los que se enfrenta. Su objetivo es anular la comodidad del rival incluso cuando la pelota está lejos de su zona de influencia, pues considera que "un delantero quiere espacio y tranquilidad con el balón" y su tarea es "quitarle ambas cosas".
Rúdiger, no tan duro como parece
A pesar de las voces que califican su fútbol de excesivo, el defensa defiende su historial disciplinario recordando que no ha sido expulsado en un partido oficial desde el año 2017. Rüdiger sostiene que su agresividad es una herramienta de control y no un factor de riesgo para el equipo, ya que "ser un defensa duro forma parte de mi ADN" y, según su criterio, para ser un especialista en el duelo individual "no puedes ser un acompañante amable".
La autocrítica acompaña esta nueva etapa. El jugador reconoce que en ciertos momentos sus acciones han superado la frontera de lo aceptable, por lo que su enfoque actual se centra en aportar estabilidad sin renunciar a la dureza que le define. Esta evolución es lo que él considera su rasgo distintivo, una característica que le permitió fichar por el club blanco y consolidarse en la élite europea. "Si dejo fuera esa intensidad, esa entrega y ese juego al límite, valgo solo la mitad", sentencia el futbolista sobre una identidad que le ha permitido ganar títulos y sumar internacionalidades.
Para el central, el éxito colectivo depende de una premisa clara: el talento necesita del sacrificio. En su visión del fútbol profesional, la técnica resulta insuficiente si no existe una solidaridad absoluta para realizar las tareas menos agradecidas del juego. El objetivo es que enfrentarse a su equipo resulte una experiencia desalentadora para el adversario, convencido de que deben ser tan difíciles de batir "que el rival no tenga ganas ni de salir del túnel". "Cuando juegas contra un delantero pequeño y rápido, debes defender de manera distinta que contra uno de 1,90. Y claro: si un rival se frustra rápido mentalmente, pues eso también lo aprovecho. Analizo bien a los jugadores antes y sé con quién necesito mandar un mensaje físico desde el principio", dice.